¡Viva el 70 Aniversario de la Revolución en China! (4)

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70 Aniversario de la Revolución en China

Dando continuidad a los aportes de la Revolución China publicamos la última parte del Capítulo 7, del libro de Economía Política escrito por comunistas de Shanghai durante la Gran Revolución Cultural Proletaria en China, conocido como El Manual de Shanghai. A la luz de la teoría económica marxista y resumiendo la experiencia de la construcción del socialismo, en este Capítulo se expone la interrelación entre la agricultura y la industria en el socialismo. El texto fue tomado de la Revista Contradicción No. 18, El Marxismo leninismo maoísmo y el problema agrario en Colombia, publicado en octubre de 1996, donde el lector interesado puede encontrar el texto completo traducido al español.

El Manual de Shanghai es otra de las grandes contribuciones de la Gran Revolución Cultural Proletaria China a la construcción del socialismo, por cuanto no solo crítica la línea revisionista de apuntarle todo al desarrollo de las fuerzas productivas, sino que demuestra el poderoso esfuerzo del proletariado por llevar a la práctica la orientación de poner la política al mando y empeñarse en la revolución y promover la producción, logrando importantes avances en la solución de la contradicción entre el campo y la ciudad y entre la industria y la agricultura, la concreción de la alianza obrero-campesina en el terreno económico y social, base del socialismo; es decir, de cómo avanzar en revolucionarizar la sociedad desarrollando a la vez las fuerzas productivas.

El Manual de Shanghai enlaza con los trabajos críticos de Mao a la literatura soviética sobre los problemas de la construcción del socialismo en materia económica; pero especialmente es un desarrollo a su trabajo Sobre Diez Grandes Relaciones, juzgando la práctica de la Revolución China; por consiguiente, tampoco es un documento acabado, pero sí es una gran contribución a la lucha de la clase obrera por abolir las diferencias heredadas del capitalismo.

El Manejo Correcto de las Relaciones Entre Industria y Agricultura, Consolidando la Alianza Obrero Campesina

El vínculo de la industria-agricultura en la sociedad socialista tiene doble carácter

Marx y Engels afirmaron que después de tomar el poder, una de las mayores tareas que los proletarios tenían que llevar a cabo bajo su dictadura era la “combinación de la agricultura con la industria manufacturera, abolición gradual de las distinciones entre el campo y la ciudad”1. Con el logro de la propiedad pública socialista, la sociedad socialista elimina la contradicción antagónica característica de la sociedad capitalista donde la industria explota a la agricultura y el campo es saqueado por la ciudad. Pero las diferencias entre la industria y la agricultura, y entre el campo y la ciudad siguen existiendo. Así pues que el vínculo entre la industria y la agricultura en la sociedad socialista posee un doble carácter, peculiar del período de transición del capitalismo al comunismo.

1. Marx y Engels, Manifiesto del partido comunista

En la historia de la sociedad humana, las conexiones entre la agricultura y la industria toman muchas formas. En la economía de la comunidad primitiva, la producción artesanal, como hilar y tejer y elaboración de herramientas y utensilios eran un complemento de las actividades agrícolas. Esta era una especie de relación primitiva entre la industria y la agricultura. A medida que se desarrollaron las fuerzas productivas también se desarrolló una más compleja división social del trabajo; fue introducida la propiedad privada y los lazos entre la artesanía y la agricultura fueron intensos. A partir de entonces el vínculo entre agricultura e industria comenzó a tomar una forma circular de cambio a través del dinero. Esta forma de vínculo entre la industria y la agricultura involucrando cambio a través de la moneda, alcanzó su más alto desarrollo en el sistema capitalista. Sin embargo el cambio a través de la moneda posibilitó a la burguesía expandir las “diferencias de precio” entre los productos industriales y agrícolas (esto es, elevar los precios de los productos industriales y bajar los precios de los productos agrícolas), exacerbando así las contradicciones antagónicas entre la industria y la agricultura y entre el campo y la ciudad. Pero esto únicamente apresuró el proceso por medio del cual el capitalismo se torna en su contrario. Marx decía: “La producción capitalista… al mismo tiempo… crea las condiciones materiales para una más alta síntesis en el futuro de la agricultura y la industria sobre la base del perfeccionamiento de lo que cada una ha adquirido”2. La nueva, “más alta síntesis” entre la agricultura y la industria de la cual habla Marx y que ahora llega a ser posible con la abolición del sistema capitalista, es el vínculo directo en la producción entre la industria y la agricultura, construido sobre la base del sistema de propiedad pública de los medios de producción y bajo la dirección planificada y unificada de la sociedad.

2. Marx, El Capital, Tomo 1.

En la sociedad socialista, con el logro de la transformación del sistema de propiedad pública de los medios de producción y con el impulso por el estado de una planeada regulación de la producción industrial y agrícola comienza a tomar forma la nueva relación entre la industria y la agricultura que Marx previera. El estado socialista vincula a la industria y a la agricultura en la producción a través de un plan económico nacional. Esto asegura que la agricultura socialista produce alimentos de una forma planificada y provee del material requerido para el desarrollo de la industria. El estado socialista asegura que la industria produce toda clase de productos industriales requeridos por las villas rurales, como fertilizantes químicos, pesticidas y toda clase de maquinaria agrícola y equipo adecuado para el desarrollo de la agricultura. Estos vínculos planificados entre industria y agricultura en el ámbito de la producción presenta una nueva relación de apoyo mutuo y promoción mutua entre la industria y la agricultura. En este aspecto dichos vínculos son ya un elemento comunista.

Pero, de otro lado, las diferencias aún existentes entre la industria y la agricultura y entre el campo y la ciudad, y aunque la industria en el sistema socialista está principalmente construida sobre la base de un sistema de propiedad pública y la agricultura sobre un sistema de cooperación colectiva, siguen existiendo remanentes de la vieja sociedad porque sus relaciones de producción pueden únicamente realizarse a través del cambio monetario, es un aspecto inevitable de la subsistencia del derecho burgués en los vínculos entre la industria y la agricultura. Desde este punto de vista, aún existen remanentes de la vieja sociedad en las relaciones entre la agricultura y la industria en la sociedad socialista.

Este doble carácter del vínculo entre industria y agricultura en la sociedad socialista requiere que se preste atención a dos aspectos del manejo de las relaciones entre la industria y la agricultura. De un lado, y este es el aspecto principal, debemos hacer una buena planeación de los vínculos entre ellas, asegurando que estén ligadas al sistema de producción planificado por el estado y no permitir nunca la liberalización capitalista en la producción. De otro lado, el cambio de productos entre industria y agricultura debe ser bien organizado. A pesar de que esto es un aspecto secundario, es malo no prestarle la suficiente atención. Como en las relaciones entre la industria y la agricultura sigue subsistiendo el sistema de mercancías, la ley del valor debe operar. Utilizando correctamente las categorías de mercancía, valor, dinero, precio, etc.; manejando correctamente los problemas en el cambio de productos industriales y agrícolas de acuerdo con los principios socialistas; minimizando “las diferencias de precios” entre estos productos; planeando apropiadamente los precios relativos de los diversos productos agrícolas y del campo que el estado adquiere de la agricultura: todos estos factores juegan una activo papel en la vinculación socialista de la agricultura y la industria. Al mismo tiempo, se debe ver que en el proceso de esta vinculación las luchas entre el proletariado y la burguesía son muy agudas. El encadenamiento de la industria y la agricultura requiere del uso de relaciones mercantiles y monetarias, donde las relaciones de mercancía y moneda son precisamente el suelo fértil para los nuevos elementos burgueses. Debido a la influencia de la burguesía, la existencia del derecho burgués, la fuerza de la costumbre de los pequeños productores, es inevitable que, horneada tras horneada, nuevos elementos burgueses puedan ser engendrados. Los nuevos y viejos elementos burgueses siempre querrán usar las relaciones mercantiles y monetarias entre la industria y la agricultura, para especular y hacer enormes ganancias. Esta clase de actividades capitalistas deben ser golpeadas; el derecho burgués, en el proceso de vincular a la industria y a la agricultura, debe ser restringido; las tendencias espontáneas de los pequeños productores deben ser criticadas. Únicamente de esta forma la vinculación de la industria y la agricultura puede liberarse gradualmente de los vestigios de la vieja sociedad y avanzar en dirección al comunismo.

La esencia de la vinculación de la industria y la agricultura es una cuestión de la alianza obrero-campesina

La cuestión de vincular a la agricultura socialista y a la industria no es solamente la cuestión de unas relaciones proporcionales entre estos dos sectores de la producción material; es también la cuestión de las relaciones entre dos grandes sectores de trabajadores ―obreros y campesinos―, es decir, es una cuestión de la alianza obrero-campesina.

Bajo el sistema socialista, los intereses básicos de los obreros y campesinos son idénticos. Bajo la dirección de la clase obrera, la alianza obrero-campesina, una alianza de apoyo y promoción mutuos, es establecida con el propósito de llevar a cabo una lucha común para construir el socialismo y lograr el comunismo. Pero ciertas diferencias aún siguen existiendo entre la ciudad y el campo, entre los obreros y los campesinos, con respecto a la economía, cultura, tecnología, y subsistencia material. Estas diferencias son los remanentes de la vieja sociedad. Para no permitir que continúen existiendo por mucho tiempo, y mucho menos que se expandan, es necesario consolidar la alianza obrero-campesina.

En su análisis de las relaciones entre la clase dirigente y la clase que es dirigida el presidente Mao señaló:

“La clase y el partido dirigentes, a fin de ejercer la dirección sobre las clases, capas, partidos políticos y organizaciones populares por ellos dirigidos, deben llenar las dos condiciones siguientes:
a) Conducir a los dirigidos (los aliados) a luchar resueltamente contra el enemigo común y a lograr victorias;
b) Dar beneficios materiales a los dirigidos o, por lo menos, no dañar sus intereses y, al mismo tiempo, darles una educación política”
. (Mao, Algunos problemas importantes de la actual política del partido, O.E. Tomo IV, p. 192).

Después de que la clase obrera ha tomado el poder político, hay que dirigir a los campesinos para derribar a la clase de los terratenientes y llevar a cabo la reforma agraria y la colectivización agrícola, es necesario dirigir a los campesinos en una tenaz batalla contra la clase enemiga en las áreas rurales y conducir la educación socialista para ayudarlos a realizar la mecanización agrícola sobre la base de la colectivización, y desarrollar su vida material y cultural gradualmente sobre la base del desarrollo de la producción y dirigirlos para seguir resueltamente el camino socialista. De esta forma, las diferencias entre el campo y la ciudad pueden ser reducidas y la alianza obrero-campesina puede ser consolidada.

Por lo tanto, la cuestión de vincular a la industria y a la agricultura es fundamentalmente la cuestión del correcto manejo de las relaciones entre los obreros y los campesinos. La esencia de este problema es la consolidación del papel dirigente de la clase obrera, la consolidación de la alianza obrero-campesina y la lucha de la clase obrera contra la burguesía para ganar la lealtad de los campesinos:

Todo esto, son nuevas manifestaciones de la lucha de clases bajo el sistema socialista. La teoría del Presidente Mao de las interrelaciones entre la agricultura, la industria ligera y la pesada, la política general del desarrollo de la economía nacional tomando “La agricultura como la base y la industria como el factor dirigente”, y el ordenamiento del plan económico nacional de acuerdo al orden de agricultura, industria ligera e industria pesada, trazan el camino para resolver estos problemas.

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