LA REVOLUCIÓN DE OCTUBRE Y LA VIGENCIA DE LA DICTADURA DEL PROLETARIADO

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LA REVOLUCIÓN DE OCTUBRE Y LA VIGENCIA DE LA DICTADURA DEL PROLETARIADO 1

Con motivo del centenario de la Revolución de Octubre han sido innumerables las conmemoraciones, alusiones, historias y escritos dedicados a ella en todo el mundo. Todas las clases han tenido que pronunciarse y no es para menos, pues la Revolución de Octubre inauguró la ERA DE LA REVOLUCIÓN PROLETARIA MUNDIAL; es un hito innegable de la humanidad y los comunistas tienen el importante papel de rescatar su vigencia y su ejemplo para la actual lucha del proletariado mundial.

En esta ocasión se hará referencia a un importante aspecto, el determinante para que la Rusia zarista fuera transformada en la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas; este aspecto es: la Dictadura del Proletariado, la forma del Estado bajo el socialismo.

Es muy necesario dentro todo lo que se ha hablado de la Revolución de Octubre, rescatar la Dictadura del Proletariado, no solo porque ha sido fieramente atacada por la burguesía y sus secuaces, sino porque es la piedra de toque para la unidad del Movimiento Comunista Internacional; su defensa es la pugna entre los marxistas que defienden su necesidad y vigencia y los revisionistas, que aludiendo una insuficiencia del marxismo, la desechan por su radicalidad hacia las clases dominantes y, abogan por una dirección del Estado en asocio con los eternos enemigos del proletariado.

Ahora bien, se ha sostenido que la lucha de clases es el motor del desarrollo social, de acuerdo con Marx esta lucha de clases conduce indefectiblemente a la dictadura del proletariado necesaria para avanzar a la completa abolición de las clases: «Por lo que a mí se refiere, no me cabe el mérito de haber descubierto la existencia de las clases en la sociedad moderna ni la lucha entre ellas. Mucho antes que yo, algunos historiadores burgueses habían expuesto ya el desarrollo histórico de esta lucha de clases y algunos economistas burgueses la anatomía económica de éstas. Lo que yo he aportado de nuevo ha sido demostrar: 1) que la existencia de las clases sólo va unida a determinadas fases históricas de desarrollo de la producción; 2) que la lucha de clases conduce, necesariamente, a la dictadura del proletariado; 3) que esta misma dictadura no es de por sí más que el tránsito hacia la abolición de todas las clases y hacia una sociedad sin clases». (Marx, Carta a Joseph Weydemeyer, 1852).

Entonces, no basta con vociferar que la lucha de clases es el motor del desarrollo de la sociedad, si no existe un objetivo que realmente conlleve a dicho desarrollo; en otras palabras, la lucha de clases, es bien distinta al movimientismo, a la lucha meramente económica, a la consigna «el movimiento lo es todo», a la conciliación entre clases y el compartir el Estado con una supuesta burguesía progresista que ya no existe en ningún rincón del mundo. La lucha de clases como motor del desarrollo social es la que, en las actuales condiciones, debe conllevar a la conquista del poder político del proletariado. Lenin en su discurso Con motivo del cuarto aniversario de la Revolución de Octubre deslindó con las «novísimas» posiciones que hoy intentan convencer de la «bondad» de la conciliación entre clases:

«El régimen soviético es precisamente una de las confirmaciones o manifestaciones evidentes de esta transformación de una revolución en otra. El régimen soviético es el máximo de democracia para los obreros y los campesinos y, a la vez, significa la ruptura con la democracia burguesa y el surgimiento de un nuevo tipo de democracia, de alcance histórico universal: la democracia proletaria o dictadura del proletariado».

Ahora bien, como lo enseñó La Comuna de París y la Revolución Rusa y China, a la conquista del poder político no se llega a través de las urnas, ni de acuerdos con la odiada burguesía; el poder político es la forma como en un sistema económico determinado se ejerce la dictadura de clase, en este caso la burguesía y los terratenientes quienes no cederán el poder voluntariamente. Esperar a que el capitalismo cambie pacíficamente al socialismo, «transición pacífica», es una falacia bernsteniana que ha desestimado la importancia de la violencia revolucionaria como único medio para derrocar el poder de la burguesía e instaurar el poder político del proletariado.

De este modo, se ha revisado el marxismo, haciendo ver la violencia revolucionaria como algo muy radical y ya no tan necesario, han preferido tomar el atajo de las elecciones, de los acuerdos y conciliación entre clases, de remiendos al sistema capitalista y su Estado; en últimas, los revisionistas han decidido desechar el marxismo y abrazar las «ventajas inmediatas» sin cambiar radicalmente y de raíz el actual sistema económico que acaba rápidamente con el hombre y la naturaleza.

El marxismo leninismo maoísmo demostró que es con la violencia revolucionaria como se conquista el poder proletario y, hacia ello es que debe estar dirigida la lucha de clases, con los obreros al frente en alianza con el campesinado y el Partido del proletariado como dirigente.

La Revolución de Octubre impuso y desarrolló la Dictadura del Proletariado y dio ejemplo al mundo de cómo es que obreros y campesinos dirigen el destino de la sociedad. El éxito fue tal, que la burguesía no ha cesado en su ataque, hasta penetrar en el mismo movimiento comunista, con posiciones blandas y de desprecio hacia la «terrible» dictadura de los proletarios, haciéndola ver como una barbarie perpetrada por dirigentes a quienes odian, como es el caso del camarada Stalin y, culpando a la dictadura de los proletarios de perversos crímenes, con el fin de desprestigiar la gloriosa Democracia Proletaria o Dictadura del Proletariado al decir de Lenin, que en Rusia liberó a millones de obreros y campesinos de la explotación y opresión capitalista y, al mundo entero del oscurantismo nazi.

Y es que el carácter de la Dictadura del Proletariado se impuso con la tenacidad de los proletarios en Rusia, su capacidad creativa, su disciplina de obrero, su deseo de avanzar a un mejor futuro, marcaron una época de muchos avances en todos los aspectos, como fue la expropiación de los medios de producción, la producción planificada y de acuerdo a las necesidades de la sociedad, la alfabetización de toda la población, la erradicación de enfermedades como la viruela, los avances científicos y tecnológicos, la electrificación del campo, en fin… todo lo que bajo el zarismo estaba estancado, el proletariado ruso lo desatrancó al quitar el dique que sostenía el atraso, la pobreza y la miseria; es decir, al destruir el podrido y raído Estado y al construir el nuevo Estado tipo Comuna: el Estado de Dictadura del Proletariado.

Es por ello que de la burguesía no puede esperarse una adulación, ni acaso un pequeño reconocimiento a la Dictadura del Proletariado desarrollada en Rusia, pues fue efectiva dictadura para las minoritarias clases dominantes, contra los explotadores; esa es la esencia del Estado proletario, ningún derecho para los explotadores, toda la democracia para las clases trabajadoras, como dijera Lenin en su discurso Con motivo del cuarto aniversario de la Revolución de Octubre:

«No importa que los perros y los cerdos de la moribunda burguesía y la democracia pequeñoburguesa que los sigue nos cubran de improperios, maldiciones y burlas a montones por los desaciertos y los errores que hemos cometido al construir nuestro régimen soviético. No olvidamos un momento que, en efecto, hemos tenido y tenemos aún muchos desaciertos y errores. ¡Y cómo no íbamos a tenerlos en una obra tan nueva, nueva en toda la historia mundial, como es la de crear un tipo de régimen estatal sin precedente! Lucharemos sin cesar para corregir nuestros desaciertos y nuestros errores, para mejorar la forma en que aplicamos los principios soviéticos, que dista aún mucho, muchísimo, de ser perfecta. Pero podemos estar y estamos orgullosos de que nos haya caído en suerte la felicidad de iniciar la construcción del Estado soviético, de iniciar así una nueva época de la historia universal, la época de la dominación de una clase nueva, oprimida en todos los países capitalistas, de la clase que avanza por doquier hacia una vida nueva, hacia la victoria sobre la burguesía, hacia la dictadura del proletariado, hacia la liberación de la humanidad del yugo del capital y de las guerras imperialistas».

De ahí que las posiciones que han traicionado la lucha de los explotados como fue el caso del «camino Prachanda» en Nepal en 2006, o como la «nueva síntesis» de Avakian en Estados Unidos, no sean más que posiciones burguesas con antifaz marxista; una revisión peligrosa, que amparada en la supuesta omnipotencia del imperialismo o la supuesta insuficiencia del marxismo, terminan negando la necesidad y vigencia de la Dictadura del Proletariado, postrando a los trabajadores a los intereses de los explotadores y oxigenando el capitalismo imperialista.

Lo que molesta a los «nuevos» reformadores o desarrolladores del marxismo y a la burguesía en el mundo, es que el Estado de Dictadura Proletaria, se forjó desde la Comuna con un carácter distinto, y fue comprobado con la revolución Rusa, dando los mejores frutos; este carácter, según el Programa para la Revolución en Colombia de la Unión Obrera Comunista (mlm) consiste en la …iniciativa directa de las masas desde abajo, sustitución de la policía y el ejército por el armamento general del pueblo, sustitución de la burocracia estatal por funcionarios elegibles y removibles por las masas, con salario de obrero… una clara diferenciación que rompe de inmediato con la burocracia parásita propia del Estado capitalista, que destruye el viejo aparato militar separado de las masas y opuesto a ellas, que desde el principio mismo sienta las bases para la extinción del Estado.

La Dictadura Proletaria en Rusia no dio derecho a la minoría explotadora; ejerció el poder del pueblo a través de los Soviets y dirigió la sociedad socialista hasta hacerla avanzar como nunca antes lo había hecho el capitalismo. Tal fue su influencia, que los obreros de todo el mundo vieron por sí mismos que el socialismo no se correspondía con lo que vociferaba la burguesía. La Dictadura Proletaria en Rusia con su ejemplo, obligó a la burguesía en todo el mundo a ceder algunas reformas de tipo social, bajo lo que llamaron «Estado de Bienestar».

Los bolcheviques fueron ejemplo en la tenaz lucha por consolidar el socialismo bajo la Dictadura Proletaria, jamás se dieron por vencidos y de este modo lograron, no solo dirigir al pueblo soviético que salió victorioso en la II Guerra Mundial imperialista, sino crear el campo socialista. Una labor titánica que inevitablemente dejó importantes bajas y les impidió cubrir algunos flancos de la lucha, factores que influyeron en la posterior derrota temporal; pero nadie puede negar que su aporte al mundo al poner punto final a la guerra y al dar ejemplo de nación socialista es invaluable.

La experiencia de la Dictadura Proletaria en la Unión Soviética enseñó la necesidad de mantener la dictadura omnímoda del proletariado sobre la minoría explotadora; de mantener el principio del pueblo en armas y la política manda al fusil; de no renunciar jamás a la democracia directa de los trabajadores para designar los funcionarios elegibles y removibles en cualquier momento y con salario de obrero. Enseñó, como se expone en la Propuesta de Línea General para la Unidad del Movimiento Comunista Internacional, que el poder estatal debe descansar y apoyarse en las organizaciones de masas obreras y campesinas armadas, ejecutivas y legislativas al mismo tiempo; enseñó sobre todo, que la lucha de clases continúa en el socialismo, pues los explotadores jamás descansarán en su propósito de recuperar el poder político perdido.

Del Estado de Dictadura Proletaria, con sus incontables aciertos que hicieron avanzar la sociedad y también con los errores cometidos, los obreros del mundo han aprendido; las nuevas generaciones de obreros y campesinos, tienen la fortuna de contar con un camino ya recorrido por los hermanos proletarios en Rusia y China; un camino donde se tiene claro la necesidad de continuar la revolución bajo el socialismo, mantener el pueblo en armas y no un ejército especializado, garantizar el poder directo de las masas a través de sus organizaciones y mantener el Estado libre de burocracia privilegiada.

Los comunistas en Colombia evocan los triunfos de la Dictadura Proletaria instaurada en Rusia, aprenden de los errores cometidos y con ello elevan su ánimo revolucionario, seguros de que ésta es la Era de la Revolución Proletaria Mundial y del triunfo inevitable del socialismo. Por eso insisten sin descanso y con espíritu bolchevique en la construcción del Partido del Proletariado, como dispositivo imprescindible para dirigir la lucha de obreros y campesinos por la conquista del poder político, donde sea la Dictadura Proletaria la que desatranque la sociedad y haga avanzar la sociedad como lo hicieron los proletarios rusos hace cien años.

¡GLORIA A LA REVOLUCIÓN DE OCTUBRE, FARO DE LA REVOLUCIÓN PROLETARIA MUNDIAL!

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