¡A mis queridas camaradas y hermanas!

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¡A mis queridas camaradas y hermanas! 1

Pasadas las fiestas de diciembre se ha retomado nuevamente la lucha, se anuncian nuevas jornadas por el paro nacional indefinido y es necesario destacar el papel de las mujeres en el mismo; papel que en general es despreciado al no promover su participación en la dirección del paro y al desconocer sus valiosos esfuerzos para mantenerse en las calles junto con sus hermanos de clase. De ahí que comparto un bello discurso que, a casi 100 años de ser publicado, aun es vigente, ya que invita a luchar por el cambio de la situación de la clase obrera bajo el capitalismo y en particular de la mujer.

Y como no es necesario que sea 8 de marzo para dar un detalle, quiero dedicar este discurso a las más valientes mujeres que durante años y en los últimos meses han participado de grandes levantamientos. Quiero resaltar los esfuerzos, sacrificio y beligerancia para resolver asuntos propios de la lucha, para disponerse a realizar las tareas que se imponían en el paro y las movilizaciones. Es increíble ver su sentido práctico, en donde no se les escapó ningún detalle; todo estaba listo para salir a marchar, a repartir el volante, agitar en el mitin y en la marcha, para desenmascarar ante las masas el papel conciliador del oportunismo en la dirección de la lucha popular; para luchar contra el Estado y disponerse a cambiar la sociedad para construir un nuevo futuro. Y a pesar del adormecimiento decembrino y de inicio de año, ellas junto a sus compañeros de lucha, han comenzado a planear la forma de retomar las actividades de preparación del paro.

Y me perdonarán los hombres también valientes y con ganas de trabajar juntos por un objetivo común; pero no quería dejar pasar esta oportunidad para resaltar a esas mujeres que sin miedo se enfrentaron a la represión del Estado, que en cabeza del títere Duque defendió los intereses de los ricos; utilizando todo el aparato represivo para golpear a esas jóvenes, que defendiendo a sus compañeros, osaron levantar sus puños contra los esbirros del ESMAD, que participaron en pie de igualdad en la Primera Línea y demostraron que están dispuestas a entregar hasta su vida por lo que creen y están convencidas, por conseguir el triunfo a como dé lugar.

Y que mejor que este estupendo discurso, que da cuenta que otro mundo es mejor y que la opresión a la mujer en otro tipo de Estado se combate conscientemente, para llamar a estas valientes mujeres a unirse con los hombres oprimidos en un partido revolucionario que dirija la lucha contra el capitalismo y se instaure ese otro tipo de Estado.

Es importante que conozcamos las experiencias del Estado socialista ya que el avance de la sociedad trajo con ello un futuro mejor para los explotados y oprimidos.La experiencia lo muestra, el socialismo es el mejor camino y el que le conviene a toda la clase obrera.

Aquí va, para mis queridas camaradas y hermanas, para las madres, estudiantes, jóvenes, las de la Primera Línea, las que sin miedo siguen enfrentando este sistema.

Una camarada más.

EL DÍA INTERNACIONAL DE LA OBRERA

Lo principal y fundamental en el bolchevismo y en la Revolución de Octubre en Rusia consiste precisamente en incorporar a la política a los que sufrían mayor opresión bajo el capitalismo. Los capitalistas los oprimían, los engañaban y los saqueaban con monarquía y con repúblicas democráticas burguesas. Esta opresión, este engaño, este saqueo del trabajo del pueblo por los capitalistas eran inevitables mientras existía la propiedad privada de la tierra y de las fábricas.

La esencia del bolchevismo, la esencia del Poder soviético radica en concentrar la plenitud del poder del Estado en manos de las masas trabajadoras y explotadas, desenmascarando la mentira y la hipocresía de la democracia burguesa y aboliendo la propiedad privada de la tierra y de las fábricas. Estas masas se hacen cargo de la política, es decir, asumen la tarea de edificar una nueva sociedad. La obra es difícil; las masas han sido embrutecidas y oprimidas por el capitalismo, pero no hay ni puede haber otra salida de la esclavitud asalariada, de la esclavitud capitalista.

Y es imposible incorporar a las masas a la política sin incorporar a las mujeres. Porque, en el capitalismo, la mitad femenina del género humano está doblemente oprimida. La obrera y la campesina son oprimidas por el capital y, además, incluso en las repúblicas burguesas más democráticas, no gozan de plenos derechos, pues la ley les niega la igualdad con el hombre. Esto, en primer lugar; y en segundo lugar –lo que es principal–, permanecen en “la esclavitud casera”, son “esclavas del hogar”, viven agobiadas por la labor más mezquina, más ingrata, más dura y más embrutecedora: la de la cocina y, en general, la de la economía doméstica familiar individual.

La revolución bolchevique, soviética, corta las raíces de la opresión y de la desigualdad de la mujer tan profundamente como jamás osó cortarlas un solo partido ni una sola revolución en el mundo. En nuestro país, en la Rusia Soviética, no han quedado ni rastros de la desigualdad de la mujer y del hombre ante la ley. El Poder soviético ha suprimido por completo una desigualdad sobremanera repulsiva, vil e hipócrita en el derecho matrimonial y familiar: la desigualdad en lo que respecta a los hijos.

Esto es sólo el primer paso hacia la emancipación de la mujer. Pero ninguna república burguesa, ni siquiera la más democrática, se atrevió jamás a dar incluso este primer paso. No se atrevió por temor a “la sacrosanta propiedad privada”.

El segundo paso, el principal, ha sido la abolición de la propiedad privada de la tierra y de las fábricas. Así, y sólo así, se abre el camino para la emancipación completa y efectiva de la mujer, para su liberación de “la esclavitud casera” mediante el paso de la pequeña economía doméstica individual a la grande y socializada.

La transición es difícil, pues se trata de transformar las “normas” más arraigadas, rutinarias, anquilosadas y osificadas (a decir verdad, son bochorno y salvajismo, y no “normas”). Esta transición ha comenzado, la obra está en marcha, hemos entrado en el nuevo camino.

Y en el Día Internacional de la Obrera, en innumerables reuniones de trabajadoras de todos los países del mundo resonarán saludos a la Rusia Soviética, que ha emprendido una obra difícil y trabajosa hasta lo indecible, pero grande, de trascendencia universal y verdaderamente liberadora. Resonarán llamamientos optimistas, exhortando a no desfallecer ante la reacción burguesa, brutal y a menudo feroz. Cuanto más “libre” o “democrático” es un país burgués tanto más brutalidades y ferocidades comete la banda capitalista contra la revolución de los obreros; ejemplo de ello es la república democrática de los Estados Unidos de Norteamérica. Pero el obrero ha despertado ya en masa. La guerra imperialista ha despertado definitivamente a las masas durmientes, soñolientas y rutinarias tanto en América como en Europa y en la atrasada Asia.

Se ha roto el hielo en todos los confines del mundo. Avanza de manera incontenible la liberación de los pueblos del yugo del imperialismo, la emancipación de los obreros y de las obreras del yugo del capital. La han impulsado decenas y cientos de millones de obreros y obreras, de campesinos y campesinas. Y por eso, la causa de la emancipación del trabajo del yugo del capital triunfará en el mundo entero.

Vladimir Ilich Lenin

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