¡Viva el 70 Aniversario de la Revolución en China! (1)

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Revolución China, 70 Aniversario de la Revolución en China

Como parte de la celebración del 70 Aniversario del Triunfo de la Revolución en China, publicaremos en varias entregas los pasajes más importantes de este heroica gesta emprendida por el proletariado en un país atrasado; experiencia que enriqueció la ciencia de la revolución proletaria, llevándola a una tercera y superior etapa, conocida por el movimiento obrero como Marxismo Leninismo Maoísmo.

Para esta serie nos apoyaremos libremente en los textos del libro del camarada Jaime Rangel El Marxismo Leninismo Maoísmo: Ciencia de la Revolución Proletaria, en donde se encuentra una magistral síntesis de la experiencia y desarrollo de nuestro movimiento.

Por Qué Triunfó la Revolución en China

China era un país supremamente atrasado. Allí el feudalismo sobrevivió por cientos de años y solo a partir de la Guerra del Opio en 1840 se fue transformando en un país semifeudal, pero encadenado al imperialismo como país colonial y semicolonial.

Mao Tse-tung describió así la evolución y el carácter de la sociedad china en 1939:

Dado que la economía mercantil que se desarrollaba en la sociedad feudal china llevaba ya en su seno los gérmenes del capitalismo, la sociedad china se habría transformado lentamente en capitalista, aun sin mediar la acción del capitalismo extranjero. La penetración de éste aceleró tal transformación. El capitalismo extranjero ha desempeñado un papel muy importante en la desintegración del régimen económico-social de China: por un lado, ha socavado los cimientos de la economía natural y arruinado la industria artesana de las ciudades y la artesanía doméstica de los campesinos; por el otro, ha acelerado el desarrollo de la economía mercantil en la ciudad y el campo. (…) Sin embargo, el nuevo fenómeno del que hemos hablado, el surgimiento y desarrollo del capitalismo, constituye sólo un aspecto del cambio operado a raíz de la penetración del imperialismo en China. Hay otro aspecto que es concomitante con el primero y que, a la vez, lo obstaculiza: la colusión del imperialismo con las fuerzas feudales chinas para impedir el desarrollo del capitalismo chino. (…) Así se ve claramente que, con su agresión contra China, las potencias imperialistas, por una parte, han acelerado la desintegración de la sociedad feudal china y el crecimiento de elementos de capitalismo, convirtiendo así la sociedad feudal en semifeudal, y, por la otra, han impuesto sobre China su cruel dominación, transformándola de país independiente en país semicolonial y colonial”. (Ver, La Revolución china y el Partido Comunista de China).

Siendo China un país semifeudal, semicolonial y colonial, con un proletariado que no alcanzaba a los 3 millones mientras los campesinos constituían la inmensa mayoría de sus 450 millones de habitantes, muchos comunistas no creían que allí fuera posible hacer una revolución dirigida por la clase obrera y que enlazara directamente con la revolución socialista.

¿Por qué triunfó la revolución en China y no en los países más desarrollados? Veamos cuál fue el secreto.

La Era de la Revolución Proletaria Mundial fue inaugurada por el triunfo de la Revolución de Octubre.

Las ideas comunistas y la lucha política del proletariado se extendieron a lo largo y ancho del planeta, produciendo luego de la segunda guerra mundial imperialista, un cambio en la correlación de fuerzas entre el capital y el trabajo: surgió el Campo Socialista.

El impetuoso avance de la lucha revolucionaria antiimperialista en África, Asia y América Latina, confirmó la apreciación leninista sobre el acercamiento cada día entre el frente de lucha contra el capital y el frente de lucha contra el imperialismo, como las dos grandes corrientes históricas de la nueva era.

El sistema imperialista mundial se agrietaba cada vez más, al sufrir derrotas no sólo en países capitalistas, sino también en los no capitalistas como Albania, Corea y China.

Las inmensas supervivencias del feudalismo en la sociedad china, con su correspondiente superestructura militarista burocrática, determinaron que la revolución agraria fuera la base y contenido de la Revolución Democrática Burguesa que necesitaba esa sociedad. En China, el imperialismo se constituyó en el soporte de las supervivencias feudales, apoyando y reforzando toda la maquinaria burocrática feudal. De ahí que la revolución burguesa, fuera a la vez que una revolución agraria contra el feudalismo, también una revolución antiimperialista, porque sin derrotar al imperialismo, fuerza y aliento de los terratenientes, era imposible acabar con las supervivencias del feudalismo chino.

La vigencia de la Revolución Proletaria Mundial, la gran actividad revolucionaria del proletariado chino, la existencia de la Dictadura del Proletariado en Rusia, el auge de la revolución agraria campesina y la impotencia política de la burguesía china por su dependencia umbilical del imperialismo, fueron condiciones que permitieron y exigieron al proletariado ser el dirigente de la Revolución Democrática Burguesa como única clase garante de que una vez derrotado el feudalismo y el imperialismo, la revolución no tomara el camino capitalista sino continuara directamente hacia el socialismo.

En efecto, esa revolución, no contra el capitalismo sino contra el feudalismo y el imperialismo, fue dirigida por el proletariado bajo la guía del comunismo, de su Partido Comunista con su jefe y maestro: Mao Tse-tung.

Sobre la base del análisis concreto de las condiciones concretas de China, el Partido Comunista concertó en la revolución de 1924-1925 una alianza con el Kuomintang, representante político de la burguesía Nacional. Esta alianza fue posible en la medida en que los Tres Nuevos Principios del Pueblo: “Nacionalismo”, “Democracia” y “Vida del Pueblo” formulados por Sun Yat-Sen en 1924, inspiraban tres grandes políticas: “Alianza con Rusia”, “Alianza con el Partido Comunista” y “Ayuda a los campesinos y obreros”. De esta forma los “tres principios del pueblo” eran análogos en lo fundamental al programa mínimo del Partido Comunista, esto es, permitían desarrollar en alianza con la burguesía nacional la revolución antiimperialista y antifeudal.

Si bien existía analogía básica, no por ello eran idénticos los tres principios del pueblo al programa mínimo de los comunistas. Este último también incluía: “La implantación definitiva del Poder Popular, la jornada de ocho horas y una revolución agraria cabal”.

“Así lo explicaba Mao Tse-tung en 1940:

El comunismo prevé, además de la etapa de la revolución democrática, la etapa de revolución socialista y, por consiguiente no sólo tiene un programa mínimo sino también un programa máximo, es decir, el programa para el establecimiento del socialismo y del comunismo (…) La concepción comunista del mundo es el materialismo dialéctico y el materialismo histórico, mientras que la de los Tres Principios del Pueblo, es la que explica la historia en términos de la vida del pueblo, que en esencia es dualismo o idealismo () Los comunistas hacen concordar teoría y práctica… Entre los partidarios de los Tres Principios del Pueblo, excepto los más leales a la revolución y a la verdad, no existe unidad de la teoría con la práctica sino contradicción entre lo que desean y lo que hacen…”. (Sobre la Nueva Democracia).

El análisis concreto de la situación concreta china, permitió al Partido Comunista determinar que la concentración del poder imperialista y lacayo en las ciudades, posibilitaba y hacía necesario desarrollar en el campo la Guerra Popular, como forma principal de lucha desde el comienzo, creando Poder Rojo que luego cercara y tomara las ciudades. Fue así como después de la traición del Kuomintang en 1927, se crearon las primeras Bases de Apoyo en las montañas de Ching Kang, librando una guerra civil contra el Kuomintang de Chiang Kai-Shek hasta 1937; luego lucharon contra el imperialismo japonés en un Frente Unido con el mismo Kuomintang, para culminar con una guerra de liberación de tres años contra Chiang Kai-Shek y el imperialismo norteamericano, coronando en 1949 la victoria de la Revolución de Nueva Democracia, esto es, la revolución democrática burguesa de nuevo tipo, bajo la dirección del proletariado y en alianza con el campesinado y demócratas burgueses.

Se fundó así la República Popular China, emprendiendo su marcha hacia el socialismo, al proponerse hasta 1956 revolucionarizar la estructura económica en el sistema de propiedad, avanzando en el socialismo sin pasar por una sociedad capitalista de dictadura burguesa.

Por revolución de nueva democracia, se entiende una revolución antiimperialista y antifeudal de las grandes masas populares bajo la dirección del proletariado. Sólo a través de una revolución semejante puede la sociedad china avanzar hasta el socialismo y no hay otro camino”.

Mao Tse-tung

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