¡NO VOTAR, UNIR Y GENERALIZAR LA LUCHA OBRERA Y POPULAR!

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¡NO VOTAR, UNIR Y GENERALIZAR LA LUCHA OBRERA Y POPULAR! 1

Las clases dominantes en Colombia se encuentran nuevamente en el frenesí de la campaña electoral. Sus partidos, secundados por los partidos pequeñoburgueses y oportunistas tratan de embaucar a las masas en el engaño electoral, adoptando como banderas la mentirosa paz y la lucha contra la corrupción, en el intento de maquillar la podredumbre estatal y oxigenar las vetustas y desprestigiadas instituciones de la dictadura burguesa.

Para las clases dominantes, las elecciones son una forma de resolver democráticamente las inevitables divergencias entre sus distintas facciones; para ellos, las elecciones sí constituyen una lucha legítima por dirimir sus contradicciones apoderándose del poder del Estado; una lucha que les sirve a la vez para involucrar al pueblo y darle apariencia democrática a su dominación, a su dictadura sobre las clases trabajadoras y dominadas. Por eso para el pueblo no existe democracia real; las elecciones son una farsa.

Esa es la razón por la cual la XI Asamblea de la Unión Obrera Comunista (mlm) destacó entre las tareas de los comunistas: «Hacer de toda campaña electoral, una ocasión propicia para amplificar en las filas del pueblo la agitación y propaganda sobre el carácter de clase de la democracia burguesa, la esencia del Estado burgués y la necesidad histórica de un nuevo Estado de obreros y campesinos».

Una orientación que emana de la comprensión profunda del carácter del Estado: «El Estado en Colombia es de carácter burgués, está en manos de la burguesía, los terratenientes y sus socios imperialistas, como máquina de opresión y dominación al servicio exclusivo de sus intereses de clase, y como arma de explotación de las clases oprimidas. Es un Estado burgués terrateniente y proimperialista, que durante toda su existencia ha utilizado la violencia reaccionaria para defender los intereses de clase de una minoría explotadora, ahogando en sangre todo grito de rebeldía de las masas trabajadoras». (Programa Para la Revolución en Colombia).

Por consiguiente, la democracia burguesa, cuya esencia reside en el reconocimiento puramente formal de derechos y libertades, es en realidad inaccesible al proletariado y al semiproletariado. La libertad burguesa consiste en la libertad de los capitalistas para explotar y oprimir a los trabajadores; libertad de reprimir la organización, la expresión, la movilización y la rebeldía de las masas trabajadoras. De ahí que las elecciones en el sistema parlamentario de la democracia burguesa solo sirven para decidir cada cuatro años qué miembros de las clases dominantes han de oprimir y aplastar al pueblo en el parlamento y el Gobierno.

Esto quiere decir que el Estado burgués no puede ser tomado por el proletariado para utilizarlo para sus propios fines; debe ser destruido con la violencia revolucionaria de las masas; destruido con todo su ejército –militar y paramilitar–, con toda su policía, con todo su aparato gubernamental de politiqueros y funcionarios, con todos sus jueces y carceleros, con todos sus curas, brujos y pastores.

Para los comunistas, las elecciones no son entonces un problema de principios, sino que corresponde a la esfera de la táctica, siendo su obligación hacer el análisis concreto en cada caso para decidir su actuación, de tal forma que sirva a la estrategia. A este respecto, los oportunistas esgrimen la necesidad de utilizar el parlamento y las elecciones para los fines revolucionarios. Pues bien, el proletariado revolucionario debe hacer el análisis concreto teniendo en cuenta el estado del movimiento y las formas de organización y de lucha que le permitan acumular fuerzas y acercar el triunfo estratégico.

Es de reconocimiento general el ascenso del movimiento espontaneo de las masas, que puede caracterizarse como un período táctico de preparación y acumulación de fuerzas para la revolución, un período para fortalecer la confianza de las masas en el poder que emana de sus propias fuerzas, para reorganizar las filas de las clases revolucionarias, para organizar el Partido de vanguardia del proletariado y bajo su dirección, el Frente de clases basado en la alianza obrera-campesina y el ejército popular como parte del pueblo armado. Por eso los comunistas consideran el presente como un período de ofensiva táctica dentro de la defensiva estratégica.

En cuanto a las formas de lucha, la característica principal de este período táctico son las Huelgas Políticas de Masas por las reivindicaciones generales inmediatas del pueblo, siendo su tendencia avanzar hacia una gran huelga política en todo el país; tendencia considerada por los comunistas como el fenómeno político más importante de la vida nacional. Es un período en el cual si triunfa la táctica revolucionaria en la dirección del movimiento de masas, la Huelga Política de Masas en todo el país no será derrotada, sino que dada la profunda crisis social, la exacerbación de las contradicciones de clase y el desprestigio de los gobernantes, se convertirá en el tránsito a un nuevo período de ofensiva, de crisis revolucionaria, de preparación de la insurrección y del triunfo de la revolución socialista en Colombia.

En cuanto a la utilización de las elecciones para los fines revolucionarios, es necesario, no solamente considerar la situación y las características principales del período como el ascenso del movimiento de masas y la ofensiva táctica dentro de la defensiva estratégica de la revolución, sino además analizar el fenómeno concreto viéndolo históricamente.

Ya desde principios del siglo pasado el II Congreso de la Internacional Comunista hacía ver que en las condiciones del imperialismo, el parlamento se había «convertido en un instrumento de la mentira, del fraude, de la violencia, de la destrucción, de los actos de bandolerismo…» De esa consideración, entre otras, derivó correctamente la orientación revolucionaria para la clase obrera de todos los países:

«Para los comunistas, el parlamento no puede ser actualmente, en ningún caso, el teatro de una lucha por reformas y por el mejoramiento de la situación de la clase obrera, como sucedió en ciertos momentos en la época anterior. El centro de gravedad de la vida política actual está definitivamente fuera del marco del parlamento. Por otra parte, la burguesía está obligada, por sus relaciones con las masas trabajadoras y también a raíz de las relaciones complejas existentes en el seno de las clases burguesas, a hacer aprobar de diversas formas algunas de sus acciones por el parlamento, donde las camarillas se disputan el poder, ponen de manifiesto sus fuerzas y sus debilidades, se comprometen, etc….

Por eso el deber histórico inmediato de la clase obrera consiste en arrancar esos aparatos a las clases dirigentes, en romperlos, destruirlos y sustituirlos por los nuevos órganos del poder proletario…»

Por tanto, la única razón para participar en las campañas electorales es contribuir a la destrucción del Estado burgués, e incluso en donde sea necesario participar con candidatos, la Internacional Comunista decía en su histórica decisión: «La campaña electoral debe ser llevada a cabo no en el sentido de la obtención del máximo de mandatos parlamentarios sino en el de la movilización de las masas bajo las consignas de la revolución proletaria».

En consecuencia, en la orientación de la Internacional Comunista el problema del parlamentarismo y las elecciones son un asunto completamente secundario de la táctica: «Al estar el centro de gravedad en la lucha extraparlamentaria por el poder político, es evidente que el problema general de la dictadura del proletariado y de la lucha de las masas por esa dictadura no puede compararse con el problema particular de la utilización del parlamentarismo…»

En Colombia existe un fenómeno histórico especial frente a las elecciones y es la abstención espontanea mayoritaria del pueblo, que no es igual al abstencionismo político de los anarquistas, sino corresponde a una actitud política de desconfianza en el Estado burgués y de rechazo a la politiquería. Una actitud política a la cual contribuyeron los mismos partidos de las clases dominantes (liberales y conservadores) al abstenerse de participar en varios comicios ante la evidencia de la farsa, la compra de votos y el fraude; farsa que se hizo aún más evidente en el período del Frente Nacional, cuando por acuerdo explícito, luego de la dictadura abierta de Rojas Pinilla, los partidos liberal y conservador se distribuyeron equitativamente todos los puestos de la burocracia estatal (ministerios, parlamentarios, jueces, directores…) y se turnaron la presidencia durante 16 años, de 1958 a 1974.

La abstención mayoritaria del pueblo no obedece como argumentan los politiqueros y algunos intelectuales ilusos, a la «brutalidad» o «ignorancia» del pueblo; por el contrario, esa actitud política es una expresión de la sabiduría popular, espontánea e inconsciente sí, pero allí se encuentra el germen de la conciencia, correspondiéndole a los revolucionarios y comunistas transformar esa actitud todavía espontanea en actitud consciente y en acción revolucionaria por la destrucción del Estado al cual las masas populares repudian y en el que desconfían.

De ahí que el llamado a votar de los jefes de los partidos pequeñoburgueses reformistas y oportunistas, ahora amangualados con los jefes arrepentidos de las Farc, y de quienes llaman a votar en blanco, sirve objetivamente a las clases dominantes porque siembra ilusiones en la farsa electoral, contribuye a legitimar la dominación de los explotadores y sobre todo, les ayuda a tapar con el barniz democrático la feroz dictadura que ejercen sobre el pueblo y a maquillar la podredumbre de todas sus instituciones; es decir, contribuyen a prolongar el sistema de la explotación asalariada y la dominación política de los enemigos del pueblo colombiano.

Ese papel que juegan en general y su actitud cómplice con el enemigo, son las razones por las cuales los comunistas consideran que la dirección del golpe principal de la táctica revolucionaria en el presente período, es aislar la influencia reformista y oportunista en la dirección del movimiento de masas, entendiendo por aislar, en palabras de la Declaración sobre Táctica de la XI Asamblea de la Unión Obrera Comunista (mlm):

…cambiar las viejas formas de organización del movimiento que degeneraron en formas inservibles para la lucha de las masas, útiles solo para la politiquería y la conciliación con los enemigos, reemplazándolas por nuevas formas de organización para la lucha, tipo Comités —de huelga, de paro, de lucha— cuya unidad se exprese en una Plataforma que recoja las reivindicaciones comunes de las masas, construidas desde la base y donde impere la decisión de las bases en los planes de lucha, en la elección y control directo sobre los dirigentes. Formas independientes de toda politiquería sea de derecha, centro o “izquierda”, revolucionarias por su Plataforma y métodos de lucha, dentro de las cuales las masas puedan desplegar toda su iniciativa y potencial revolucionarios, construidas en fábricas y empresas, barrios y veredas, colegios y universidades, pueblos y ciudades, cuyos representantes de conjunto a nivel local, regional y nacional en Encuentros o Asambleas tomen las decisiones necesarias para avanzar a la generalización de las Huelgas Políticas de Masas».

Estas consideraciones, comprometen a los revolucionarios y comunistas desarrollar contra las farsantes elecciones del 2018, una enérgica Campaña Política Antielectoral que contribuya a elevar la conciencia política de las masas frente al Estado burgués y a la necesidad de destruirlo para reemplazarlo por un nuevo Estado de obreros y campesinos, a la vez que contribuya a unir y generalizar la lucha revolucionaria de las masas en la perspectiva de una gran Huelga Política de Masas en todo el país que, mediante el paro nacional indefinido y el combate en las calles, arranque a los enemigos las reivindicaciones inmediatas más sentidas del pueblo.

Los comunistas llaman a los demás revolucionarios a denunciar la farsa electoral del 2108 como una trampa armada por el gobierno y los partidos de los enemigos y de los falsos amigos del pueblo, para dividirlo alrededor de las banderas de sus opresores, someterlo al adormecimiento de la hipócrita democracia burguesa, distraerlo y desmovilizarlo con el señuelo de los representantes politiqueros y sus trámites en el gobierno y el congreso. Contra esa trampa es correcto y necesario agitar y difundir entre las masas populares la consigna: ¡NO VOTAR! ¡Ni el Estado ni los politiqueros, Solo el Pueblo Salva al Pueblo!

Así mismo, el proletariado revolucionario se propone elevar la conciencia política de las masas sobre el carácter de clase del Estado, de sus leyes e instituciones; mediante la educación, la agitación y la propaganda, para socavar la fe supersticiosa del pueblo en el poder del Estado como fuerza casi sobrenatural y por encima de las clases; para combatir la prédica oportunista de la sumisión al poder político de la burguesía, y de la esperanza en los intermediarios politiqueros en el congreso y el gobierno. La consigna revolucionaria de los trabajadores debe ser: ¡Abajo el podrido Estado burgués, Viva el Futuro Estado de Obreros y Campesinos!

Además, los comunistas revolucionarios se plantean enlazar la lucha de ahora con la preparación y organización de la insurrección que, mediante la violencia revolucionaria del pueblo, destruya todo el poder del Estado de los explotadores e instaure un nuevo tipo de Estado donde las masas de obreros y campesinos armados reemplacen las fuerzas militares que hoy aplastan a los trabajadores; donde las Asambleas del pueblo armado, legislativas y ejecutivas al mismo tiempo, ejerzan el Poder directamente y sin intermediarios acabando con la vagabundería del parlamento burgués; donde todos, absolutamente todos los funcionarios del Estado sean elegibles y removibles en cualquier momento y sus salarios sean iguales a los de cualquier obrero, acabando para siempre con la burocracia estatal parásita, ladrona y corrupta. Ese es el horizonte revolucionario hacia el cual los comunistas le proponen al pueblo avanzar con su lucha actual.

¡Contra la Mentirosa Paz de los Ricos y la Farsa Electoral: NO VOTAR, Unir y Generalizar la Lucha Obrera y Popular!

¡NO VOTAR! ¡Ni el Estado ni los Politiqueros, Solo el Pueblo Salva al Pueblo!

¡Abajo el Podrido Estado Burgués y sus Elecciones; Viva el Futuro Estado de Obreros y Campesinos!

Comité de Dirección – Unión Obrera Comunista (mlm)

Enero de 2018

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