Guerra contra la Clase Obrera en Colombia: Batalla en Coca-Cola

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Coca-Cola Company y su embotelladora FEMSA declara la guerra a sus trabajadores para mantenerse líder del competitivo mercado de bebidas no alcohólicas. Rebajar salarios e intensificar la explotación es la fórmula. Un obrero por ejemplo puede recibir un salario nominal de $900.000 mensuales, y sin embargo tener descuentos de ¡más de $200.000! No se crea que ganar este monto es fácil, a los obreros les ha costado perder hasta el 40% de sus funciones humanas según los propios médicos laborales del sistema de salud.

Pero el capital no quiere hacerse cargo de este desgaste del trabajador. Hoy se quiere acabar con la legislación que protege a este tipo de obreros que sufren graves lesiones producto de las infernales cargas de trabajo. Trasladando toda la producción en Colombia a la megaplanta de 250 millones de dólares ubicada en Tocancipá y expulsando a lo que «no le sirva», Coca-Cola quiere continuar con sus planes.

¿Creen los obreros acaso que los capitalistas se limitarán a acabar los sindicalistas y a los que se oponen? ¿Creen que la empresa tendrá misericordia con los 7.769 empleados de Coca-Cola en Colombia, que reciben salarios más caros cuando podrían explotar 3.500 empleados más jóvenes con el doble de carga laboral y por la mitad de precio? ¡No compañeros! El capital tiene su corazón en el bolsillo, esto exige resistir con la fuerza de todos, de manera independiente del Estado, los politiqueros y los partidos políticos burgueses y pequeño burgueses, recurriendo principalmente a las vías de hecho. Es lo único que podrá obligar a reevaluar los planes arrasadores de los patronos.

La baja en las ventas de Coca-Cola FEMSA no es única en el país, es la regla general en medio de esta crisis económica mundial del capitalismo. Las relaciones de parentesco y amistad dentro de la empresa, no evitarán los recortes de personal. Actualmente la producción industrial en Colombia sigue frenada y la única forma de que todas las consecuencias no sean descargadas sobre los obreros es luchando, como parte del movimiento obrero, con las propias fuerzas, principalmente y conscientes de las dificultades y también de los propósitos.

La experiencia de múltiples factorías cerradas y despidos masivos en el país confirma que el Estado no protegerá los pocos derechos constitucionales que tienen los obreros. La función del Estado es garantizar el poder económico y político de los capitalistas; por ello, obreros en Productos Ramo, Michelin, Colmotores, Carbury Adams, Pacific Rubiales, Ecopetrol, etc., están hoy en la calle, en su mayoría sin ser sindicalistas. Muchas grandes empresas demuestran que lo que se dice no es una exageración y que nadie goza de inmunidad cuando el apetito de los capitalistas se enfurece, ¡o si no pregúnteles a los ingenieros y supervisores de todas esas empresas, arrojados a la calle como perros por el propio patrón que tanto defendieron por años!

El movimiento obrero no puede permitirse seguir dividido, los obreros de Coca-Cola como parte de éste mucho menos. La solución no es otra que la unión consciente, por la base y al calor de la lucha. 8.000 empleos directos y muchos más indirectos, están en juego y esto debe ponerse por encima de los tales «fueros» de directivos y otras sandeces que dividen a los trabajadores. La solución es dejar de lado las diferencias y no confiarse de falsas ilusiones de la protección «legal y constitucional» que es papel higiénico para la burguesía y una atadura para el movimiento obrero.

El enemigo, concentra su fuerza en el Estado para proteger el poder político, económico e ideológico, pero es minoría; los obreros son mayoría pero solo podrán hacer frente y derrotar a sus adversarios, organizados, poniéndose en común acuerdo en una plataforma de lucha para hacer sentir su fuerza.

Sin embargo compañeros, no es posible una victoria definitiva del trabajo sobre el capital, si no se logra la emancipación de las cadenas de la explotación asalariada. Es el sistema económico social sostenido con la fuerza del Estado, el causante de las desgracias de los trabajadores. La justicia estará realmente al servicio de los obreros cuando éstos tengan el poder político del Estado, que se ejerce mediante la Dictadura del Proletariado. La arremetida hambreadora de los capitalistas se echará atrás efectivamente si el pueblo se une en un mismo movimiento a nivel nacional para realizar una Huelga Política de Masas que obligue a una nueva legislación bajo este régimen oprobioso y de un respiro a la condición de vida y a la organización de los obreros. Unos sindicatos que sirvan para luchar por los intereses generales de los obreros podrán reestructurarse si los obreros abrazan la táctica de lucha de clases y la ideología de la clase obrera. Unos activistas en las secciones de Coca-Cola podrán movilizar y organizar a sus compañeros con eficacia, si están organizados clandestinamente y van de la mano de los revolucionarios, actuando con una misma dirección política. Esta es una condición para que esta lucha gane para el futuro de los intereses obreros.

¡Abajo la imperialista FEMSA y Coca Cola y su arremetida contra los trabajadores colombianos! ¡Abajo, abajo!

¡Abajo el plan de guerra económica contra la clase obrera en Colombia! ¡Abajo, abajo!

¡La unidad nos hará fuertes, la organización nos dará la victoria!

Corresponsal de Bogotá.

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