UN BALANCE NECESARIO DE LA LUCHA CONTRA LA REFORMA TRIBUTARIA

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UN BALANCE NECESARIO DE LA LUCHA CONTRA LA REFORMA TRIBUTARIA 1

Tras la aprobación de la nueva Reforma Tributaria, diversos sectores del pueblo colombiano se manifestaron rechazando la nueva agresión del gobierno, así como también lo hicieron varios representantes del Estado, parlamentarios y politiqueros buscando pescar en el río revuelto del descontento popular con miras a las elecciones del próximo año.

Politiqueros como Claudia López y otros denunciaron la reforma sobre todo, desde el punto de vista del aumento del IVA, pero no dijeron que en últimas también ellos aprobaron este nuevo despropósito; solo que ahora salen a denunciar con fingida vehemencia cazando incautos para las próximas elecciones. También los uribistas dijeron no estar de acuerdo con la reforma, pero no porque le rebajaron los impuestos a los ricos y se los aumentaron a los pobres, sino como parte de su campaña politiquera para la presidencia, haciéndose los de la vista gorda con el hecho de que fue el jefe paramilitar Uribe Vélez quien subió el IVA del 8% al 16%.

Los pequeños propietarios y profesionales que trabajan de manera independiente manifestaron su inconformismo, porque la reforma los afecta directamente al obligarlos a declarar renta. Algunos de ellos llamaron al pueblo, golpeado con el aumento y generalización del IVA en productos de primera necesidad, a movilizarse en un cacerolazo el 3 de enero. A esta manifestación acudieron cientos de personas en las principales ciudades para rechazar esta nueva medida anti popular, que somete cada vez más al hambre y la miseria a los trabajadores, y lanza a la proletarización a los pequeños propietarios y profesionales independientes.

En el transcurso de la preparación del cacerolazo y posteriormente, se presentó una discusión de gran importancia. Si bien se expresan en distintas propuestas con algunas matizaciones, se trata realmente de dos puntos de vista y de dos caminos para frenar el nuevo ataque del gobierno: por un lado, el punto de vista que defiende el camino de los derechos de petición, las firmatones y la confianza en los senadores que supuestamente rechazaron la reforma; por otro lado, el punto de vista y el camino de la movilización y la lucha directa e independiente de los politiqueros y del Estado, llamando a pasar del cacerolazo al paro nacional indefinido.

Esta lucha de opiniones se tornó más álgida después de la movilización del 22 de enero convocada por el movimiento E-24 a la cual se unieron los luchadores independientes, convencidos de que solo la lucha puede hacer retroceder no solo la reforma tributaria, sino todas las medidas que impone el Estado de los capitalistas contra el pueblo colombiano. Aunque el tiempo fue poco para realizar una más amplia convocatoria, hay que reconocer que falta más tesón en el trabajo, que no se fue a los centros fabriles y a todas las asambleas o encuentros de masas. El día de la movilización no acudieron miles de personas, como creían los compañeros del E-24 o los profesionales de la iniciativa del cacerolazo; no obstante, llegaron los activistas de los obreros, los recicladores, los vendedores informales, los maestros y jóvenes rebeldes, quienes marcharon con independencia de la politiquería; de hecho, ninguno de los politiqueros que alega estar en contra de la reforma asomó su cabeza en la movilización, todo se hizo con la fuerza y organización de los obreros y luchadores.

Las manifestaciones del 22 de enero mostraron que el poder de convocatoria del E-24 no es el mismo que el de enero 24 de 2016; y se explica porque el año pasado se impuso en este movimiento la renuncia a la independencia comprometiéndose con el Comando Nacional Unitario (las camarillas de las centrales sindicales) en su respaldo al gobierno de Santos y su falsa paz, y la renuncia a la preparación del paro nacional indefinido para cambiarlo por la triste «jornada nacional de protesta» del 17 de marzo; a esta errónea actuación del año pasado se suma el que este año algunos de sus integrantes concentran su actividad en las «firmatones» para recovar el Alcalde de Bogotá y el congreso, como parte de su preparación para lanzar sus candidatos el año entrante. Además, no podrían llegar miles de personas porque los compañeros de la iniciativa del cacerolazo se concentraron en promover los derechos de petición y no en la movilización.

La lucha de opiniones en el grupo contra la reforma tributaria y en el E-24, pero sobre todo, los hechos muestran que la movilización y la lucha directa son el camino correcto; muestran el rechazo del pueblo a las «firmatones», los derechos de petición, etc. por ser formas ligadas directamente a la politiquería y al aparato estatal corrupto, en las cuales el pueblo ya no cree, porque sabe que la justicia en Colombia es para los de «ruana» o mejor dicho, está a favor de los poderosos capitalistas, terratenientes e imperialistas.

La poca concurrencia a las manifestaciones y el fracaso del derecho de petición contra la reforma y las «firmatones», muestran que ese tipo de rechazo a la corrupción y a la arbitrariedad del Estado no se corresponde con el momento actual y por ello, tienden a desmovilizar y a bajar el ánimo de lucha de las masas. Por el contario, el camino de la movilización y la lucha directa se reafirma y no solo en Colombia; el caso de México contra el gasolinazo y los recientes levantamientos en Rumania contra la legalización de la corrupción no dejan dudas sobre el poder de la movilización, del bloqueo, del paro, de la huelga política para frenar el Estado. En Colombia, las movilizaciones contra la reforma tributaria y de las víctimas de la guerra, el paro de varios sectores del magisterio, las movilizaciones contra el cierre de hospitales y contra el código de policía, el nuevo paro que anuncian los pequeños y medianos transportadores, los bloqueos sistemáticos de los indígenas wayuu en La Guajira… ponen de manifiesto la vigencia de la lucha directa, muestran el estado de ánimo rebelde del pueblo y la necesidad de unirlo en una sola lucha por el conjunto de las reivindicaciones inmediatas del pueblo trabajador, así como la urgencia de avanzar en la preparación del paro nacional indefinido para conquistarlas, como han señalado los comités de lucha y el periódico Revolución Obrera.

Así se ha desarrollado el primer mes de 2017, en medio de la lucha y la movilización de las masas, y se anuncian muchas protestas y paros más; la tarea entonces es trabajar arduamente por canalizar toda esa fuerza de inconformidad y rebeldía hacia el Paro Nacional Indefinido. Para ello, los que de verdad quieren hacer retroceder al gobierno, quienes aspiran sinceramente echar atrás las reforma tributaria y todas las medidas antipopulares, deben ponerse al frente de organizar los comités de paro, los encuentros de luchadores, las asambleas obrero-populares, para recoger las reivindicaciones más sentidas, que todo el pueblo defenderá luchando en las calles contra los capitalistas parásitos que quieren continuar con su paraíso de explotación y opresión. La tarea es concreta y requiere de todo el esfuerzo y tesón revolucionario, así que ¡adelante!

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