Millonarias Ayudas para los Ricos, Garrote para el Pueblo

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Millonarias Ayudas para los Ricos, Garrote para el Pueblo 1
Sarmiento Angulo, Alejandro Santodomingo, Jaime Gilinski, y Carlos Ardila Lulle

El régimen uribista de Duque acudió en ayuda de los grandes monopolios y les regaló recursos billonarios en medio de la agudización de la crisis económica que están viviendo desde antes de la pandemia. Diferentes empresas propiedad de Luis Carlos Sarmiento Angulo, Jaime Gilinski Bacal, Carlos Ardila Lulle y Alejandro Santodomingo, fueron los grandes beneficiados con las ayudas que el régimen les otorgó para supuestamente pagar los salarios de sus trabajadores por medio del llamado Programa de Apoyo al Empleo Formal, aún así estos chupa sangre han despedido cientos de trabajadores con el argumento de dificultades por la pandemia.

De 1.503.363 empresas formales de diferentes categorías que hay en Colombia, sólo hay 3.851 con más de 200 obreros y entran en la categoría de “grandes compañías”, 80% de las cuales accedieron al subsidio a la nómina, lo que equivale a distribuir $2.3 billones entre casi 3100 empresas para un total de un poco más de $741 millones repartiendo de forma igualitaria los recursos. En contraste, de las cerca de 1.500.000 Mipymes, 136 mil se beneficiaron del subsidio, es decir, apenas el 9% lo que equivale a $2.6 billones, que distribuido entre las Mipymes que lo solicitaron y se los aprobaron, da un total de un poco más de $19 millones para cada una.

El meollo del asunto está en el acceso real a dichas ayudas, a las verdaderas posibilidades que tienen unos y otros para recibirlas efectivamente, lo que se vio reflejado en que mientras el 80% de los grandes monopolios recibieron ayudas, apenas el 9% de los pequeños y medianos empresarios lo pudieron hacer. El régimen plasmó en la ley unos requisitos que apenas un puñado de los pequeños y medianos propietarios pueden cumplir, como haber constituido la empresa antes del 1º de enero de 2020, contar con una inscripción en registro mercantil y demostrar la necesidad del aporte estatal certificando la disminución del 20% de sus ingresos. Toda una estrategia para favorecer a los grandes y quebrar a los pequeños, pues los primeros, aparte de tener constituidas sus empresas desde hace años, tienen la posibilidad de maquillar informes, comprar funcionarios y simular pérdidas aún mayores para recibir por parte del gobierno las ayudas que finalmente paga el pueblo con su trabajo en forma de impuestos y costosos gravámenes.

Mientras los pequeños y medianos propietarios son víctimas de diferentes medidas impuestas desde el gobierno nacional y diferentes alcaldías y gobernaciones como los toques de queda, restricciones de horarios, pico y cédula, ley seca, garrote y gases del ESMAD sin recibir ayudas estatales para pagar nómina, arriendos, servicios públicos, cuotas a los bancos que actúan como tiburones hambrientos de interés; el Estado de los ricos, cuya administración de los negocios de la burguesía hoy se encuentra en manos de la facción mafiosa que representa el uribismo, le brinda alivios representados en este y otros subsidios a la burguesía -que puede migrar a otros negocios rentables sin muchas dificultades- en su conjunto para tratar de paliar inútilmente la crisis que los acompaña desde el 2008.

Los salarios de la clase obrera son miserables y es atacada con leyes antiobreras; a la vez que los campesinos pobres y medios tienen que regalar sus cosechas porque no tienen forma siquiera de sacar sus productos hacia las grandes ciudades; a su vez, los estudiantes universitarios tienen que luchar en las calles para conquistar la Matrícula Cero y una educación de calidad; los maestros exigen internet, computadores, tabletas y condiciones de bioseguridad para garantizar la alternancia para un regreso a clases que no ponga en riesgo sus vidas, ni las de sus estudiantes y familiares; los recicladores de oficio preparan manifestaciones este primero de marzo para garantizar el derecho al trabajo y no sea privatizada la basura que es su fuente de sustento; el personal médico exige el pago de sus salarios atrasados, insumos y la vacuna para poder trabajar…

Mientras todo esto sucede, un puñado de parásitos que viven a costa del trabajo de la clase obrera a cambio de salarios y contratos leoninos, reciben multimillonarias ayudas para inyectarle capital a sus empresas como Coviandina, Avianca, Yupi, Rimax, Semana, Postobón, Incauca, Caracol, Falabella, RCN, Homecenter, Atlético Nacional, Win, Peldar, Cementos Argos, Carbones del Cerrejón, Drummond, Terpel, Cemex entre otros monopolios, confirmando que bajo el capitalismo el Estado de dictadura de la burguesía y los terratenientes está al servicio del capital, que no se encuentra “por encima de las clases”, ni que es un “árbitro imparcial” sino que por el contrario tiene un sello de clase el cual es servir a los intereses de los dueños de los grandes medios de producción -fábricas, maquinas, tierras, bancos, comercios, narcóticos- usando el poder de las armas en contra de las masas si es necesario, y para ello tiene el poder militar de las fuerzas armadas y los paramilitares, pilar central sobre el que descansa el Estado de los ricos, causante del más terrible terrorismo de Estado contra líderes populares, sindicales, de restitución de tierras, indígenas, negros, LGBTI y demás dirigentes de las masas que se opongan a ser mansas ovejas que aceptan dócilmente los planes de la burguesía y los terratenientes.

Contra estos abusos es justo rebelarse, conformando de inmediato Comités de Paro que organicen el Paro General Indefinido que haga retroceder a los capitalistas en sus planes hambreadores contra el pueblo, y para ello es necesaria la unidad, organización y lucha directa de las masas en las principales ramas de la producción para lograr paralizarla y afectar el bolsillo de los dueños del capital, única forma en que lograrán ceder a las exigencias de las masas trabajadoras a las cuales el Estado burgués-terrateniente no les regala absolutamente nada.

Paro que debe servir para destacar entre los dirigentes naturales de las masas a los jefes que necesita el Partido político del proletariado y la revolución socialista que este debe organizar, pues es necesario un acto de violencia organizado y dirigido por el proletariado contra los dueños del capital, para destruir el Estado de los ricos y construir sobre sus ruinas la dictadura del proletariado, sistema político y económico en el cual los obreros y campesinos armados lo controlan y dirigen todo, en beneficio de la gran mayoría de la sociedad.

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