Sobre el III Congreso Extraordinario de la Central Unitaria de Trabajadores

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EL SINDICALISMO BURGUÉS IMPUSO SU DECLARACIÓN POLÍTICA

Del 11 al 13 de noviembre pasados, se realizó en Bogotá el «III Congreso Extraordinario de la CUT por paz, soberanía, democracia y derechos laborales» denominado así por dicha organización. Como resultado se publicó una Declaración Política1 que condensa en unas líneas, la política burguesa que dirige dicha central y que se encarna en sus jefes.

Este documento es un incondicional respaldo a la paz santista, que es guerra contra el pueblo y defiende la llamada «producción nacional», de quienes no les duele superexplotar y despedir masivamente, que son traidores socios y lacayos de los imperialistas. La declaración es un tibio llamado formal a la burguesía y a su Estado a «subir» el salario mínimo, sin fijar compromiso para presionar con las vías de hecho; representa un apoyo a los países dirigidos por la falsa «izquierda» en Latinoamérica; es antiimperialista yanqui pero proimperialista del bloque ruso-chino.

El III Congreso Extraordinario demostró que la CUT responde directamente a los intereses de los partidos burgueses y pequeñoburgueses: Liberal, MOIR, Polo, Verde, Progresistas, etc., todos comprometidos con la paz del jefe de los «Falsos Positivos» y en ninguna medida con los intereses del proletariado. El apoyo a la paz de los ricos por parte de la CUT, es un espaldarazo a la dictadura contra del pueblo, pues mientras su administrador, el gobierno Santista, conversa con la cúpula de las FARC en La Habana para legalizar el despojo violento de millones de campesinos, permite la ejecución más feroz de sus dirigentes, coordinada con la cúpula militar, planea y ejecuta una dura represión contra cualquier manifestante, por medio del Esmad y hasta el ejército, y ahoga económicamente a los oprimidos y explotados sin compasión.

La dirigencia nacional de la CUT promovió asambleas de obreros para comprometerlos a apoyar la paz Santista de los ricos y por esto es que no hace nada para organizar a los obreros en contra de esta dictadura criminal.

Dicho Congreso demostró que la política que dirige la CUT apunta a que los obreros abracen con dulzura a sus verdugos. La llamada «burguesía nacional» a quien respaldan, es parte de los enemigos capitalistas, no una aliada; es reaccionaria, no progresista; es antinacional, no nacionalista.

La política que dirige la CUT y las demás centrales obreras en Colombia, es defender a los capitalistas, por esto pudieron hacer unidad para tomarse Palmira y Cali en noviembre en contra de la sanción a los grandes ingenios azucareros propiedad de unos cuantos zánganos monopolistas, pero no lo pudieron hacer para defender el derecho de asociación, huelga y contratación colectiva para miles de proletarios (corteros de caña del Valle del Cauca) en 2008, o para que miles de obreros petroleros, que han sido despedidos fácilmente tras la crisis del precio del crudo y la falta de estabilidad laboral, alcanzaran similares reivindicaciones por los mismos años, principalmente en los Llanos Orientales. De los jefes nacionales de las centrales, estos obreros encontraron desprecio e indiferencia; pero para los dueños de la caña de azúcar y de las petroleras hay irrestricto apoyo. He ahí cuáles son sus verdaderos patronos y aliados.

Los jefes ejecutivos de las centrales como los de la CUT, apoyan unánimemente a los patronos de la caña de azúcar, organizan eventos de trabajadores para convencerlos ir a la cola de los intereses capitalistas, comprometen a los sindicatos, les desvían sus recursos para campañas politiqueras, pero contra la liquidación de hospitales y la crisis de la salud por todo el país, y en particular en el suroccidente colombiano, ni siquiera hacen una reunión nacional o imprimen una denuncia a este nivel. El cierre del Hospital Universitario del Valle, tiene en los jefes nacionales de dichas organizaciones, a unos zánganos más, indiferentes y cómplices de este ataque contra el pueblo.

Dicho Congreso manifestó que los jefes de la CUT realizarían «resoluciones» que llamarían a «movilizaciones» en torno a la «negociación» del salario mínimo, entre otras cosas. Esto como siempre son solo palabras, pues al final realizaron una respetuosa petición a la burguesía y a su Estado para «aumentar» un tímido 12% el salario mínimo del próximo año, apelando a los internautas para que le dieran «me gusta» a su pírrica propuesta.

Más radicales resultaron los representantes de la burguesía y los terratenientes en la tal «Mesa de Concertación Salarial», al presentar una propuesta de porcentaje para el «alza» «unificada e inamovible» del 6,8%, lo que representa un miserable «aumento» de $43.687 al mes. Una verdadera Central Sindical Revolucionaria, se levantaría de inmediato de la tal mesa a organizar Huelgas Políticas de Masas por todo el país, con la voluntad «unificada e inamovible» de conquistar por medio de la lucha directa, un alza general de salarios.

El pronunciamiento proimperialista ruso-chino, que salió de aquel congreso, le salva la vida a estos genocidas de pueblos, que al igual que los yanquis, saquean, matan, superexplotan y están dispuestos a la tercera guerra mundial imperialista para apropiarse de más fuentes de riqueza, como el gas y el petróleo.

En conclusión, la política que dirige la CUT y las demás centrales obreras, no representan los intereses de los obreros y sí los de las clases parásitas de la sociedad: burgueses, terratenientes e imperialistas.

La conciliación y concertación con la burguesía, lleva a los consabidos favores de los redomados vendeobreros como los Garzón con sus patronos. Que no se alarmen los obreros al llamar traidores a estos individuos, pues era natural que practicar una política de enemigos, lleve a abrazarse con ellos, a participar en sus ministerios, en sus Partidos, en sus gobiernos. Por esto fueron elegidos como «apagafuegos» de la lucha de masas en este gobierno y es a lo que aspiran los que hoy se hacen llamar «representantes de los trabajadores» desde las direcciones nacionales de estas organizaciones obreras.

Unirse en torno a la defensa de los enemigos del pueblo (a su paz, a su producción, etc.) y a los imperialistas que compiten con los yanquis, a nombre de una organización obrera como la CUT, es una consecuencia de la política que domina dicha organización, con la cual se fundó y formó la camarilla que actualmente maniata a la base.

Es necesario fortalecer la unidad y lucha de la base contra la camarilla traidora que la dirige, por medio de la educación política y sindical revolucionarias, de la movilización permanente y de la coordinación regional y nacional de las acciones, todo en miras a organizar una Central Sindical Revolucionaria, que no solo hable de la lucha del proletariado, sino que sobre todo, una a los luchadores y los organice para la enfrentarse directamente al capital que les oprime. Se deben organizar núcleos de Federaciones con los activistas más sacrificados y comprometidos por regiones, para irle dando forma y contenido a la futura organización nacional.

El movimiento obrero debe contar con una verdadera Central Sindical Revolucionaria, que haga eficaz la lucha de resistencia contra los incesantes abusos del capital; que ponga al mando la lucha de clases; que contribuya a la unidad de clase entre los oprimidos y explotados; que sea una expresión de independencia de clase del movimiento obrero respecto a sus enemigos; que actúe como escuela de socialismo, de la mano del futuro Partido político de la clase obrera y dirigida por él.

De este modo, el movimiento obrero podrá progresar en el cumplimiento de su misión histórica, de acabar con la opresión y la explotación, identificando a sus enemigos, a los amigos de éstos dentro del movimiento obrero -los reformistas y oportunistas-, poniendo en la mira el Estado de los opresores y explotadores, no para fortalecer su burocracia como ocurre hoy con sus mentados dirigentes sindicales, sino para denunciarlo y atacarlo, hasta destruirlo por medio de la violencia revolucionaria.

El proletariado está destinado por la dirección del movimiento social a ejercer su propia dictadura de clase, contra sus minoritarios enemigos, no a soportar y fortalecer esta dictadura capitalista con dirigentes salidos de su seno. El proletariado no puede tomar posesión y aspirar a la administración de la putrefacta maquinaria estatal capitalista, porque está prolongando sus padecimientos, derivados del yugo de la explotación asalariada y la opresión capitalistas.

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