En todo el mundo, el Primero de Mayo se alzaron las banderas revolucionarias

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El pasado Primero de Mayo millones de trabajadores salieron a conmemorar el día Internacional de la Clase Obrera. 130 años se cumplieron desde los acontecimientos de Chicago, cuando miles de obreros declararon a la burguesía su resolución de luchar contra las medidas de explotación y opresión de las clases dominantes. Y esta proclama, se extendió como pólvora por todo el planeta. El imperialismo ha unido a toda la economía en una sola cadena de producción capitalista, y por ende ha entrelazado también a todos los obreros de la tierra en un inmenso ejército que comparte los mismos intereses, objetivos y enemigos. La clase obrera es la más numerosa y revolucionaria de la sociedad actual; y cada Primero de Mayo, los explotados de la tierra cumplen esta cita histórica para mostrar su cantidad y el desarrollo de su conciencia como clase.

En Francia las manifestaciones tuvieron como centro principal la lucha contra la Reforma Laboral que empuja el gobierno, una lucha que está midiendo la fuerza del movimiento obrero en ese país, y que ha hecho costumbre los enfrentamientos callejeros de los manifestantes con las fuerzas armadas del gobierno. En la jornada fueron detenidos 18, los cuales se sumaron a más de 100 en la semana inmediatamente anterior. Varias huelgas se han desarrollado en los más de dos meses de movilizaciones, y la jornada del día internacional de la clase obrera se convirtió en un impulso para la convocatoria de una nueva Huelga en todo el país.

En Turquía, nuevamente, como todos los años, miles de manifestantes desafiaron a los reaccionarios al pretender alcanzar la Plaza Taksim, que ha sido custodiada y prohibido su ingreso desde 2013. La plaza Taksim se encuentra cerrada desde ese año luego de que en la manifestación del 1 de mayo se presentaron fuertes enfrentamientos en recuerdo de la masacre del 1 de mayo de 1977 cuando fueron asesinadas 34 personas. Desde entonces, miles de personas desfilan de manera combativa durante esta jornada y levantan sus voces y sus puños contra el Estado reaccionario.

En ciudades como Bangladesh, Taipei, Taiwan, miles de manifestantes salieron a las calles, levantando 2 consignas principalmente: Por un aumento salarial y contra el exceso de trabajo. En toda Asia las condiciones laborales se han empeorado dramáticamente producto de la superexplotación de las nuevas generaciones de proletarios, y todo el continente se comporta como una inmensa fábrica devoradora de hombres en extenuantes y largas jornadas de trabajo, a lo que se agrega una disminución descomunal en los salarios y el aumento de la incorporación de niños a las fábricas como mano de obra muy barata, y en muchos casos, hasta gratis.

Una de las imágenes más vistas del pasado primero de mayo, es la de María Teresa “Tess” Asplund, una joven caleña, quien en Suecia desafió una marcha del partido Movimiento de Resistencia Nórdica (NRM), una organización fascista que en ese país salió el primero de mayo a expresar su virulento racismo y xenofobia, propios de una ideología reaccionaria que odia a los hombres por su color y nacionalidad, y que especialmente se ha vuelto virulento por la llegada a Europa de miles de inmigrantes de Siria y varias partes de Asia.

En toda Europa además de las banderas reivindicativas por rama de industria; este año, las manifestaciones tuvieron 3 elementos muy destacados: De un lado la exigencia de medidas que pongan freno a las reformas que en varios países se adelantan para desmejorar significativamente las condiciones laborales. Sobresalen en ellos países como España y Francia, que son verdaderas calderas de la lucha obrera y popular. De otro, la lucha contra la xenofobia, debido a la llegada masiva de personas que huyen de la guerra en Siria y que emigran desde Asia en busca de mejores oportunidades en los países europeos. El rechazo de sectores e incluso gobiernos a la llegada de refugiados e inmigrantes ha provocado la denuncia de muchas organizaciones, quienes entienden que la situación de esta migración es responsabilidad en últimas de un sistema capitalista reaccionario que provoca hambre, superexplotación y guerras de rapiña. Y, la otra bandera destacada, y no solo en Europa, es la condena al sistema económico capitalista que ha mostrado con creces su incapacidad de llevar a la humanidad a mejores condiciones de vida. El capitalismo es un sistema que superexplota a la clase obrera, la lanza cada vez más, junto con el resto de las masas, a la miseria; un sistema que destruye de manera desenfrenada la naturaleza y con ello amenaza la vida misma en el planeta; todo lo cual hace más urgente la lucha por la Revolución Proletaria Mundial.

Este año, la clase obrera se tomó literalmente las calles en todo el planeta. Y con el esfuerzo de los comunistas revolucionarios, se puede afirmar que muchos más obreros han comprendido el verdadero significado de esta jornada, y no es para menos, pues el día internacional de la clase obrera es un día para levantar muy en alto el carácter internacionalista y revolucionario de esta jornada.

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