El ánimo de lucha en el 2015 se mantuvo

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El nuevo año inicia para la clase obrera y las masas oprimidas y explotadas en toda Colombia, con nefastas medidas en su contra. El gobierno de la paz saca sus garras y sin tapujos demuestra para quién trabaja el Estado. Ante la agudización de la crisis económica en Colombia como parte de la crisis mundial del capitalismo, el gobierno Santos concentra sus esfuerzos en defender los intereses de los explotadores, a costa de la super-explotación y opresión a la clase obrera y a las masas laboriosas en general; a costa del recorte al presupuesto del agro en 38,5 %, en la industria en 9,1 % y ciencia y tecnología en 20 %, a costa de más impuestos que afecta también a los pequeños propietarios urbanos. Todo ello empieza a evidenciarse con la rebaja del salario mínimo, las propuestas de aumento del IVA para la canasta familiar, servicios públicos, útiles escolares, etc., e incluso con la privatización de empresas como Isagén.

Esta situación de concentración de riqueza cada vez en menos manos y de miseria y hambre para la mayoría, agudiza la crisis social, donde el pueblo comprueba prácticamente que la «prosperidad para todos» no es más que demagogia porque en realidad es para los monopolios capitalistas. De ahí que la lucha de masas continúe en ascenso, haciendo viva la ley: ¡Donde hay opresión hay resistencia!

Y es que los capitalistas a través del poder del Estado al mando de Santos, arrecian sin ofrecer solución alguna a las afujías que enfrentan obreros y campesinos, sin cumplir las promesas que en época de elecciones vociferó el gobierno de la paz. Tal es el caso de los jubilados, a quienes no les rebajó su aporte del 12% al 4% para la salud, y ahora proyecta ponerles una retención en la fuente del 11%, hasta en pensiones muy bajas; tampoco cumplió con el restablecimiento del pago nocturno, después de las 6:00pm y el 25 % de los dominicales y festivos recortados por la Ley 789 de 2002; en el aspecto rural menos hay solución, pues luego de varios años de negociaciones en La Habana no ha habido acciones concretas para mejoraras al campo, por el contrario el Ministerio de Hacienda anunció recortes en inversión social para este nuevo año, y aunado a ello, el Congreso aprobó la ley de las llamadas Zonas de Interés de Desarrollo Rural Económico y Social, ZIDRES, que habilitarán zonas rurales para agronegocios e inversión extranjera, yendo en contravía de las exigencias campesinas y atentando contra el medio ambiente. A ello se suma el incumplimiento de una inyección de capital cercana a $1.000.000.000 para cada una de las regiones, acuerdo pactado entre el gobierno y los huelguistas luego del Paro Agrario de 2013.

La misma suerte corren los pequeños propietarios del transporte con el precio de la gasolina, los desplazados para quienes no hay soluciones definitivas, los obreros sometidos a la rebaja salarial, los indígenas y campesinos a quienes les quitan a sangre y fuego sus tierras, los docentes a quienes les embolataron la nivelación salarial; es decir, en el gobierno de la paz, no hay opciones para el pueblo.

Esto sin contar que durante este gobierno han cerrado las plantas de Chiclets Adams, Kraft, Bayer, Mazda, Hewlett Packard, Varta, BAT, Monómeros, Michelín, Sanford Brands, entre otras; además de que solo el 4 % de trabajadores están sindicalizados y apenas el 3 % se beneficia de algún tipo de negociación colectiva, como producto de la «tercerización laboral» (otra promesa incumplida por parte del gobierno Santos).

En contraste a esta demagogia con el pueblo y de la agudización de la dictadura en su contra, el ánimo de lucha en el 2015 se mantuvo. Tal es el caso del paro del magisterio -que pese a la traición de los jefes entreguistas comprometidos todos con la paz de los ricos- dejó ver un movimiento amplio, disciplinado, fuerte y luchador, con necesidad de una dirección consecuente, honesta y revolucionaria y de unos métodos de trabajo que se correspondan con el avance del movimiento hacia la conquista de sus reivindicaciones. Ascenso que también demostró el movimiento indígena en el Cauca, por la defensa de su tierra, que pese al terrorismo estatal con incursión armada del Ejército, con persecución y asesinato de algunos de sus líderes, continúa en pie de lucha; así lo demostraron las luchas por la defensa de la salud pública, en particular contra el cierre de hospitales públicos como el Universitario del Valle; las huelgas obreras contra el cierre de empresas, como en Cardbury Adams, Michelin, Ramo; las movilizaciones rechazando las medidas anti-obreras como la Ley contra la estabilidad laboral reforzada y mítines por alza general de salarios; las manifestaciones contra despidos masivos y persecución sindical en Femsa Coca-Cola, Bavaria, etc.; las tomas como la que mantienen los compañeros de GM- Colmotores frente a la Embajada yankee, exigiendo reconocimiento e indemnización a enfermedades laborales; la majestuosa marcha en defensa de los recursos naturales, como la realizada por las masas en Ibagué contra el proyecto La Colosa y, una de las más importantes, la huelga del ingenio Risaralda, que movilizó a toda la comunidad en beneficio de los corteros. En resumen, un constante deseo de lucha, que no pocas veces se tradujo en vías de hecho, la cuales encontraron resistencia, al enfrentar el pacifismo que a través de los colaboradores del gobierno impregna al movimiento de masas.

Pero aunque todo el séquito de la paz burguesa, quiso detener el ascenso de este movimiento con Mesas de Trabajo, con discursos pacifistas y con división de los luchadores, no han podido contenerlo, pues las masas continuaron peleando y aunque de manera aislada, no hubo un solo día del año 2015 en que el pueblo cediera a su indomable resistencia.

El 2016 inicia profundizando medidas antiobreras y antipopulares, es cierto, pero también con llamados de movilización y paro en contra de la rebaja salarial y las reformas antipopulares; con nuevas luchas y mejores condiciones, porque la experiencia acumulada garantiza una nueva cualidad al movimiento de masas que ya ha aprendido la importancia de la solidaridad con los conflictos, de la movilización de familias y comunidad en las huelgas económicas y de la unidad de éstas con las huelgas políticas de masas regionales.

En 2015 se practicó la unidad entre obreros y campesinos, y de estos con la comunidad en un mismo conflicto. Es un conjunto de fuerzas que confluyen al mismo tiempo en la manifestación e incluso acuerdan plataformas de lucha comunes a nivel regional. Se impone la tarea de unir y generalizar estos riachuelos de resistencia para avanzar a la Huelga Política de Masas a nivel nacional, más aún cuando la arremetida de las clases dominantes es atroz; se impone la necesidad de una dirección revolucionaria, la cual tiene como labor elevar la conciencia del movimiento de masas, explicando que el capitalismo es ya un sistema inservible, sostenido con el poder del Estado y el auxilio del oportunismo. Haciendo ver que todas las luchas libradas por el pueblo, no deben reducirse a resistir en el infierno de la super explotación y opresión, porque la misión histórica de la clase obrera es acabar con toda forma de opresión y con la explotación del hombre por el hombre.

Se requiere del Partido de la clase obrera para fundir las ideas socialistas con el movimiento de masas y para garantizar la independencia de clase del proletariado en todo momento; un Partido que dirija todos los caudales de lucha hacia la Revolución Socialista, única solución para acabar con los males que aquejan al pueblo colombiano. De ese talante son las tareas que impone la lucha de clases, las cuales hacen parte del camino que las masas construyen y confirman con su combatividad y firmeza. El avance es innegable y las condiciones excepcionales para asestar un duro golpe al gobierno de Santos y al régimen de explotación y opresión capitalista.

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