ABAJO EL MONOPOLIO DEL TRANSPORTE

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Los bloqueos y protestas contra el mal servicio y alto costo del pasaje en Transmilenio, fueron noticia en Bogotá. Cientos de usuarios han enfrentado al monopolio protegido por el Estado (en este caso por la Administración Distrital) a través de la policía y Esmad, han denunciado los atropellos, la falta de rutas que mantiene a un usuario esperando hasta una hora, la inseguridad dentro de estaciones y buses…

Transmilenio es un monopolio del capital privado en asocio con el Estado capitalista, como se demostró recientemente al hacer pública la relación entre Peñalosa y Volvo (empresa dedicada al ensamble de distintos vehículos, incluyendo buses de Transmilenio) en uno de sus comerciales, donde el mismo alcalde afirma que «durante quince años trabajó como consultor y conferencista internacional, calificando su labor como «orgullo», dado que mostraba en el exterior la experiencia de TransMilenio en Bogotá como un «producto de exportación»… «Este caso era el de una fundación internacional muy importante de la cual yo era presidente…» [Donde] El 0.5% de los ingresos del instituto vienen de Volvo».

Aquí se hace evidente que la labor del Estado burgués es proteger y administrar los negocios de los capitalistas; relación que no es un asunto de gobernantes, sino una política de Estado a favor de un sistema excluyente y al servicio del monopolio. Y es que por todo lado gana el monopolio, pues en Transmilenio se recauda diariamente 4.000 millones de pesos, donde de cada $100, ¡el monopolio se queda con $90!, los recaudadores con $5 y el distrito, encargado de la seguridad, mantenimiento vial y estructural del sistema se queda también con $5; es decir, del erario (o sea del bolsillo del pueblo) sale para mantener el sistema y encima de todo es el medio de transporte más costoso que las masas deben pagar.

Las cifras muestran el negocio leonino y justifican la inconformidad del pueblo frente a los abusos del monopolio; pero la respuesta de la Alcaldía actual y en general de todas las administraciones durante los 15 años que lleva Transmilenio, no ha sido solucionar los problemas y reclamos de las masas, sino aumentar la represión para que los «vándalos» no continúen dañando la infraestructura. De ahí que en medio de los bloqueos la policía y el Esmad, arremete de frente con gases, palos y detenciones. Pero en las últimas semanas se han encontrado con la respuesta de las masas, cada vez más radical, organizada y firme en la lucha consecuente contra este abusivo y descarado sistema.

Este es solo un aspecto de la lucha de masas, la cual no se detendrá hasta encontrar soluciones efectivas; y para alcanzar esas soluciones, es necesario saber que la sociedad se encuentra inmersa en un sistema caduco, podrido, donde el monopolio acaba todo cuanto encuentra a su paso, dejando ruina y pobreza para la gran mayoría trabajadora e incontables ganancias para la minoría parásita. De ahí que si bien es necesario luchar por frenar los abusos del capital, no vale la pena hacer esfuerzos por mejorarle la vida a un sistema moribundo. Las masas deben organizarse, movilizarse y luchar, ganando en medio de esta lucha, reivindicaciones que permitan mejores condiciones para continuar peleando, pero teniendo siempre en la mira la necesidad de acabar de raíz con los males engendrados por el capitalismo.

En este sentido, debe generalizarse la Huelga Política de Masas, el paro nacional donde se destaquen las reivindicaciones concretas, que para el caso de Trasmilenio es ¡EXIGIR LA GRATUIDAD! Perfectamente posible si se considera que es el pueblo bogotano quien mantiene el sistema, y que son apenas 17 grupos de capitalistas quienes se quedan con jugosas ganancias; dicha exigencia solo se logra por las vías de hecho, pues ya se comprobó, durante 15 años que ninguna administración progresista o de «izquierda» hará posible esa reivindicación, pues el vinculo del monopolio y el Estado es inseparable.

La gratuidad en Transmilenio es posible ¡justo ahora! Que las masas repuntan nuevamente con lucha organizada, pese a las mentiras pacifistas del gobierno y sus amigos. Trabajar entonces por la dirección correcta del movimiento de masas, por la unidad de sus luchas y por la organización que impongan acertados métodos de trabajo, es la tarea de los luchadores y revolucionarios consecuentes; así se contribuirá al avance de los explotados y oprimidos por poner fin a todo tipo de explotación y opresión.

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