OTRO MAZAZO A LAS VÍCTIMAS DE LA GUERRA

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OTRO MAZAZO A LAS VÍCTIMAS DE LA GUERRA 1

Campesinos y jornaleros agrícolas fueron y siguen siendo las principales víctimas de la guerra entre bandidos incluyendo a las fuerzas militares del Estado, por las rentas de la coca, del narcotráfico, del contrabando, de la minería… ¡Esta ha sido una guerra contra el pueblo!

Son más de 7 millones de desplazados, víctimas de centenares de masacres, víctimas de la expropiación de sus tierras, víctimas de las engañosas leyes burguesas de reparación y restitución, víctimas del burlesco reconocimiento oficial de la memoria de su tragedia.

Y para completar esa cadena de agravios, hoy las víctimas campesinas reciben un nuevo mazazo cuando los ganaderos, uno de los sectores victimarios y beneficiados de la guerra contra el pueblo, cuentan con los servicios del desclasado y renegado Darío Acevedo, a quien el régimen le entregó la dirección del Centro de Memoria Histórica, para borrar la Memoria de las atrocidades de la guerra contra las masas campesinas, y retorcer la historia con la mentira de que fueron los “pobrecitos” ganaderos parte de las víctimas del conflicto, en un descarado acuerdo con Fedegán.

Los ganaderos no son víctimas, como aseguran los representantes de la mafia y el paramilitarismo en el gobierno; por el contrario, han sido uno de los sectores de terratenientes y burgueses principalmente beneficiados de la expropiación y desplazamiento de los campesinos, porque bajo la dirección de Jorge Visbal Martelo (hoy acogido a la JEP) promovieron y financiaron hordas paramilitares encargadas de la “limpieza”, hordas dirigidas personalmente por algunos ganaderos como Mancuso; porque tuvieron el irrestricto apoyo del Estado a través de las fuerzas militares al mando de Rito Alejo del Río, del Inderena, de alcaldías y gobernaciones, de las notarías encargadas de legalizar las nuevas propiedades anegadas en sangre campesina; porque se apropiaron de inmensas extensiones de las mejores tierras convertidas hoy en pastizales para sus churrientos animales, y custodiadas por sus ejércitos privados que a punta de fusil impiden cualquier asomo de restitución.

Ante tantos engaños, las víctimas de la guerra no pueden seguir ilusionadas en la protección y defensa por parte de las instituciones del Estado. Todas ellas, tienen carácter de clase. Algunas tienen la apariencia de servir al pueblo victimizado por la guerra, pero a la larga todas sirven a los enemigos del pueblo, como se puede ver en lo que quedaron convertidas, la Unidad de Restitución Tierras, la Unidad para las Víctimas y el Centro de Memoria Histórica: ¡oficinas de registro artificial de la tragedia de las víctimas!

¡No más ilusiones en el Estado y en la Ley de los enemigos del pueblo! Al nuevo mazazo recibido por las víctimas de la guerra se debe responder con la denuncia, la movilización en las calles y uniéndose a la lucha del pueblo colombiano dispuesto a conquistar mejores condiciones de vida y de trabajo mediante un Paro Nacional Indefinido, como paso inmediato para avanzar en la lucha revolucionaria por una nueva sociedad, para lo cual es necesario vencer el poder político de los explotadores no con elecciones sino con las armas en manos del pueblo, y así proceder a la expropiación de los expropiadores, entre ellos los ganaderos.

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