SIGUE DESNUDÁNDOSE LA DICTADURA DE LOS RICOS

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SIGUE DESNUDÁNDOSE LA DICTADURA DE LOS RICOS 1

Acaban de terminar las elecciones para el Congreso y las consultas para los candidatos presidenciales «Inclusión Social para la Paz» y «Gran Consulta por Colombia» – pomposos nombres para designar las campañas de dos de los sujetos que se disputarán en mayo la vacante para aplastar al pueblo desde la presidencia.

Pero hoy más que en cualquier día de este sistema de opresión se ve más claramente cómo los ricos ejercen su dominación sobre el pueblo. No les basta con pagar para que voten por los candidatos que los ricos quieren, y es que incluso ni el candidato más «untado» de pueblo, ni el «más popular» representa algún tipo de riesgo a los ricos, porque ganen quienes ganen las elecciones no les quitarán el poder a los grandes dueños del país, quienes son gentuza como Carlos Ardila Lülle, Luis Carlos Sarmiento Angulo o la familia Santodomingo, eso sólo hablando a nivel general en el país, no hablemos de los gamonales y caciques en cada explotada región del país.

Dicen que ganó la democracia y bajó la abstención; pero hoy como desde hace años se evidencia también que los ricos presionan a cada obrero, a cada trabajador para que les consigan cierta cantidad de votos, chantajeándolos con el despido, traficando con la más sentida necesidad que es la de trabajar para llevar un bocado de comida a la familia; o comprando descaradamente a los votantes como evidenciaron varios videos; además de otras formas de presión y de chantaje como el del «deber ciudadano» y el medio día de descanso a quienes acudan a las urnas.

De por sí esta democracia es estrecha y falsa por su misma función orgánica, como es la de mantener el poder y los privilegios de los ricos sobre la miseria de los pobres, sobre la inmensa mayoría; pero además es una institución que se consume en su podredumbre cada día más; y frente a esos hechos vienen los oportunistas y cretinos parlamentarios a decirnos que hay que saber votar, o votar en blanco, o anular el voto, sin siquiera cuestionarse el sistema mismo, porque esta pobre gente no puede pensar por encima del sistema, para ellos el sistema es justo y perfecto cual paraíso celestial; el sistema para ellos es tan incuestionable en su esencia como un dogma religioso y se rompen la frente cuando intentan ir más allá como decía Lenin.

Ante esta falsa democracia purulenta y demás injusticias no existe otro camino que cambiar el sistema, donde sean los propios trabajadores quienes tomen el rumbo del país creando condiciones para que no haya explotación del hombre por el hombre. Hoy por hoy al pueblo sólo le queda el camino de la lucha sin cuartel a los explotadores, el camino de las huelgas políticas de masas, y a los revolucionarios llamar a no participar en la próxima farsa electoral, combatir el oportunismo y el cretinismo parlamentario, con miras a organizar un gran paro nacional, para luego, mediante el análisis concreto de la realidad concreta, ir por la obra de arte más grande: LA REVOLUCIÓN PROLETARIA.

Un camarada de Barranquilla

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