A propósito de la visita de Iván Duque a China

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El Presidente de China, Xi Jinping, destacó lo logrado por su país y Colombia en cuatro décadas de relaciones diplomáticas, durante su recibimiento a Iván Duque.

El títere de turno (es decir, el actual presidente) de Sarmiento Angulo, del imperialismo, principalmente del imperialismo yankee, y en este caso en concreto de Álvaro Uribe, Iván Duque, estuvo de visita por China firmando convenios y tratados que los hacen pasar como de mutua cooperación y para el progreso y desarrollo del país y de todos los colombianos; cuando realidad esa cháchara huera, cínica, falsa y descarada, esconde la intención de venderle literalmente a Colombia a los chinos y seguir haciendo de este país un infierno de miseria y de opresión para todos los trabajadores, para todos los obreros y campesinos.

Como todo lo que hace el inepto gobierno de Iván Duque, las críticas no se hicieron esperar cuando éste tuvo su reunión con su homólogo Xi Jinping, el presidente de China y del “Partido Comunista”, que de comunista solo tiene el nombre y que además tiene a su país sometido a una explotación laboral brutalísima. El problema se formó cuando “Ivancito” les entregó una ofrenda floral a los héroes de la Revolución Comunista China. La gente decía que cómo Duque podía entregar flores a los comunistas, que si se había vuelto castrochavista, que era un mentiroso porque la gente pensaba que el sí era capitalista y bla, bla, bla.

La realidad de este suceso es que obviamente Duque y la clase de la cual hace parte y representa, es decir, la burguesía, efectivamente es una férrea enemiga del comunismo y en general de toda lucha justa del pueblo trabajador. No hace falta sino ver los noticieros que él y su clase controlan para darse cuenta de este hecho: asesinato de líderes sociales casi que a diario perpetrados por el Estado, masacres laborales, recortes en educación, salud, nefastas reformas laborales y pensionales que vienen en camino, contaminación y explotación descarada de recursos naturales, en fin, nada de extraño cuando uno comprende la naturaleza de este podrido Estado capitalista.

Para todos los uribistas que piensan que Iván Duque los traicionó, déjeme aliviarles la presión y decirles que no es así. Duque efectivamente dio flores a los héroes de la Revolución Comunista de China, pero es un gesto hipócrita, meramente protocolario e inofensivo, puesto que los que están en el poder en China no son ningunos comunistas sino unas fieras sedientas de sangre obrera para producir más y más ganancia para sus bolsillos. Es decir, absolutamente nada distinto de lo que padecemos en Colombia de parte de los terratenientes y la burguesía.

Ahora que estamos en Colombia en plena campaña electoral para gobernaciones, alcaldías, concejos y demás puestos burocráticos parasitarios, debemos de tener presente más que nunca cuál es la verdadera esencia de este Estado, que se basa en la explotación de unos pocos sobre la inmensa mayoría. Los problemas de Colombia, o sea, los problemas que padecemos en nuestras carnes día a día, NO VAN A CAMBIAR VOTANDO POR TAL O CUAL CANDIDATO. Por más que los candidatos prometan y prometan, por más de que hablen bonito y que inclusive tengan buenas intenciones de querer hacer las cosas en beneficio de la población, no van a poder hacer ningún cambio sustancial para acabar con esta tortura, porque el Estado ya tiene un carácter, ya está configurado; la persona que llega inclusive a la presidencia no tiene el poder como muchos de forma inocente creen; simplemente llegan a ejecutar la dictadura de la burguesía, los que tienen el poder en este país y en todos los países del mundo son los grandes banqueros y empresarios, en nuestro caso concreto, el mayor representante de esas plagas es Luis Carlos Sarmiento Angulo, el que pone y quita presidente y hace lo que se le dé la gana con el país en complicidad de sus amigos gringos.

Si se están preguntado ahora: ¿Si la solución no es votar, entonces qué debemos de hacer? Debemos de organizarnos de manera independiente para poder acabar con esta situación. Debemos de crear sindicatos clasistas e independientes, que sirvan exclusivamente a la clase obrera, debemos de reconstruir las organizaciones campesinas revolucionarias, debemos crear un movimiento estudiantil verdaderamente revolucionario, pero sobre todo debemos de organizarnos en un partido político independiente, en el Partido de la clase obrera que quienes aportamos a este periódico esperamos muy pronto poder construir, para que sea dirigente de todas las luchas del pueblo, que esté a la medida y capacidad de nuestros sueños, que pueda unir todas las luchas en un solo torrente revolucionario, porque en el fondo, como clase trabajadora, a manera general, tenemos los mismos intereses. LA SOLUCIÓN NO ESTÁ EN EL VOTO; ESTÁ EN LA LUCHA REVOLUCIONARIA.

Camarada Lucas

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