BOGOTÁ CONVULSIONADA

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Esta semana Bogotá ha sido escenario de lucha de varios sectores. Estudiantes y transportadores han alterado el “orden capitalista” y el gobierno por variar da trato militar y judicial a las protestas de las masas. A su vez los medios de comunicación ondean cual bandera de un lado a otro, a veces hablando “bien” de las protestas y paros y, en general deslegitimando y desprestigiando la lucha de las masas. Sin embargo, las clases trabajadoras, los estudiantes y en general el pueblo no se levanta porque sí, lo hace porque las medidas de los capitalistas afectan su supervivencia, porque la corrupción propia de este sistema y su Estado atenta contra la educación y la salud de las familias proletarias y porque esto es una lucha de clases y se expresa con lucha directa, organizada y en las calles.

En el caso de los transportadores, se habla de que su protesta es porque no quieren cumplir la ley, donde se afirma que se suspenderá la licencia de conducción a aquellos que tengan dos o más comparendos en menos de seis meses (Ver la Ley 769). De inmediato se propuso numeral en twitter, donde las eminente prensa burguesa inclinó la opinión a que los promotores del paro buscaban incumplir la ley; pero además la justicia ágilmente puso manos en el asunto, amenazando con procesar a los dirigentes del paro y a los detenidos durante su desarrollo, sumado a ello vuelve a ponerse al orden del día la pretensión de imponer una Ley estatutaria para regular la protesta.

Aquí pueden evidenciarse varios asuntos; primero, que la justicia actúa muy rápido cuando de reprimir al pueblo se trata, la justicia no es igual de ágil con casos de “usted no sabe quién soy yo” como el de Hernando Zabaleta, a quien le impusieron un comparendo, personaje que además cometió cinco infracciones en 2017 y tiene un acuerdo de pago con la Secretaria de Movilidad por $1’494.670; o como el caso de los policías que atropellaron con sus motos a los jóvenes skaters, donde la justicia no va más allá de una supuesta “investigación” de los hechos; o por qué la justicia es ciega en los casos de policías de tránsito corruptos que van buscando la “mordida” en retenes improvisados. Es evidente que las leyes de los capitalistas solo la deben cumplir los ciudadanos de a pie, o en este caso los que trabajan con un medio de transporte; y no quiere decir que desde este portal se esté de acuerdo con el incumplimiento de las normas de tránsito, sino que como bien lo han dicho los luchadores en el paro, la ley se aplican toda a ellos, mientras que los privilegiados de la sociedad, andan en sus camionetas y motos atropellando al pueblo. Así que como se lee en redes “Paro es paro. Así tengamos que pagar las consecuencias y sufrir incomodidades, debemos solidarizarnos con los gremios de trabajadores en Colombia que se encuentran en la huelga y la protesta la única forma de hacerse escuchar… ¿Cuándo se ha visto que la legislación esté diseñada para el beneficio del pueblo?”.

Ahora bien, en el caso de las protestas estudiantiles, nuevamente la prensa burguesa inclina la opinión hacia el “vandalismo” y la justicia busca falsos positivos judiciales a como dé lugar. Hasta el miércoles en la noche se sabía de varios estudiantes de la Universidad Pedagógica heridos y hospitalizados, a quienes la policía se les quería llevar la ropa, pero además de estas cosas que se mueven en chats y redes y que los medios no dicen, está la brutalidad policial, con el asesino Esmad a la cabeza, violencia que obviamente es avalada por el Estado capitalista y que incluso fue rechazada por los estudiantes de la Universidad Javeriana, quienes fueron testigos del trato militar dado a los estudiantes de la Universidad Distrital; la respuesta del Esmad a este rechazo, fue inundar con gases el Hospital Universitario San Ignacio y la misma U. Javeriana.

Denuncia de los Estuadiantes de la Universidad Distrital de Bogotá

Y lo que da más rabia, es que los estudiantes estaban protestando por la corrupción y el mal manejo de dineros por parte de Wilman Muñoz Prieto, exintegrante del claustro, quien con el dinero de la universidad compró carro de alta gama, viajó y pagó sus cuentas que pasan de ¡10 mil millones de pesos! eso sin contar que ha habido cuotas políticas bajo la administración del rector Ricardo García; entonces, los estudiantes protestan por su derecho a la educación, contra la malversación de fondos que hacen parte de lo que todos los bogotanos pagan en impuestos y, la respuesta es ¡gas, bolillo y detenciones! He ahí la justicia colombiana, la misma que le perdonó a los Nule el robo de miles de millones a Bogotá, la misma que pondrá a todos los colombianos a pagar el desfalco de la Ruta del Sol y de Hidroituango, la misma que le da casa por cárcel a Palacino protagonista de corrupción en la extinta SaludCoop. Sí, es esa misma justicia que dejó libre al exmagistrado Francisco Ricaurte Gómez, procesado por el escándalo conocido como el “Cartel de La Toga”. Esa justicia que judicializa a los que venden cocos en la calle para poder comer, a los que se roban una lata de atún o, a los que protestan en la calle, hastiados de la corrupción que deja a miles de jóvenes sin oportunidades de educación y a millones de niños, mujeres y hombres sin atención en salud.

No hay dudas, la lucha es el camino correcto, confiar en la democracia de los burgueses, terratenientes e imperialistas es echarse la soga al cuello; las masas se cansaron de la corrupción, de las medidas que acaban con los pocos derechos que hoy tienen las clases trabajadoras, se cansaron de los falsos positivos judiciales, y de la arremetida violenta de la policía, Esmad y demás asesinos del pueblo.

La unidad de obreros, campesinos, estudiantes y de todas las masas laboriosas es lo que permitirá un avance significativo para impedir que el pueblo siga siendo sometido a la miseria; el llamado es a todos los dirigentes de diversos sectores, a los luchadores y revolucionarios consecuentes a preparar ya los encuentros regionales, las asambleas obreras y populares, donde se ponga como punto de unidad la necesidad del Paro Nacional Indefinido, para detener la actual arremetida de los explotadores y conquistar los derechos que cada sector demanda. Es hora de enfrentarse a estos malditos burgueses que demuestran su odio con violencia, pero las masas sabrán también responder con nuevas formas de lucha y organización.

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