EL CAPITALISMO VORAZ TRAS EL PÁRAMO DE SANTURBÁN

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EL CAPITALISMO VORAZ TRAS EL PÁRAMO DE SANTURBÁN 1

¡Un polvorín está por explotar! No nos referimos a las cargas de dinamita que la minera MINESA de los Emiratos Árabes Unidos pretende detonar por cientos de toneladas hasta agotar el agua, el ecosistema y la vida del páramo milenario de Santurbán en los Santanderes. Nos referimos a la gran efervescencia que esta nefasta entrega despierta en el pueblo colombiano en general y en los pobladores de Santander y Norte de Santander en particular. Ese polvorín que va aumentando con cada nueva noticia comprobando en carne viva el papel del gobierno de la burguesía en el poder del Estado y las armas utilizadas para defender el capital.

Solo son los negocios lo que importa al aparato burocrático sea el Legislativo (Congreso, Asamblea Departamental o Consejo Municipal) o bien sea el Ejecutivo (presidente, ministros, directores de institutos, secretarios de despacho) y todas sus instituciones, incluidos el aparato judicial y la fuerza pública, solo están en función de proteger y garantizar las exorbitantes ganancias de los ricos sin importar la devastación de la naturaleza y la extinción de sus formas de vida.

Detrás de los anuncios de donaciones del Emir no está la preocupación por la paz como hipócritamente dijo Santos: «el Príncipe Heredero de Abu Dhabi, Sheikh Mohammed bin Zayed Al Nahyan, oficializó el aporte de 45 millones de dólares para el posconflicto en Colombia». Ni hay tal que esos recursos se vayan a invertir «principalmente en primera infancia, en Centros de Desarrollo Infantil» como anunció el gobernante lacayo del imperialismo. Esos recursos, como los 7 millones de dólares donados por la burguesía árabe para la tragedia de Mocoa, son una máscara y un sofisma de distracción para ocultar las verdaderas intenciones de los capitalistas árabes y sus cómplices colombianos de exterminar una parte importante de las reservas acuíferas que surten del vital líquido al pueblo. Tras la máscara de “generosidad humanitaria” está el proyecto que pretende explotar 9 millones de onzas de oro en las inmediaciones del ecosistema donde nace el agua para 2.5 millones de personas y sus actividades agrícolas, industriales y cotidianas, más las reservas de agua para el futuro.

Esa es la razón por la cual miles de santandereanos protestaron mostrando el rechazo del pueblo, que sin pensarlo dos veces reaccionó de inmediato ante esta afrenta, organizándose en diversos comités de lucha: unos llamando a la defensa del agua, otros pronunciándose contra la mega minería, otros por hacer valer las consultas populares establecidas en la constitución pero burladas por los gobernantes… en general, mostrando un alto grado de auto organización frente a la problemática y haciendo ver el descontento con grandes marchas y manifestaciones como la del 6 de octubre de 2017.

Al mismo tiempo, los politiqueros de todos los pelambres aprovecharon esta efervescencia para empezar a jugar con el descontento popular y encausar sus campañas politiqueras con esta bandera de lucha, y a pesar de que el pueblo se pronunció advirtiendo que esta lucha es independiente de los partidos políticos y las sectas religiosas, puesto que se trata de la defensa de la vida misma, diferentes politiqueros se dieron el “champú” llegando a la movilización con banderas y distintivos de sus empresas electorales. Tampoco se quedaron cortos los actuales mandatorios en el poder local y regional para salir a rasgarse las vestiduras y a posar de líderes de la defensa del agua y la vida, mientras ellos mismos son la encarnación de la putrefacción y la corrupción rampante en el gobierno y el Estado capitalista.

No serán las marchas pacíficas, ni las consultas populares, muchísimo menos la farsa electoral del 2018 que «elegirá» a «otros», «nuevos» e incluso a los mismos politiqueros en el poder, lo que resolverá este gran conflicto; el camino que le queda al pueblo es confiar en su poderosa fuerza, en las masas de obreros, campesinos y en general en los trabajadores de la región y el país quienes sí están decididos a conservar los vitales y estratégicos ecosistemas por la fuerza, contando con la gran ventaja que da la cantidad de gente dispuesta a dar todo por la justa reivindicación; es pues esta una ocasión especial para encender el polvorín que pueda con el paro nacional indefinido, con la Huelga Política de Masas, impedir no solo los planes imperialistas y burgueses del agua y los recursos naturales del país, sino además retumbar tanto y tan fuerte que conquiste fuerzas y acumule experiencia para sacar a la burguesía del poder.

Sin duda alguna la tarea que tiene el elemento consciente es la de enaltecer el descontento popular en torno al agua para ligar y unificar en un solo haz las diversas manifestaciones contra los padecimientos que sufre el pueblo colombiano, contra sus paupérrimas condiciones de existencia, por los servicios básicos y derechos elementales para garantizar la vida digna que merecen quienes producen toda la riqueza. Si bien el pueblo tiene la “pólvora para incendiar la pradera”, son los comunistas, los marxistas leninistas maoístas organizados, los llamados a llevar la mecha y la chispa que pueda encender el polvorín.

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