Un Fallo que Avala la Censura

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Sobre el Fallo de la Corte contra la Escritora Carolina Sanín

Un Fallo que Avala la Censura 1

Recientemente se conoció el fallo de la Corte Constitucional sobre el caso de la escritora y antigua docente de la Universidad de Los Andes, Carolina Sanín, de la cual fue despedida en 2016 porque supuestamente hizo comentarios públicos con “contenido ofensivo y difamatorio en contra de la universidad”, según afirmó la universidad. La docente fue víctima de matoneo en Facebook en un grupo al que pertenecían varios estudiantes de Los Andes, lo que fue criticado públicamente por Sanín, pues consideró que la universidad no la había protegido frente a las agresiones, por el contrario, la despidieron. Carolina demandó esta decisión, alegando que le negaron sus derechos a la libertad de expresión, libre desarrollo de la personalidad, igualdad y debido proceso. En enero del 2017 un juez ordenó reintegrar a la profesora y el pago de sus salarios atrasados, pese al fallo, no aceptó regresar a esa universidad y renunció. Sin embargo, otro juez revocó el fallo inicial y estaba pendiente por resolver por parte de la Corte Constitucional dicha contradicción entre ambos jueces.

En agosto pasado, la Corte tomó la decisión que hasta hace unos días se pudo conocer, según la cual, la universidad tenía el derecho de terminar unilateralmente ese contrato de trabajo, pues sus publicaciones “desbordaron los límites del margen de la tolerancia que se les debe exigir a los empleados” y por lo tanto el despido se dio por “la afectación grave, concreta y cierta que elcontenido, el tono y los canales empleados para difundir sus mensajes, provocó tanto en la relación laboral, como en el funcionamiento general y en el buen nombre, la imagen y el ‘good will’ del plantel educativo» (s.n).

La Corte actuó como lo que es, un órgano inquisidor a favor de los dueños del capital. Aunque en la formalidad la censura está prohibida por la Constitución, en los hechos, la democracia burguesa está construida para darle vocería a burgueses y terratenientes, y a su vez, para acallar las voces que difieren y critican contra ellos. Esta es una bofetada contra una intelectual, que independientemente de sus ideas, se pronunció en contra de una institución educativa que responde a los intereses del gran capital y que forma parte de los futuros ideólogos, políticos y juristas defensores de la dictadura burguesa y de su podrido Estado.

Pero de fondo, este fallo es un llamado de atención para los obreros que se pronuncian desde las organizaciones sindicales contra sus patronos, pues no podrán hacerlo sin desbordar “los límites del margen de la tolerancia que se les debe exigir a los empleados”, porque si lo hacen, podrán ser despedidos con justa causa. La Corte, institucionalizó formalmente con este fallo, lo que en la práctica se viene ejecutando: la censura para los que no gozan del poder del capital. Censura a la opinión que es supuestamente un pilar fundamental para los demócrata-burgueses; a las denuncias públicas que un obrero o grupo de ellos hagan sobre los abusos de sus patronos, pues esto afecta el buen nombre, la imagen y el ‘good will’ de los capitalistas; es un ataque contra las mujeres que tendrán que cuidarse aún más al denunciar a sus abusadores, porque ya no solo serán atacadas con ácido, sino que la legalidad del Estado burgués-terrateniente, tendrá los ojos encima de ellas para ejercer la inquisición sobre lo que digan y cómo lo digan, pues de “hacerlo mal”, podrán convertir gustosamente sus gritos desesperados, en delitos.

El Estado de dictadura de los ricos siempre ha sido vigilante del “tonito” y canales de expresión usados por los explotados y oprimidos, por la forma y contenido en que se expresan contra los dueños del poder político, económico, militar y académico, como en este caso. La libertad de expresión es una formalidad violada en la práctica por la democracia burguesa, cuando es utilizada para denunciar o poner en evidencia abusos o atropellos por parte de los capitalistas y su podrido Estado dictatorial. Ese es el sello de clase de la libertad de expresión bajo la dictadura de los ricos y no se le puede pedir otra cosa a su podrido Estado, así funciona dicha maquinaria de guerra contra el pueblo.

Que equivocada estaba Carolina Sanín cuando afirmó en 2017 que “esto deja claro que nadie está por encima de la justicia” cuando se conoció el primer fallo que ordenaba su reintegro laboral. Por encima de la justicia burguesa está el poder del capital. Bajo el capitalismo la justicia se vende al mejor postor, no existe la tal imparcialidad o ceguera a la hora de dictar sentencia; por el contrario, la justicia bajo el capitalismo tiene el ojo bien abierto para garantizar los intereses de los poderosos. Flaco favor le hacen los reformistas a la lucha popular, cuando llaman a reformar la justicia, a perfeccionarla, a hacerle veeduría como objetivo máximo de su accionar…la justicia no es imparcial y ese sello de clase persistirá, mientras persista en la sociedad el Estado burgués.

En la sociedad urge un cambio de raíz. Es necesario organizar una revolución violenta que destruya el Estado de los explotadores, y con este, sean destruidas todas sus instituciones que ejecutan la dictadura burguesa contra los explotados y oprimidos. A su vez, se necesita construir sobre sus ruinas el Estado de dictadura del proletariado que es la más perfecta de las democracias, porque sirve a la mayoría de la sociedad que todo lo produce y no a un puñado de parásitos holgazanes que viven a costa del trabajo ajeno. Dicho Estado socialista, ejercerá la justicia por medio de Tribunales Populares, que no tendrán reparos a la hora de proteger los intereses del pueblo trabajador, así se dañe el buen nombre, la imagen y el ‘good will’ de los explotadores o abusadores que persistan en restaurar el capitalismo o maltratar a las masas, todo respaldado con el poder del pueblo en armas, única garantía que tienen los obreros y campesinos de que realmente exista democracia y justicia para ellos.

Urge un cambio de raíz, pero mientras se organizan las fuerzas para ello, mientras los comunistas revolucionarios logran constituirse en su Partido político independiente y revolucionario que dirija dicha revolución, las masas deben luchar por defender y conquistar derechos económicos y políticos, como la libertad de expresión, que encuentra en los modernos medios digitales una tribuna de agitación política viva de todas sus denuncias contra los capitalistas, los terratenientes y su podrido Estado.

Las redes y demás medios de mensajería digital, se pueden usar para organizar brigadas de difusión de las ideas revolucionarias; deben servir, no solo para amplificar las denuncias, sino, para organizar grupos de difusión que pasen por encima de la censura burguesa y eleven al nivel del socialismo a las amplias masas populares llamándolas a la acción. El caso de Carolina Sanín sirve para que los inconformes se sumen organizadamente a la UOC (mlm) y contribuyan conscientemente a las tareas que exige construir el Partido y preparar la insurrección contra el fétido y nauseabundo Estado burgués.

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