LOS PAROS INDEFINIDOS DE LOS POBRES DAN UN MAZAZO A LA “PAZ SOCIAL” DE LOS RICOS

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LOS PAROS INDEFINIDOS DE LOS POBRES DAN UN MAZAZO A LA “PAZ SOCIAL” DE LOS RICOS 1

¡PARO INDEFINIDO DEL MAGISTERIO! ¡PARO INDEFINIDO DE TRABAJADORES ESTATALES! ¡PARO INDEFINIDO EN EL CHOCÓ! ¡PARO INDEFINIDO EN BUENAVENTURA!

¡Todos al Paro Indefinido! Es la respuesta correcta del pueblo a la política de hambre del gobierno de las clases dominantes explotadoras y socias del imperialismo. Política de hambre que descarga la crisis económica sobre los trabajadores; que a la terrible situación de desempleo de 2 millones de desocupados y 7 millones en el sub-empleo de la informalidad, agregó la rebaja anual del salario mínimo y una abominable reforma tributaria para disminuir los impuestos a los ricos y subir el IVA a los trabajadores; incrementó las tarifas en general y ya cocina una reforma pensional para blindar los privilegios de los ricos, subir la edad de jubilación y rebajar la mesada de los pobres.

¡Todos al Paro Indefinido! Es la magnífica decisión del sufrido pueblo colombiano contra la opresiva dictadura de los ricos, cuyo Estado en ocho años del régimen mafioso y paramilitar de Uribe llevó al tope la expropiación y desplazamiento de los pobres del campo, y en los casi siete años del gobierno del pacificador Santos, al amparo del acuerdo de paz con los jefes guerrilleros, legaliza la nueva propiedad privada de los 10 millones de hectáreas expropiadas a sangre y fuego, y aprovecha la necesidad de los campesinos semi-arruinados para engañarlos con una «reforma rural integral» distractora de la verdadera reforma burguesa que ya hicieron en el campo: apoyo y defensa estatal y paramilitar de la agricultura, ganadería y minería en manos de empresarios nacionales y de los monopolios imperialistas.

¡Al Paro Indefinido! Es el camino elegido por los valientes trabajadores asalariados, campesinos y comerciantes, cansados de enterrar a sus muertos en la guerra contra el pueblo que lejos de acabarse con el «acuerdo de paz», arreció en todas las zonas de disputa por la renta extraordinaria minera y cocalera, dejando a su paso 46 líderes sociales asesinados en lo que va del año, y donde las masas del Chocó y Buenaventura masivamente se volcaron al Paro Indefinido para decir ¡basta ya! y exigir el presupuesto de sus más elementales reivindicaciones en servicios, educación y vías de comunicación, fondos históricamente diezmados por los corruptos gobiernos centrales y usurpados por los también corruptos politiqueros regionales.

Los Paros Indefinidos, echados a andar luego de las grandiosas manifestaciones del Primero de Mayo, no son producto de la voluntad de los dirigentes politiqueros, ni de los jefes de las centrales, bien conocidos por su historial de traiciones y componendas con los enemigos del pueblo. Así como las huelgas, plantones, manifestaciones y bloqueos, los Paros Indefinidos son formas de la lucha directa del pueblo, forzada por la presión de las bases, de las masas más de abajo, obedeciendo a una necesidad inconsciente pero real: la desigualdad donde el 1% de la población posee el 40% de la riqueza en Colombia. Y en ese terreno de la desigualdad solo germina la lucha de clases, no la flor estéril de la «paz social». La contradicción inconciliable entre explotados y explotadores, entre oprimidos y opresores, entre pobres y ricos, es el motor y fuente de la necesidad de juntarse en la calle bajo la bandera de ¡Todos al Paro Indefinido! contra el Gobierno y el Estado, instituciones políticas de los explotadores cuyos intereses y privilegios defienden a mano armada y con sus leyes. Mientras el Gobierno recauda los billones de la reforma tributaria y los políticos y empresarios se roban muchos más billones en la corrupción de negocios como Isagen, Reficar y Odebrech, a los huelguistas se les responde con la bestialidad del ESMAD y el cinismo de «no hay presupuesto para atender sus exageradas exigencias».

Los Paros Indefinidos de muy amplios sectores de las masas trabajadoras, demuestran que a la larga los pobres confían más en su lucha directa que en los trámites leguleyos o en las componendas de sus dirigentes politiqueros con los enemigos del pueblo; que los ejercicios electorales, trámites y promesas de los gobernantes solo dejan desilusiones como el desconocimiento a la votación unánime de los pobladores de Cajamarca contra la explotación minera destructora de la naturaleza, las burladas firmas de revocatoria al Alcalde de Bogotá, o la marrulla de los compromisos de campaña electoral de Santos con los jefes vende-obreros de las centrales.

En coherencia con la fuerza y decisión de los huelguistas, a sus jefes naturales les asiste la obligación de prevenir que los politiqueros asalten la dirección de los Paros Indefinidos, pues la propia lucha de clases los ha obligado a romper temporalmente el compromiso de mantener la «paz social», pero no su obediencia servil a los enemigos del pueblo, con quienes tienen el trato de convertir la campaña circense electoral del 2018 en el apagafuegos de las luchas obreras y populares, y pretenderán aprovechar los Paros Indefinidos como trampolín de masas para su politiquería electoral.

Así como en la dirección de FECODE continúa la misma camarilla que el 7 de mayo de 2015 traicionó y entregó el gran paro nacional del magisterio, muchos dirigentes vende-obreros y politiqueros corruptos siguen al frente de organizaciones y luchas de masas, no por méritos pues su prestigio está por el piso, sino por la inercia de su poder y autoridad respaldados en el poder económico y político de su amo burgués, pero sobre todo por la incapacidad e impotencia de los comunistas y revolucionarios cuyo trabajo es todavía corto para aislar esa nociva influencia enseñando a las masas del pueblo a distinguir conscientemente a sus falsos amigos y a sus reales enemigos.

Para no permitir que por enésima vez las exigencias del pueblo sean congeladas en la dilación y burla de las «mesas de concertación», los trabajadores y pobladores huelguistas necesitan del apoyo y solidaridad del pueblo colombiano, muy especialmente de la clase obrera cuyos representantes en Buenaventura y el Chocó no pueden ser inferiores a su papel de luchadores de vanguardia en los actuales Paros Indefinidos, que de hecho, han asestado un contundente mazazo a la mentirosa «paz social», convirtiéndose en un paso práctico firme y positivo de preparación del Paro Nacional Indefinido, que con seguridad tiene garantizada la fuerza, el ímpetu y el heroísmo de los trabajadores, pero necesita del esforzado trabajo de los revolucionarios que eleve la conciencia política de los huelguistas, que garantice una dirección correcta e intransigente con los enemigos del pueblo, que sirva para arrancar con la fuerza del movimiento de masas sus reivindicaciones inmediatas, pero también y principalmente a erradicar de la mente de los trabajadores la ilusión de confiar sus destinos a las instituciones del Gobierno y el Estado que por siempre los han engañado, humillado y pisoteado, y aprendan a confiar de una vez por todas en su propia lucha, principalmente en su lucha política revolucionaria ya no solo para resistir a las consecuencias de los males, sino para suprimir las causas profundas de su situación, que no son otras que la dictadura de los ricos, la dominación semicolonial imperialista y la esclavitud asalariada del trabajo.

Comité Ejecutivo – Unión Obrera Comunista (mlm)

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