¡ABAJO LA PAZ DE LOS RICOS ADELANTE CON LA LUCHA DE MASAS!

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En medio de la alharaca del plebiscito, la lucha de masas se abre paso, imponiéndose como única forma de conquistar los derechos del pueblo, que siguen siendo pisoteados por parte del Estado capitalista y todas sus instituciones.

Poca difusión ha tenido la lucha del pueblo colombiano, pues los medios de comunicación están concentrados en reproducir la ola pacificadora del gobierno Santos. Sin embargo, la lucha de masas no se detiene y sigue siendo la tendencia principal en la sociedad colombiana: el avance del movimiento de masas en su confrontación directa y cada vez más organizada contra los explotadores y opresores.

Ejemplos hay muchos, para no ir muy lejos, está la lucha de estudiantes y trabajadores del Sena, que ha logrado mantenerse con amplia solidaridad en varias partes del país; vale la pena recordar también los paros regionales en Chocó, Caquetá y Putumayo; paro de los trabajadores de notariado y registro; paro de los trabajadores contra la Ley 189 de Licores; asambleas del magisterio anunciando un paro de 24 horas para el próximo 27 de octubre; huelga lanzada por los obreros en Bundy de Colombia organizados en Sintrametal ante la intransigencia patronal; movilización de obreros y trabajadores contra los despidos masivos, movilización de los trabajadores de las universidades… todas estas, promovidas y exigidas por los de abajo, mientras los jefes de las centrales gastaban recursos y esfuerzos en propaganda al plebiscito y ahora continúan en su actitud de respaldar al gobierno y apaciguar la lucha.

La posición de los dirigentes de las centrales sindicales e incluso del magisterio es de apoyo al gobierno; no es la de ponerse al frente de la lucha después del plebiscito, sino la defender la paz de los ricos, culpando a quienes votaron por el NO y a los abstencionistas, de traicionar una paz que no es la del pueblo, alabando al nuevo nobel de la paz y centrando las futuras conquistas de los derechos en los acuerdos de paz entre el gobierno y las guerrillas, que no solucionaran las necesidades y problemas del pueblo colombiano.

Mientras tanto, los de arriba se ocupan de limar asperezas, los uribistas promotores del NO y aparentes opositores de los acuerdos, ya accedieron a dialogar con Santos, para dar curso al objetivo principal del acuerdo firmado: la legalización de las tierras arrebatadas a campesinos pobres y medios, para su explotación por parte de los poderosos capitalistas nacionales y extranjeros.

Ni Santos, ni Uribe, ni reformistas, ni oportunistas son amigos del pueblo; pues todos están a favor de la paz de los ricos, todos juegan con las esperanzas de las masas cansadas de la guerra reaccionaria que desde el mismo Estado ha sido patrocinada en contra de los de abajo y a favor del capital. Por ello el movimiento de masas en Colombia no debe dejarse dividir, por el contrario, requiere de la unidad de sus luchas, no solo para impedir que la súper explotación capitalista disfrazada de paz continúe degradando física y espiritualmente a obreros y campesinos; sino para demostrar que es con la lucha directa y organizada como se conquistan los derechos y reivindicaciones del pueblo.

¡Los ricos nada regalan! Su único lazo con los desposeídos es el de la explotación que genera ganancia, el de la opresión y humillación que genera sumisión para poder exprimir a sus anchas el trabajo del obrero, esta es la base fundamental de la guerra entre clases, y como tal los explotados y oprimidos deben responder. En concreto significa poner a andar las formas que ayuden a la unidad de los conflictos, tales como encuentros por gremio, por región y nacionales, donde las masas luchadoras, decidan cuáles son sus reivindicaciones inmediatas, para conquistarlas como un solo pueblo a través de la lucha.

El llamado a las masas laboriosas, a todos los explotados y oprimidos del campo y la ciudad, es a impedir que los poderosos sigan dividiendo el movimiento y a concentrarse en sus luchas, esas sí justas, porque son las que garantizan la estabilidad, la salud, educación, vivienda, alza de salarios y mejores condiciones para avanzar en esta ardua lucha por la paz que merece el pueblo colombiano, la paz sin explotados ni oprimidos.

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