LAS PERSPECTIVAS REVOLUCIONARIAS DE UN AÑO TURBULENTO

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LAS PERSPECTIVAS REVOLUCIONARIAS DE UN AÑO TURBULENTO 1

Contra los optimistas pronósticos de las agencias imperialistas, en el año 2017 no habrá la tan cacareada recuperación económica que añoran los explotadores. Por el contrario, todo indica un agravamiento de la situación general, atizando todas las contradicciones del capitalismo imperialista, muestra de su decadencia y putrefacción: mayor opresión y saqueo de los países oprimidos; nuevas agresiones a los pueblos en la disputa por las fuentes de materias primas, mercados y fuerza de trabajo; preparativos de una nueva guerra mundial imperialista; mayor destrucción de la naturaleza; empeoramiento de las condiciones de vida y de trabajo de quienes sostienen la sociedad por las medidas implantadas por los gobiernos que buscan paliar la crisis descargando sus consecuencias sobre los trabajadores y, por tanto, agudización de la crisis social mundial que seguirá exacerbando la lucha de clases con nuevos levantamientos obreros y populares, donde la Guerra Popular en la India juega el papel de avanzada de la Revolución Proletaria Mundial.

Tanto en los países oprimidos como en los países imperialistas el 2017 será un año de combate contra el capitalismo imperialista y las instituciones que garantizan su supervivencia; una magnífica condición para las fuerzas del proletariado revolucionario que debe avanzar en la construcción de su Partido en cada país y por dotarse de la nueva Internacional Comunista, instrumentos imprescindibles para dirigir la lucha de la clase obrera y los pueblos del mundo contra el imperialismo. Lucha a la que contribuye la Propuesta de Formulación de una Línea General para la Unidad del Movimiento Comunista Internacional presentada por la Unión Obrera Comunista (mlm).

La celebración del centenario del triunfo de la Revolución de Octubre debe ser un motivo adicional para unir las fuerzas de los marxistas leninistas maoístas en los propósitos comunes de construir el Partido de la revolución en Colombia y la Internacional que dirija al proletariado y los pueblos a la instauración del socialismo en toda la tierra.

En Colombia, a pesar de la palabrería sobre la recuperación y las mentiras sobre la paz, las clases dominantes representadas en el gobierno de Santos profieren un aleve ataque contra el pueblo con la rebaja del salario, creando nuevos tributos, elevando las tasas de interés, mientras garantizan la especulación, exoneran de impuestos a la burguesía, legalizan el despojo de las tierras usurpadas… Todas las medidas implantadas por el gobierno empeoran la situación y generalizan el hambre y la miseria, y constituyen una declaración de guerra contra el pueblo laborioso que debe ser enfrentada con la unidad y la lucha revolucionaria de las masas. Así lo han entendido una parte de los trabajadores, y no por de causalidad en los primeros días del año se llevó a cabo el “cacerolazo” contra la reforma tributaria y contra el miserable aumento del salario mínimo, y se están preparando nuevas movilizaciones en la perspectiva del paro nacional indefinido.

Persiste la indignación y lucha de los obreros contra los salarios de hambre, la tercerización laboral y la persecución a sus organizaciones, tomando un nuevo impulso la reestructuración del movimiento sindical en la independencia de clase, proceso que debe avanzar en la construcción de nuevas federaciones como parte de una nueva confederación o central sindical revolucionaria, necesaria para unir la lucha de resistencia a los capitalistas a la lucha por la abolición de la esclavitud asalariada.

En lo que respecta a la farsa de la paz, el año comienza con las denuncias de nuevos asesinatos de activistas de derechos humanos y dirigentes sociales, en su mayoría afectos al partido Marcha Patriótica, justamente en las zonas especiales donde se están instalando los guerrilleros de las FARC en proceso de desarme y desmovilización. Mientras tanto, se mantienen las fuerzas de ocupación del imperialismo yanqui en las bases militares concedidas y siguen operando los grupos paramilitares amparados por el Estado. La paz de los ricos es aumento del militarismo y el terrorismo estatal que no solo cobra la vida de quienes están comprometidos con ese engaño, sino que también se ensaña contra la población desplazada, como atestiguan los habitantes del barrio Nueva Jerusalén violentamente desalojados de sus viviendas por las fuerzas asesinas del Esmad y los carabineros en Bello – Antioquia en estos días, dejando como saldo 2 muertos, más de 50 heridos y 4 dirigentes detenidos. No es casual entonces que los desplazados estén preparándose para enfrentar con la movilización la burla gubernamental sobre la restitución de tierras y la reparación.

Las perspectivas de un año que aparece turbulento son prometedoras para las fuerzas de la revolución en Colombia. Confirman la tendencia del movimiento de masas hacia el enfrentamiento del pueblo contra sus enemigos representados en el Estado, hacia la Huelga Política de Masas en la forma de un paro nacional indefinido. Pero contra este prometedor panorama de la lucha conspiran las fuerzas del oportunismo, el reformismo en general y las camarillas de las centrales sindicales comprometidas con la paz de los ricos y con el gobierno de Santos, en cumplimiento de su papel de impedir la unidad y desmovilizar a las masas, a la vez que desviar el movimiento hacia las ilusiones constitucionales y la politiquería con miras a las elecciones del 2018. Situación que obliga a persistir en la necesidad de aislar su influencia y destacar la lucha con independencia del Estado, los politiqueros y los jefes vendeobreros de las centrales sindicales.

Las condiciones son inmejorables para el proletariado revolucionario que debe afinar sus instrumentos, redoblar sus esfuerzos por fusionar el programa socialista con el movimiento espontáneo de las masas, echar raíces en el proletariado industrial, fortalecer sus organizaciones y avanzar en la preparación del Congreso del Partido que abra un nuevo capítulo en la lucha por las destrucción de las viejas estructuras que frenan el desarrollo de la sociedad.

Comité Ejecutivo – Unión Obrera Comunista (mlm)

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