Una Aclaración Necesaria

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Una Aclaración Necesaria 1

A propósito de las opiniones sobre el artículo Mundo: grandes movilizaciones marcan el regreso de la lucha revolucionaria de los pueblos

En nuestra página oficial de Facebook se suscitaron diferentes opiniones encontradas respecto a la afirmación, refiriéndose a las grandes movilizaciones recientes en Bielorrusia, Argentina y Líbano: “no importan tanto, por ahora, la claridad de las ideas y las banderas que levanten; es la fuerza poderosa del pueblo que ya ha comenzado a recuperarse sobreponiéndose a las pretensiones de los reaccionarios de mantenerlo encerrado”. Una frase tomada fuera de contexto y que algunos usaron para decir:

“Lo de Bielorrusia es financiado por occidente, los supuestos manifestantes son nazis!”

“…esa afirmación es de grato recibimiento por los nazis que están ondeando banderas de la ocupación nazi… una segunda Ucrania con terror desatado para los trabajadores aplaude su elocuencia…”

“No se puede alabar manifestaciones pronazis como son la de Bielorrusia aludiendo a que son ‘Manifestaciones del pueblo’ (…) lo que está haciendo RO es alabar la manifestación por la manifestación, restándole el carácter de clase y las ideas que enarbolan éstas manifestaciones. Es un error grave que se debe corregir y no cometer en el futuro”.

Pues bien, en primer lugar, el artículo toma como referencia las grandes movilizaciones de las masas en esos tres países, como “algunos de los más recientes escenarios de grandes manifestaciones de masas que vuelven a tomarse las calles”, para destacar el hecho objetivo de que tales movimientos tienen su base en que “la situación se hace cada día más insoportable” y a pesar de la apariencia: contra la corrupción, contra los gobiernos de turno, por elecciones… la base objetiva de tales movimientos, por su mismo carácter espontáneo no son los ideologismos, ni los asuntos programáticos, sino la inconformidad con el orden social existente, representado en los gobernantes; con justa razón decía Lenin que en el movimiento espontáneo se encuentra el germen de la conciencia; tal es el materialismo del fenómeno en cuestión. En ese sentido es correcta la afirmación cuestionada por los polemistas.

Sin embargo, también es cierto que a pesar de los motivos objetivos que provocan el movimiento espontáneo, las formas de organización y de lucha que no son ennoblecidas por el socialismo se corrompen, pervierten y prostituyen al decir de Lenin y, en ese sentido, el movimiento de masas actual, en todos los países, es un campo de batalla de las diferentes clases, sectores y partidos para atraerlo a sus intereses y propuestas, de ahí que en todos ellos los imperialistas y las clases dominantes tratan de dirigirlo a su favor para seguir prolongando la agonía de su sistema moribundo, siendo todavía los comunistas una minoría y cuya misión es advertir a las masas e influir en su conciencia para llevarlas al cumplimiento de su misión histórica. Esa es la dialéctica del fenómeno. Por consiguiente, el artículo sí queda corto en este aspecto y nos proponemos corregir para llevar la orientación completa y correcta al proletariado.

Respecto a lo que está ocurriendo en Bielorrusia y motivo de las opiniones de los polemistas es necesario precisar: En primer lugar, calificar el movimiento de pronazi y fascista es un insulto a las masas trabajadoras; considerar la justa reafirmación nacional de un pueblo explotado y oprimido por el imperialismo ruso es, además de reaccionario, hacerse eco de la estigmatización de las clases dominantes del país imperialista, sirviendo a la propaganda de Putín y sus lacayos.

En segundo lugar, en Bielorrusia lo más parecido al fascismo está representado justamente en el régimen de Lukashenko; un régimen dictatorial y sanguinario que defiende el capitalismo monopolista de Estado y gobierna “con terror desatado para los trabajadores” igual o peor que cualquiera de los regímenes más reaccionarios.

En tercer lugar, Bioelorrusia no es Ucrania o Lituania, y aunque existen fuerzas profascistas, estas no tienen mayor peso en la crisis política actual. Y el hecho objetivo y material es que las grandes manifestaciones no se las puede atribuir ninguno de los partidos que se están disputando el poder y cuentan con el apoyo de los imperialistas americanos y europeos. Por tanto, afirmar que las manifestaciones son pronazis es no solo una falsedad sino darle a la facción más reaccionaria un poder que no tiene.

En cuarto lugar, para cualquier analista desprevenido los hechos cantan: no se trata solamente del fraude electoral y la corrupción estatal, sino además del gran desprestigio y la indignación creciente de las masas trabajadoras frente al tratamiento negligente e inepto de la pandemia, a las medidas antiobreras y antisociales para descargar la crisis económica sobre el pueblo, comunes a todos los regímenes y gobiernos en la actualidad. Al punto que en los últimos meses Lukashenko ha sido abucheado en las fábricas propiedad del Estado y tuvo que detener la represión de las manifestaciones ante la amenaza de la Huelga General.

En resumen, la situación en Bielorrusia es similar a la de cualquier otro país, sobre todo en los oprimidos, donde se exacerban las contradicciones como consecuencia de la crisis económica y social, que necesariamente conduce al agravamiento de las contradicciones entre las clases dominantes y a las crisis políticas; una situación excepcional porque se presenta en casi todos los países y exige de la actuación enérgica de los comunistas para transformarlas en crisis revolucionarias y conducirlas al triunfo de la revolución proletaria.

Comisión de Agitación y Propaganda

Revolución Obrera

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