¡Viva el 70 Aniversario de la Revolución en China! (3)

Compartir
La clase obrera debe dirigirlo todo

Continuamos en esta entrega destacando los aportes universales de la revolución en China en cuanto a al problema del nuevo Estado, la Gran Revolución Cultural Proletaria, que sin duda representa la fuente de aliento e inspiración para que el Movimiento Comunista Internacional pueda sobreponerse a la derrota e izar de nuevo la roja bandera de la dictadura proletaria, contando ahora a su favor con la experiencia de lucha contra el revisionismo y con el conocimiento de la clave para prevenir la restauración del capitalismo: ¡Continuar la revolución bajo la dictadura del proletariado!

En el texto, que es adaptado del libro del camarada Jaime Rangel, El Marxismo Leninismo Maoísmo: Ciencia de la Revolución Proletaria, se cita al Partido Comunista Revolucionario, EE.UU. y a Avakian cuando todavía no habían renegado del marxismo leninismo maoísmo; citas que vale la pena contrastar con lo que dicen ahora acerca de la Gran Revolución Cultural Proletaria y de cómo han abandonado la teoría de la Dictadura del Proletariado y de continuar la revolución en el socialismo, para abrazar la teoría burguesa del “derecho a disentir” y la entelequia del “núcleo sólido con mucha elasticidad”.

EL QUID: DESARROLLAR O NO, LA DICTADURA DEL PROLETARIADO

Haber centrado la revolución en la superestructura, ligó la GRCP en forma directa con el problema de la Dictadura del Proletariado.

En este terreno la disputa entre las dos líneas se centró en si se avanzaba por el camino socialista haciendo que el proletariado “lo dirija todo” o si se restauraba el capitalismo, restaurando a la vez la dictadura de la burguesía.

Los maoístas entendían que para que el proletariado pudiera “dirigirlo todo” tenía que derrotar el revisionismo; y es en este propósito que la Revolución Cultural da un portentoso salto en relación con lo ocurrido en la URSS.

El método maoísta para derrotar el revisionismo no consistió en las “depuraciones” por lo alto, ni en la utilización de procedimientos administrativos y policíacos. El método maoísta para enfrentar al revisionismo, se apoyó fundamentalmente en las masas, atacando antes que nada la línea política revisionista, minando su base ideológica, desarrollando en las masas la conciencia sobre ese enemigo, movilizándolas para que examinaran el comportamiento de sus dirigentes, promoviendo la más amplia crítica de masas a los dirigentes seguidores del camino capitalista.

Con ese método, fueron “descabezados” revisionistas de la talla de Liu Shao-chi, Teng Siao-ping y Lin Piao, quienes tenían enorme poder en el Estado y en el Partido. Los revisionistas, en el comienzo de la Revolución Cultural utilizaron su poder para impedir al máximo que las masas expresaran sus críticas. El movimiento fue poco a poco rompiendo con esas restricciones revisionistas hasta desbordarse en una amplia y poderosa lucha ideológica de masas sobre los problemas centrales de la Revolución Cultural. Ante esta situación los revisionistas optaron por desviar los objetivos del movimiento, por promover escisiones, por confundir a las masas haciendo pasar por “derecha” lo que era “izquierda”, presentando como “maoísta” lo que en verdad era revisionista.

Los marxistas leninistas maoístas se esforzaron por orientar el movimiento de crítica masiva no sólo a ubicar los dirigentes seguidores del camino capitalista, sino a que las MASAS MISMAS DESALOJARAN del poder a los revisionistas e hicieran realidad la consigna de “el proletariado debe dirigirlo todo”.

Según relata Jean Daubier en Historia de la Revolución cultural proletaria en China: “La revolución cultural había progresado en dos direcciones paralelas, pasando del dominio artístico y literario al dominio político, y del aparato del partido a las universidades y después a las fábricas”. De ahí que a partir de Octubre de 1966 cuando la lucha contra Liu Shao-chi deja de ser indirecta, –analógica– y adquiere un carácter abierto y frontal, es también cuando empieza a desplazarse el centro de movilización, de los estudiantes hacia los obreros. De ahí en adelante, la clase obrera se convierte en la fuerza social más activa y movilizada.

Por ser Shanghai la ciudad industrial más importante, por su gran tradición de lucha revolucionaria, por haber sido sus periódicos los tribunos para la denuncia literaria del revisionismo a principios de la Revolución Cultural, por todo esto, Shanghai fue también la ciudad donde el proletariado chino inició su participación consciente y decidida en la Revolución Cultural.

El Comité Municipal del Partido en Shanghai, era muy prestigioso, y de él formaron parte Yao Wen-yuan y Chang Chun-chiao, (dirigentes maoístas que en 1976 fueron reprimidos por los revisionistas tildándolos de ser miembros de una banda de cuatro “izquierdistas”), estos camaradas fueron llamados al GERC en Pekín, siendo aprovechado su traslado por los revisionistas de Shanghai para imponer su línea en el Comité Municipal, logrando reprimir, represar y contener la Revolución Cultural en su primer año. Esto ocasionó el descontento de los obreros y “guardias rojos”, quienes al final vencieron las restricciones y promovieron la crítica masiva a los dirigentes seguidores del camino capitalista en el Comité Municipal de Shanghai.

En Enero de 1967, se desató la “Revolución de Shanghai” donde los obreros, campesinos y estudiantes se apoderaron de sitios estratégicos y de trabajo, procediendo a derrocar a los revisionistas refugiados en el Comité Municipal, el máximo organismo del partido en esa ciudad. Los insurrectos instauraron como centro de poder el Comité Revolucionario de Shanghai, llamado originalmente Comuna de Shanghai.

Esta ola revolucionaria se extendió por todo el país surgiendo nuevos “Comités Revolucionarios”. En muchos lugares el poder de los revisionistas impidió la formación de comités, o ellos mismos conformaron Comités Revolucionarios fantasmas, impidiendo la participación de las masas; o conformaban organizaciones de masas confundiéndolas al posar sus dirigentes de “maoístas”, para que atacaran a los verdaderos maoístas a quienes a su vez tildaban de “seguidores de Liu Shao-chi”.

Los “Comités Revolucionarios”, se conocieron como NUEVOS ÓRGANOS DE PODER DE LA REVOLUCIÓN CULTURAL y se llamaban de “triple integración” por ser conformados así: un tercio con representantes de organizaciones de masas, un tercio con representantes de los cuadros del partido escogidos por las masas y un tercio con representantes del ejército o milicianos. Las masas apoyándose en los comités impulsaron grandes transformaciones en las relaciones económicas de la sociedad, en las instituciones culturales y administrativas, aumentando el control de las masas en las fábricas, granjas, en las esferas de la educación, arte, cultura, salud, etc.

Pero bien es cierto que la instauración de los “Comités Revolucionarios” no significó una derrota de la nueva burguesía en todos los frentes.

Mientras la Revolución Cultural expulsaba del Partido a Liu Shao-chi en octubre de 1968 destituyéndolo de todos sus cargos, Lin Piao se hacía fuerte en el partido y en el Estado como el máximo dirigente del Ejército y de nuevo pregonaba la “Teoría de las fuerzas productivas”, apoyado por Chou En Lai quien tenía como consigna “ordenar la vida social y colocar la producción al mando”.

Cuando es derrocado Lin Piao en septiembre de 1971, Chou En Lai logra gran influencia en el poder del Estado, incluso apadrina la rehabilitación de Teng Siao-ping argumentando que éste había sido “un gran opositor” de Lin Piao.

Mientras que en el X Congreso (1973) los marxistas leninistas maoístas reafirman su línea de “poner la política al mando, y la revolución como dirigente de la producción”; la derecha logra en él avanzar en su consolidación organizativa dentro del partido. Análoga fue la situación ocurrida en la Cuarta Asamblea Popular (enero/75) en la que Teng Siao-ping es nombrado vice-primer ministro y Jefe del Estado Mayor del ejército.

En Abril de 1976, la derecha organiza un motín contrarrevolucionario en la plaza Tien An Men reivindicando a Chou En Lai, lo cual ocasionó la destitución de Ten Siao-Ping (sin ser expulsado del partido), pero al propio tiempo Jua Kuo Feng era elegido Primer Ministro y Primer Vicepresidente del partido.

Los anteriores datos –fastidiosos por cierto– dan la apariencia de una rapiña entre burócratas por el poder, pero son en realidad el reflejo en los organismos máximos del Partido y del Estado, de la fuerza que poseía la derecha revisionista y de su enorme base social.

Es ilustrativo ver cómo el “Movimiento de Crítica Masiva contra Lin Piao” para atacar el idealismo, fue desarrollado de un modo indirecto, similar a la crítica literaria al comienzo de la Revolución Cultural, sin confrontar de frente a la derecha y sus dirigentes, sino a través de la analogía con los antiguos filósofos Confucio y Mencio. Eso reafirmaba el poder de la derecha revisionista y la amplitud de su base social.

Ante tal poderío de los revisionistas, los “Comités Revolucionarios” representaron un avance sin precedentes, para derrocar a la nueva burguesía, para colocar al proletariado a “dirigirlo todo”. Si bien, en un principio los “Comités Revolucionarios” fueron órganos de un nuevo poder para reemplazar los organismos del Partido y de la Administración corrompidos por el revisionismo a nivel municipal y provincial, después se extendieron a otros niveles, derrocando a los revisionistas también en la dirección de las fábricas, de las comunas, de las universidades, etc.

En este sentido se puede afirmar que FUE EL MÁS AVANZADO PASO DADO POR EL PROLETARIADO EN APRENDER A EJERCER SU DICTADURA, pues se logró la mas amplia democracia –jamás conocida– para que las masas por sí mismas criticaran a sus dirigentes, los removieran y los eligieran!. En este sentido, el proletariado chino había recuperado la Senda de la Comuna y la estaba transitando mediante la Revolución Cultural. En este sentido la Revolución Cultural dio un paso histórico para consolidar la Dictadura del Proletariado y prevenir la restauración del capitalismo.

Digo “EN ESTE SENTIDO” porque la política de crear “Comités Revolucionarios”, se identifica con la línea de la Comuna de París en que “los dirigentes son elegidos y removidos por las masas”, pero se abandona la línea, también de la Comuna, que no colocaba NINGUNA LIMITACIÓN para la elección por las masas: LES DABA ABSOLUTO PODER EN LA ELECCIÓN!.

En cambio, en los “Comités Revolucionarios”, so pretexto de darles un carácter “más democrático” y “ofrecer un mayor control sobre los asuntos del Estado”, se LIMITA el poder de las masas en la elección de sus dirigentes, se renuncia a los Comités tipo Comuna y se promueven los Comités de Triple Integración.

En los “Comités de Triple Integración” de niveles distintos al municipal o al provincial, se elegían por las masas los representantes de sus organizaciones, de los cuadros y TAMBIÉN de los milicianos.

Pero en los Comités de Municipalidad o de Provincia, el tercer tercio siempre era ocupado por representantes del EPL, que YA NO ERAN ELEGIDOS POR LAS MASAS, sino por la Comisión Militar del Comité Central.

Este privilegio del ejército en los “Comités Revolucionarios” hacía parte del lugar especial que ocupó en la Revolución Cultural. Fue el único aparato del Estado que conservó su estabilidad, a excepción de un incidente en Wuhan donde una fracción del ejército apoyó la derecha y permitió que aflorara la crítica contra los seguidores del camino capitalista en el EPL.

Se daba por sentado de antemano que el EPL era maoísta, y que estaba contra los seguidores del camino capitalista.

Incluso Mao Tse-tung hizo un llamado especial al EPL en 1966: “El Ejército Popular de Liberación debe apoyar a las amplias masas de la izquierda” reflejando con ello que se trataba como de una “tercera fuerza”, por fuera de los contendientes principales.

Es indudable que el ejército chino en la Revolución Cultural tuvo características muy específicas y distintas a cualquier ejército: se guiaba por el principio de que “la política guía el fusil y no al revés”; por períodos los oficiales se desempeñaban como soldados rasos; los soldados se vinculaban a la producción y desde 1966 desarrollaron una labor de propagandistas –utilizando la persuasión y no las armas– en el seno de organización de masas y de los mismos Comités Revolucionarios. No obstante estas prácticas para combatir su profesionalismo y su burocratismo, nunca en la Revolución Cultural se puso en duda ni se criticó su monopolio sobre las armas, lo cual estaba en CONTRA de la línea de la Comuna, en contra de la concepción de Marx y Lenin sobre el NUEVO ESTADO de DICTADURA del proletariado: sin burocracia y SIN EJERCITO PROFESIONAL, pero con las MASAS ARMADAS!

A lo largo de la Revolución Cultural se evidencia cómo el monopolio de las armas fue siempre del EPL: los Guardias Rojos” eran jóvenes desarmados; los “Comités Revolucionarios” se tomaban el poder desarmados; los representantes del EPL en los “Comités Revolucionarios” eran soldados desarmados; los campesinos estaban desarmados y los obreros… ¡desarmados!, fueron derrotados en Octubre de 1976, cuando la derecha, el revisionismo, los seguidores del camino capitalista, encontraron la oportunidad (de la que había prevenido Mao Tse-tung), para apoyándose en el poder efectivo y real que poseían en el partido y en el Estado y apoyados en la base social de burócratas y privilegiados, procedieron al reemplazo forzoso de la Dictadura del Proletariado por la dictadura de la burguesía.

En ese entonces, fue el EPL –considerado a ultranza maoísta– el que reprimió a los maoístas verdaderos, y el que encarceló a sus principales dirigentes, el que ahogó la insurrección de Shanghai, y la lucha de las masas –armadas ya tarde– en Anjui, Fujián, Sichuan, Junan, Xin jiang y Jianxi.

Las armas tienen que estar en manos de las masas para poder hacer la revolución, defenderla y hacerla avanzar. Pero esto no es principalmente cuestión de si las masas literalmente poseen armas o no, de si están organizadas en milicias junto con las fuerzas armadas regulares etc. Esto es importante, pero lo más fundamental es la cuestión de la conciencia política de las masas quienes poseen estas armas y quienes forman estas milicias y fuerzas armadas –puesto que solamente si son educadas y entrenadas en la concepción del mundo y métodos básicos marxistas, en la teoría y en la práctica, y son capacitados tanto a través de estudio como de lucha política concreta a distinguir la revolución de la contrarrevolución y el marxismo genuino del marxismo falso, sabrán para qué luchar y contra qué luchar, qué defender y qué suprimir, arriesgar la vida para defender qué, y qué es lo que tienen que aplastar– y solamente así, en este sentido básico, estarán las armas realmente, políticamente, en manos de las masas y serán éstas capaces de mantener su dominio, sobre la sociedad y revolucionarla de acuerdo con la concepción del mundo de clase y los intereses del proletariado”. Del Programa del Partido Comunista Revolucionario de EE.UU. Cuando era MLM y no había adoptado el revisionismo post maoísta de la “Nueva Síntesis de Avakian”.

La consigna de “LA CLASE OBRERA DEBE DIRIGIRLO TODO” fue ganando simpatía a medida que se desarrollaba la Revolución Cultural. Incluso en la Revolución de Shanghai en un manifiesto de los “Guardias Rojos” se recordaba la necesidad de destruir “la vieja maquinaria del Estado”.

Pero la derecha revisionista no estaba por fuera del Estado, tanto es así que entre 1974 y 1975 restauran relaciones burguesas en las fábricas, imponen reglamentos burgueses a los obreros, empujan en general la restauración del capitalismo bajo la consigna de “Modernizar a China”; era un devolverse a gran escala del camino recorrido en la Revolución Cultural. Este repunte de la nueva burguesía ocurrió justo luego que los Marxistas Leninistas con Mao Tse-tung a la cabeza lanzaron –a principios de 1975– el llamado general a todas las masas, para estudiar sobre la Dictadura del Proletariado, para entender su necesidad pues “la falta de claridad al respecto conduciría al revisionismo”.

Quiere decir esto, que los maoístas no ahorraron esfuerzos para que las masas comprendieran a conciencia qué es y cómo se consolida en la práctica la Dictadura del Proletariado. No escatimaron esfuerzos los maoístas para combatir las diferencias de clase generadas por las contradicciones del socialismo.

Sin embargo los revisionistas lograron desviar los proyectiles lanzados por la Revolución Cultural, cuando estos iban dirigidos a criticar y remover su poder efectivo en el Estado. De hecho el ejército, –bastión principal del Estado– quedó siempre protegido de la revolución, se le conservó su carácter de ejército burgués como monopolizador de las armas, –así se hubiese proletarizado en otros aspectos– salvaguardando las condiciones que permitirían convertirlo en dócil instrumento de la nueva burguesía para cortar y liquidar el avance logrado por el proletariado en la construcción de su Dictadura.

Si los derechistas llevan a cabo un golpe de estado anticomunista en China, estoy seguro que tampoco conocerán la paz y su dominio muy probablemente será de corta vida, ya que esto no será tolerado por los revolucionarios que representan los intereses del pueblo que constituye más del 90% de la población”. Mao Tse-tung.

EL GRAN MERITO HISTÓRICO DE LA REVOLUCIÓN CULTURAL

La Gran Revolución Cultural Proletaria impidió durante 10 años la restauración capitalista en China.

El hecho de que a fin de cuentas la Gran Revolución Cultural Proletaria no haya podido impedir el derrocamiento de la dictadura del proletariado no aminora en modo alguno su importancia histórica, ni la importancia de las lecciones que de allí puede sacar el proletariado mundial”. (Comunicado Conjunto, Conferencia de Partidos y Organizaciones Marxistas Leninistas, Otoño/80).

El proletariado mundial, ha pasado por una gran derrota con la pérdida de su dictadura en China, pero ha recibido también la más importante experiencia de cómo consolidar su dictadura. Su camino que –con la pérdida sufrida en la URSS– había quedado ensombrecido y confuso, ha sido de nuevo iluminado por el gran combate teórico y práctico librado por el proletariado maoísta.

El gran mérito histórico de la Revolución Cultural consistió en haber resuelto en lo teórico y en lo práctico el cómo consolidar la Dictadura del Proletariado, el cómo prevenir la restauración del capitalismo.

La GRCP representó el mayor intento del proletariado por transitar a través de la senda señalada por la Comuna de París en busca de consolidar su dictadura, dejando al proletariado internacional como enseñanza fundamental: LA NECESIDAD DE ¡CONTINUAR LA REVOLUCIÓN BAJO LA DICTADURA DEL PROLETARIADO!.

Fue la Revolución Cultural una auténtica revolución política que movilizó a millones y millones de proletarios hacia la comprensión científica de las leyes de la nueva sociedad, para que fueran las propias masas quienes atacaran las raíces profundas que generaban la nueva burguesía seguidora del camino capitalista. De ahí que en la mira de la Revolución Cultural, hubieran estado las contradicciones sociales que generaban y conservaban las desigualdades y privilegios de clase, de donde aflora una base social proclive al revisionismo y dispuesta a restaurar el capitalismo.

Consolidar la Dictadura del Proletariado, derrotar al revisionismo y prevenir la restauración del capitalismo fueron los objetivos fundamentales de la Revolución Cultural, que de por sí representan un salto cualitativo del proletariado en la comprensión de las leyes de la nueva sociedad, y un paso firme en la preparación de condiciones para la transición al comunismo.

La Gran Revolución Cultural Proletaria representa la fuente de aliento e inspiración para que el Movimiento Comunista Internacional pueda sobreponerse a la derrota e izar de nuevo la roja bandera de la Dictadura Proletaria, contando ahora a su favor con la experiencia de lucha contra el revisionismo y con el conocimiento de la clave para prevenir la restauración del capitalismo: ¡CONTINUAR LA REVOLUCIÓN BAJO LA DICTADURA DEL PROLETARIADO!

La Revolución Cultural fue la cumbre más alta alcanzada hasta ahora por el proletariado. El movimiento proletario como toda cosa en el mundo se desarrolla en forma de espiral, y como el proletariado es la clase en subida, seguramente avanzará, por esta espiral, desde el nivel más bajo hasta el de arriba. Las condiciones materiales y las leyes de la sociedad hacen inevitables el socialismo y el comunismo, y ningún retroceso puede cambiar esta inevitabilidad histórica”. Avakian –cuando no había renegado del marxismo.

También te podría gustar...