¡Que el miedo y la sospecha no inmovilicen al pueblo!

¡Que el miedo y la sospecha no inmovilicen al pueblo! 1

El régimen uribista quiere negar el derecho a la protesta, a la movilización, a la libre expresión, a la rebelión al pueblo colombiano, amparado en el miedo generalizado que difunde entre las masas, usando la Covid-19 como el mejor “argumento” para desmovilizar la protesta popular.

Por sospecha de contagios, dicen en sus grandes medios de comunicación, ilegalizan los puntos de concentración de los cuales van salir obreros, estudiantes, la minga, pensionados… a protestar contra la reforma tributaria y demás medidas antipopulares. Por sospecha, quieren encerrar a la población que quiere salir a protestar el 28 de abril y el Primero de Mayo, mientras los sistemas masivos de transporte permanecen sin ventilación y atestados de obreros que deben ir obligados a sus trabajos, aunque en muchos de ellos se producen mercancías o brindan servicios no necesarios para la subsistencia (artículos de belleza, bancos, venta de televisores, entre otros).

Por sospecha supuestamente, porque la realidad es que el Tribunal Administrativo de Cundinamarca, que fue quien negó el derecho a la protesta el 28 de abril y el Primero de Mayo, le está devolviendo favores al régimen uribista que el pasado 11 de marzo firmó el Decreto 272 el cual creó una prima mensual para magistrados, jueces, Registrador Nacional y registradores del Distrito Capital, entre otros funcionarios judiciales, que no podrá ser inferior al 30% ni superior al 80% del salario que devenga cada funcionario y que será retroactivo al 1 de enero de este año; decreto firmado por el Ministro de Hacienda Alberto Carrasquilla, esa fiera contra el pueblo y mansa oveja con la burguesía, los terratenientes y los funcionarios estatales de alto rango, fiel a la clase que pertenece.

El Estado quiere inocular la pandemia del miedo generalizado en las masas, para impedir su unidad para la lucha, su organización y movilización con independencia. El Estado quiere contagiarle al pueblo, el miedo que siente cada vez que este sale a las calles a exigir y defender sus derechos. El régimen ya tiene escuela en provocar pánico generalizado, en dividir al pueblo y hacer que entre hermanos de clase se culpen unos a otros por la represión ejecutada por sus perros rabiosos de la policía; basta recordar lo que hicieron el 21 y 22 de noviembre del 2019, cuando crearon cadenas falsas por Whatsapp, decretaron toque de queda a nivel nacional y enviaron a sus asesinos a sueldo a perseguir al pueblo en las calles, ¡y nuevamente lo están haciendo!

Al Estado se le combate en las calles, pero también es necesario contrarrestar la ideología y propaganda burguesa que inmoviliza a las masas, las encierra, las divide… Partimos del hecho de que la pandemia de la Covid-19 existe y hace daño, aunque no tanto como las enfermedades coronarias por ejemplo; aceptamos que es mucho lo que le falta a la sociedad científica por conocer las mutaciones del virus, sus características, o el por qué incluso es mortal para algunas personas jóvenes sin enfermedades de base, todo esto como producto del monopolio de la ciencia que se encuentra en manos del interés privado que produce para la ganancia y no para satisfacer las necesidades de la sociedad; falta mucho por conocer, pero ya no estamos en ceros. Es de dominio público que en espacios abiertos, con la protección de la mascarilla y el suficiente distanciamiento, el virus queda sin posibilidades de ser transmitido. Entonces, que no nos vengan a decir que las marchas son foco de transmisión del virus, pues si a eso vamos, la fábrica, el transporte público masivo, el confinamiento en oficinas y escuelas, sus eventos, como la Vuelta a Colombia de ciclismo… esos sí que son caldos de cultivo perfectos para que se expanda el virus.

Basta de creerle las mentiras a este podrido Estado de dictadura burguesa que manipula la información a su acomodo. Las clases dominantes pretenden manipular a las masas, lo cual debe ser contrarrestado por los revolucionarios dando ejemplo en las calles y brindando conocimientos científicos a medida que la medicina y la ciencia va conociendo el virus y sus mutaciones. Los que hoy detentan el poder político, económico y militar, pretenden dividir el movimiento obrero, llegando al extremo de querer inocular su ideología en unos pocos dirigentes de masas para que actúen como policías del Estado y se abroguen el derecho a decidir qué obrero marcha y qué obrero no lo puede hacer, apoyando en sospechas pero sin mayor prueba de si sus compañeros de lucha están enfermos o no del virus.

Que el miedo y la sospecha no inmovilicen al pueblo, al movimiento obrero, a los revolucionarios. ¡La rebelión se justifica! Es preciso organizarla, adoptando las medidas de bioseguridad necesarias para tratar de controlar lo más posible las consecuencias de la Covid 19, sin que las mismas dejen en la inactividad a compañeros de las masas en los cuales no está confirmado si están o no infectados, y los cuales no pueden ser aislados por sospecha, pues así como las masas se pueden contagiar con mayores posibilidades en el transporte público al ir al trabajo, lo pueden hacer también en una reunión familiar, o en la fila de un banco, por ejemplo, lo cual no quiere decir que estas actividades cotidianas se tengan que dejar de hacer por sospecha. ¡Si se puede trabajar, se puede protestar! Que el discurso oficial no cale en la cabeza de los revolucionarios ni en la de los dirigentes del movimiento obrero; necesitamos unir fuerzas para la lucha contra el capital. ¡A las calles el 28 de abril, a las calles el Primero de Mayo! Sólo unidos, bajo una política revolucionaria, venceremos al mortal virus capitalista con la medicina de la Revolución Proletaria Mundial.

También te podría gustar...

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *