Los vigilantes se movilizan en Bogotá contra el decreto 1539

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El viernes 2 de octubre, los vigilantes organizados en sindicatos como Sintrafortox, acordaron en compañía de sus hermanos del SITP, Colfondos, Bavaria, entre otros, un mitin de denuncia frente a la Superintendencia de Vigilancia y Seguridad, principalmente por el infame decreto 1539 que facilitará el despido de miles de vigilantes en todo el país. Esta norma pondrá en la calle a quienes no pasen un examen que les dirá si son aptos o no para manejar armas de fuego. Para los capitalistas no son aptos los que tengan más antigüedad y mayor salario.

Dicha ley fue acordada a puerta cerrada entre Carlos Alfonso Mayorga, Superintendente de Vigilancia y Seguridad Privada, con los monopolios capitalistas que manejan el negocio de la seguridad en el país. Esta norma hace parte de las reformas antiobreras que se siguen profundizando en Colombia, por mandato y en acuerdo con las entidades imperialistas como la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos – OCDE, para intensificar la superexplotación y por ende asegurar enormes utilidades para los parásitos patronos.

Fue una veintena de compañeros, los que se hicieron presentes, en representación de cientos de vigilantes sindicalizados y de otros trabajadores como los de Bavaria y el SITP. El mitin a distinción de muchos, no se limitó a denunciar al superintendente, sino que pasó a acusar al Estado opresor, como principal responsable de la tragedia que sufren los trabajadores; quedó en claro que los derechos constitucionales no se cumplen en Colombia sino para los que tienen capital, porque a los obreros desposeídos, débiles en su lucha de resistencia, se les cercena hasta el derecho al trabajo y a la sindicalización. La movilización llamó, tanto a fortalecer la lucha para hacer cumplir el Código Sustantivo del Trabajo y que protege los intereses obreros, como a rebasarlo, ya que de parte del Estado y los patronos, solo vendrán lesivas reformas que están en curso, de las cuales hace parte el decreto mentado, y que harán cumplir inexorablemente, porque facilita el despido de miles de trabajadores, sin indemnización alguna.

El mitin también reflejó el temor de los altos funcionarios del Estado por la denuncia de los obreros. El secretario de prensa de la entidad se hizo presente en la portería donde se realizaba el mitin, para tratar de que los obreros se callaran y hablaran a puerta cerrada. Esto demuestra la eficacia de la movilización y la acción directa de los obreros, pues los lagartos funcionarios se disputan como hienas los altos cargos del Estado para beneficiar sus intereses particulares y ese tipo de movimientos afectan su estabilidad. Dichos enfrentamientos, sirven indirectamente a los trabajadores porque debilitan a sus verdugos.

Por su parte, los obreros, sin la presencia de ningún dirigente sindical del Comité Ejecutivo de las centrales — muy ocupados por estos días corriendo tras la politiquería –, demostraron la fuerza de la unidad entre sindicatos, comprobaron que son capaces con su propia movilización y denuncia, de responder a los ataques de sus enemigos, que tienen excelentes oradores y además pueden presionar a los representantes del capital, hasta obligarlos a retroceder en sus infames planes antiobreros.

Estos obreros además aceptan las ideas revolucionarias, corean estas consignas, condenan al Estado opresor, al régimen de explotación y reivindican con gusto un futuro Estado de obreros y campesinos.

¡Ni el Estado, ni los politiqueros! ¡Solo el pueblo salva al pueblo!, se escuchó fuerte retumbando en las paredes de los altos edificios del sector. ¡Abajo la explotación mundial capitalista! ¡Abajo!, sorprendió a cantidad de transeúntes impávidos.

El capitalismo está en crisis, y directamente no puede esconder ni su putrefacción, ni su impotencia para resolver los problemas sociales. Las masas están abiertas a las propuestas del qué hacer y por esto fue muy importante la intervención revolucionaria en esta movilización, como la hecha por un distribuidor de Revolución Obrera quien pronunció un discurso completo, elevando a los obreros a la comprensión de que no basta resistir, ¡se necesita la revolución!, porque mientras siga en pie el régimen del becerro de oro, la opresión y la explotación continuarán haciendo estragos cada vez mayores a la sociedad. ¡Viva el futuro Estado de obreros y campesinos!

Todos los asistentes se llevaron volantes de Revolución Obrera para entregarlos a sus compañeros con el ánimo de hacer propaganda a la Campaña Política Antielectoral que avanza potenciada en movilizaciones obreras como estas.

Corresponsal de Bogotá.

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