Ecos de la Movilización Nacional Estudiantil del 10 de Octubre

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movilización nacional de estudiantes del 10 de octubre

Cada vez es más evidente la necesidad de la organización revolucionaria del proletariado; día a día se ve la orfandad de los movimientos sociales, dirigentes y luchadores populares ante la ausencia del partido revolucionario del proletariado; urge un Partido como centro dirigente de las diversas luchas que a diario surgen y se dan en la sociedad, para encausar el aumento del odio de clase contra el Estado y sus diferentes partidos burgueses, ante el descaro y cinismo de este miserable y cobarde gobierno reaccionario del Centro Democrático con su presidente paraco AUV y su títere Iván Duque. Es necesario el Partido del proletariado, que canalice y dirija, contra ese centro putrefacto de ladrones, asesinos y explotadores que es el Estado, toda la rabia e indignación, todo el deseo de luchar por un mundo mejor lleno de alegría y disfrute de las riquezas producidas por el pueblo; eso se vio nuevamente en la jornada de lucha y movilización nacional estudiantil el 10 de octubre pasado.

Una vez más el movimiento estudiantil desafió al régimen terrorista de Uribe, se tomó las calles de muchas ciudades del país pasando por encima del maldito código de policía, y gritándole en sus propias narices a través de las loras parlanchinas de RCN, Caracol, CM& y otros más, que es un mentiroso, que no les cumplió con lo pactado hace un año, luego de firmar compromisos con ellos, como desembolsar recursos para la financiación de la educación y las instituciones universitarias; pero en esta nueva jornada de lucha y denuncia dos elementos nuevos agregaron los atrevidos estudiantes: denunciar la corrupción en las universidades y principalmente en la Universidad Distrital Francisco José de Caldas, donde el robo y malversación de fondos por valor de más de 12 mil millones de pesos, fue la copa que reboso la tolerancia y desató la indignación estudiantil y académica; pero también gritaron a todo pulmón en las calles contra los asesinos ESMAD, a diferentes horas del día y con muchas arengas le dijeron al gobierno del bufón Iván Duque que “sus muchachos robocot” son asesinos que reprimen salvajemente la movilización y le pidieron el desmonte de esa fuerza terrorista.

Sin embargo y como era de esperarse, la respuesta del títere fue la represión al movimiento estudiantil, no importándole la presencia de niños y ancianos; como siempre esa respuesta fue tratar de impedir la expresión de la juventud, la denuncia de ellos, de los atrevidos jóvenes; la respuesta del bufón fue bregar a silenciarlos porque dicen muchas verdades que los encorbatados politiqueros, ministros, periodistas y moderados académicos no las plantean tan escuetamente ya que sus intereses con el régimen terrorista les impide decir las verdades que hay que decir siempre y de frente.

Represión es lo que reciben los jóvenes cada vez que deciden denunciar y alzar la voz contra las injusticias impuestas por el Estado; en campos y ciudades, en las comunas, localidades y barrios de todas las ciudades y regiones de Colombia son marginados, empobrecidos, aislados, confundidos, drogados, y secuestrados por los diferentes grupos armados y sicariales; más que un futuro promisorio y estable lo que reciben es la incertidumbre de la miserable pobreza y el desamparo desde los diferentes gobiernos que han estado al frente del país; el desempleo es de las peores pesadillas para los jóvenes porque les impide satisfacer sus necesidades materiales al no poder acceder plenamente al trabajo, a la recreación, al deporte, a la cultura y obviamente a la educación.

Satisfacer estas necesidades materiales exige padecer y enfrentarse a situaciones en muchos casos humillantes, pasa por la mendicidad, la limosna solicitada en las calles, en las mismas familias y entre los mismos jóvenes; pasa por la necesidad de robar y ofrecerse a los diferentes grupos delincuenciales; pasa por la insatisfacción a la vida e incluso hasta la profunda angustia para respirar; pasa por muchos momentos de tristeza y depresión, a lo cual la única alternativa que muchos jóvenes ven es el suicidio o la muerte lenta y terrible en la cárcel donde muchos entran mal y salen peor.

La burguesía, maldita clase explotadora no le ofrece nada bueno a nuestra juventud más que el desespero y la impotencia, más que el aislamiento y la represión, los pocos que llegan a la educación superior, se encuentran con un mundo caótico en las universidades, llegan con grandes sueños y deseos de acceder al conocimiento pero muchos sufren la frustración por la educación recibida, por los altos costos para mantenerse en optimas condiciones durante el tiempo en la universidad; por eso les toca pelear, exigir y salir a las calles para gritar a la sociedad las dificultades que tiene la educación pública en el país, por eso los jóvenes salen a las calles a gritar y denunciar con mucha rabia la corrupción y el desfalco de las finanzas en la universidad pública, para denunciar que lo poco que hay para sostener las instituciones de educación superior se lo roban los descarados polítiqueros y administradores como rectores, vice-rectores, decanos y muchos más ladrones de cuello blanco; por eso los jóvenes estudiantes salen a decirle al mundo que al Estado colombiano no le interesa financiar la educación de los jóvenes y sí desembolsar gran cantidad de recursos para las fuerzas militares y represivas, cuyo único propósito es aplastar la rebeldía del pueblo trabajador.

Tergiversación es lo que hace el Estado colombiano, luego de cada movilización y lucha en las calles por los jóvenes y obreros; los medios de comunicación, cuyos dueños son los gremios económicos como el grupo Santodomingo, Ardila Lule y otros, editan imágenes que están descontextualizadas o colocadas arbitrariamente para que muestren al ESMAD como la víctima que recibe una lluvia de piedras y palos y que pasivamente se protegen con sus escudos y que los estudiantes y obreros son los revoltosos y violentos; en las movilizaciones de este 10 de octubre los malditos ESMAD provocaron e iniciaron las agresiones, pero los noticieros de Caracol, CM& y RCN pasaron imágenes que mostraban otra realidad totalmente diferente y muchos se creen a pie juntillas esas imágenes, creando así opinión contra el movimiento estudiantil y demás movimientos y luchadores.

Terrorismo fue lo que hubo en las calles de Bogotá toda la tarde por la policía motorizada y los ESMAD; disparaban, y amedrentaban con sus desafiantes desplazamientos, insultando y agrediendo incluso a los transeúntes desprevenidos que ni sabían lo que estaba aconteciendo en esa tarde lluviosa del 10 de octubre, y el helicóptero de la policía sobrevolando la ciudad hasta las 9 de la noche como si fuera un campo de concentración; terrorismo estatal fue lo que hubo en todo el centro de la capital de Colombia, y sin embargo los diferentes noticieros burgueses no dijeron nada al respecto, omitieron las imágenes y las archivaron. Pero el cínico y bufón Duque dice que respeta la protesta estudiantil y social y que garantiza la realización de estas… pero bajo sus propios esquemas, los que el impone. ¡La paz burguesa es guerra contra el pueblo!

Sin embargo, es de resaltar que nuevamente las calles del país se llenaron de alegría juvenil rebelde, nuevamente los jóvenes pusieron su valiosa cuota de entusiasmo revolucionario ennobleciendo con su presencia en las calles la lucha de clases; nuevamente la juventud se hizo sentir con su masiva y atronadora presencia como verdadera hija del pueblo; esa masa valiente y osada es la mejor punta de lanza de la revolución social, esa sangre vital y tan necesaria es el gran motor que siempre ha impulsado los más significativos enfrentamientos con el enemigo de clase; que alegría es ver esta altiva masa sacudiendo al país, alterando la normalidad del orden burgués; que gran alegría ver las calles atiborradas, ocupadas, bloqueadas y vibrando de revolución con las arengas, cánticos y pancartas de estos grandiosos seres humanos. Definitivamente con este ejército de inagotable sangre juvenil hay lucha de clases para rato, solo hace falta el Partido de la clase obrera que le ayude a apuntar alto y lo empuje a escalar las alturas; de eso no hay la menor duda y que no lo olviden la burguesía, los terratenientes y los imperialistas.

Un camarada

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