¡VIVA LA HUELGA DE LOS OBREROS EN GOODYEAR!

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Con tres puntos principales en su pliego de peticiones, los trabajadores de Goodyear, iniciaron la huelga. Desde el 13 de octubre, en la planta de Yumbo Valle, las operaciones cesaron. La empresa, no acepta el pliego presentado por Sintraicapla y su decisión de no negociar es evidente. La nivelación progresiva a 12 años, para que los obreros nuevos adquieran las mismas condiciones laborales de los antiguos, el alza de salarios y el contrato directo con la empresa, son las principales reivindicaciones que Goodyear niega a sus trabajadores.

Pese a que durante más de veinte años, este monopolio mantuvo las negociaciones con el sindicato, firmando convenciones colectivas a dos y cinco años, en la actual negociación, se ha manifestado reticente y con desprecio ha rechazado el pliego que los trabajadores presentaron. La actitud de Goodyear, toma fuerza gracias a dos aspectos que interfieren en la lucha de resistencia: por un lado, la persecución sindical, avalada, conocida e impulsada por el «gobierno de la paz», que intensifica su arremetida contra la clase obrera colombiana, demostrando que sus leyes y fuerzas represivas, están para proteger a los patronos, no a los trabajadores. Por otro lado, la ideología burguesa al interior del movimiento sindical, que cierra las puertas a la solidaridad a través de huelgas y vías de hecho.

Así las cosas, los patronos se envalentonan, al punto de imponer contra pliegos y negarse a negociar. Sin embargo, los 245 trabajadores de Goodyear, se lanzaron a huelga, porque saben que esa es la única manera en que podrán defender y conquistar sus peticiones. Aquí vencer el temor fue el primer paso de los compañeros, pues ante el cierre de varias empresas en Cali, decidieron conquistar con lucha directa su pliego. Un gran ejemplo, que contrarresta la arremetida del gobierno de Santos y la pasividad de los jefes ejecutivos de las centrales sindicales que poco defienden por los intereses de las bases. Un gran ejemplo que es el abre bocas en el actual momento, donde ya se aprestan, jefes de las centrales, gobierno y capitalistas para la farsa de negociación del salario mínimo. Un excelente ejemplo, para que los trabajadores despedidos de Michellin, Adams y en general de toda la región, unan fuerzas en apoyo a la Huelga de Goodyear y se emprenda un gran lucha por impulsar las huelgas de solidaridad en todo el país.

Es momento de exaltar cada lucha que la clase obrera libra contra el poder del capital, y la mejor forma de hacerlo, es con la unidad, para que en toda Colombia, la Huelga Política de Masas se generalice con unos puntos que recojan las reivindicaciones del pueblo colombiano. Una huelga que detenga la producción y obligue a negociar al gobierno como representante de todos los patronos. Pero además de ello, hay que garantizar que las conquistas perduren y no queden en Mesas de Trabajo o se pierdan en el tiempo. Por ello la Huelga debe ser política, donde las medidas sean ratificadas por el mismo Estado y se conviertan en ley, pues en últimas es así como la clase obrera consigue reformas a su favor y logra mejorar sus condiciones para la lucha. Y finalmente se necesita que esa Huelga Política, tenga el respaldo de todas las masas en Colombia, así, no podrá levantarse el paro en un lado u otro, hasta tanto no se solucionen las necesidades comunes del pueblo colombiano (salud, educación, condiciones de trabajo y organización, salarios, etc.), de ahí, que cada huelga, cada demostración de fuerza, de lucha y rebeldía, como la que hoy encabezan los trabajadores de Goodyear, se conviertan en ejemplo y punto de unidad para todas las luchas de los explotados y oprimidos.

Ese es el camino revolucionario que las masas transitan. Todo ello representa un arsenal de experiencias y una preparación táctica, para cerrar filas contra toda forma de explotación y opresión.

El camino de la lucha directa y revolucionaria es el que mejor permite acumular fuerzas en estos momentos de ascenso del movimiento de masas y creará la mejor condición para elevar el nivel de conciencia de las masas, hacia comprender la necesidad de la lucha armada bajo la forma de una Guerra Popular, que avanzando hasta una insurrección, acabe de raíz con el poder del capital en Colombia.

Allí los obreros y campesinos sí serán los amos y dueños de la sociedad, acabarán con toda forma de opresión y explotación, con el desempleo y la miseria, levantaran sobre la base del progreso actual de las fuerzas productivas, una verdadera economía socialista y harán del país un bastión independiente y soberano de la Revolución Proletaria Mundial.

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