¡NO A LOS DESPIDOS MASIVOS EN SEATECH-ATUNES DE COLOMBIA!

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Desde el 30 de octubre, la empresa Seatech- atunes de Colombia ubicada en Mamonal Cartagena, se encuentra en toma por parte de más de 120 trabajadores. Dicha acción heroica es realizada mayoritariamente por mujeres cabeza de hogar, quienes ven amenazado su puesto de trabajo, ante el anuncio de la empresa de «hacer una parada técnica por exceso de inventario», con la promesa de reintegrarlos el 17 de noviembre (esto de acuerdo a las «necesidades» de la empresa).

Los trabajadores no creen en las buenas intenciones de los patronos, y menos cuando de 1800 que son, más del 90%, no tienen contrato directo con la empresa, por ello, esta lucha es para defender sus puestos de trabajo. ¡Qué gran ejemplo de valentía el de estos compañeros! Mucho más, cuando son las mujeres quienes en su mayoría se mantienen en pie de lucha. Un gran movimiento que aunque poco eco tiene para los jefes de las centrales, mucho significa para la lucha de masas en Colombia. Esto lo sabe el patrón, por eso intensifica la vigilancia y represión contra los luchadores, a quienes incluso en ocasiones se les niega el ingreso de alimentos.

Pero además de la arremetida del patrón, está la actitud dócil de personajes como Rúgero Pérez, presidente de la Confederación de Trabajadores de Colombia (CTC), quien «en reunión con la mesa directiva de Seatech, llamó la atención de los grupos sindicalistas que no están abiertos al diálogo…»1 ¿cómo se puede estar abierto al dialogo cuando la respuesta del patrón es la represión o cuando el Estado interviene con el Esmad para atropellar a las compañeras con gases, golpes y bolillo? Eso fue lo que sucedió el 3 de noviembre, en intento de acabar con la toma, posición que para don Rúgero es correcta porque según él, hay que poner la otra mejilla para conquistar lo que se exige. ¡No!, la actitud de lucha y valentía de los compañeros y especialmente de estas mujeres que tienen a cargo sus familias es el ejemplo a seguir, porque ¡ni el Estado, ni los politiqueros! ¡Solo el pueblo, salva al pueblo! En este conflicto no hay que sentarse a considerar si las vías de hecho son o no correctas, porque eso es hacerle el juego a la democracia burguesa que favorece a los patronos, la misma que le da libertades para hacer lo que les plazca, mientras se esclaviza inmisericordemente a los obreros; por el contrario, debe forzarse una negociación que favorezca a los trabajadores, que garantice el empleo para los 1800 compañeros que hacen parte de la empresa; que pugne por la estabilidad y contratación directa.

Pese a la represión y a las ideas entreguistas de la CTC, la lucha se mantiene al cierre de esta edición, incluso con un parte de victoria, al impedir que el Esmad sofocara la toma con gases y disolviera la acción, en especial de las compañeras, que se encuentran en primera fila. Esta toma, poco difundida y conocida, debe mostrarse como ejemplo y apoyo moral para los compañeros también en conflicto, como los del Hospital Universitario del Valle, Goodyear, Coca-Cola, Nutresa y para todos los explotados y oprimidos, pues es respaldada en una acción de masas que afecta la producción capitalista, es encabezada por valientes mujeres -que además de cargar el peso de la manutención de su familia deben enfrentar la explotación y opresión del patrón- y es una respuesta de iniciativa revolucionaria que se anticipa a los despidos masivos y trata de contenerlos con la movilización y la lucha directa. Esta oleada de huelgas y luchas en Colombia y en el mundo, ratifican segundo a segundo que el capitalismo está en crisis y se necesita la revolución. Una revolución que cuenta con una gigantesca fuerza para hacerla, como lo es la clase obrera, pero que requiere de su destacamento de vanguardia, de su partido político independiente y revolucionario, para encausar todas las incontables luchas dispersas como estas y unir esos riachuelos en un gran torrente incontenible para el Estado de los explotadores, hasta hacerlo retroceder en su ataque antiobrero y antipopular y con ello concentrar fuerzas para las batallas decisivas que se vienen. Porque la clase obrera no merece el desempleo, el despido y la superexplotación que le da el capitalismo. La clase que todo lo produce, reclama gobernar la sociedad, lo que solo será posible mediante la revolución violenta contra el poder de los explotadores.

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