Las Falsedades de la Nueva Reforma Tributaria

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Ya el uribismo en su campaña por el NO en el plebiscito ha dado cuentas de la forma de hacer la propaganda burguesa: propagar falsedades para convencer a las masas de que son verdades y así imponer los mezquinos intereses capitalistas. Ese también es el caso de la nueva Reforma Tributaria.

Han circulado un ilustrativo y engañoso video desde el periódico El Colombiano, explicando que la crisis del petróleo por su bajo precio, abrió un enorme hueco fiscal que hay que tapar con nuevos impuestos. Lo cierto es que en la bonanza petrolera e industrial del país durante el régimen de Uribe el pueblo pagó enormes impuestos y el salario de los trabajadores decreció enormemente. Es decir, que los trabajadores pagan cuando le va bien a los capitalistas y mucho más cuando están en crisis económica como ahora.

Por supuesto que se vende menos petróleo que en la bonanza, pero el sostenimiento del corrupto Estado burgués se come una enorme tajada del presupuesto nacional. Ningún burócrata está dispuesto a rebajar sus privilegios como en el caso de los congresistas, con sus millonarias mesadas mensuales, sus primas, su esquema de seguridad, funcionarios y escoltas, así hayan parlanchines como la senadora Claudia López que dizque pretendan que sus mismos colegas aprueben una rebaja de sus ingresos y dádivas. El gobierno no toca nada de estos privilegios que abarcan a todos los miembros de las familias de los altos funcionarios como el caso de los exprocuradores o expresidentes por ejemplo, a quienes por años se les mantiene un esquema de seguridad que cubre hasta sus nietos y que se paga con el erario. Aquí hay un primer y gigantesco gasto que sostiene toda la sociedad y que la burguesía no acabará, porque el mantener este tipo de privilegios les rodea de una camada de bandidos fieles a defender la actual dictadura de clase de los explotadores.

Tampoco el gasto militarista que se consume por lo menos 30 billones de pesos anualmente, es tocado por las clases dominantes, porque hay que estar dispuesto a comprarle armamento a los Estados Unidos y sostener un enorme aparato represivo para garantizar la dominación de clase de una ínfima minoría parásita que vive del trabajo ajeno.

Mucho menos el gobierno se parará en la raya con los descarados intereses que genera la deuda externa, acusando al imperialismo como responsable de la caída abismal de la economía nacional, pidiendo renegociar la deuda, ahora que es imposible que un país oprimido como este compita en el mercado mundial con los enormes pulpos industriales y comerciales asiáticos como China, o con la tecnología de punta de países imperialistas como EE.UU y Alemania por ejemplo. Esto es irrefutable para las clases dominantes sencillamente porque toda la casta de poder en Colombia es socia y lacaya de los buitres estados imperiales, han comido de la firma de contratos, de la aprobación de préstamos, de la financiación militar, etc. Cuestionar el pago de la deuda externa es cuestionar la dependencia del imperialismo y por ende cuestionar al capital financiero internacional, amo y señor del mundo, a quien sirve toda la economía y las clases dominantes en países oprimidos como Colombia.

¿Entonces es justo considerar que el gobierno representa los intereses del pueblo colombiano? ¡No! El actual y los anteriores gobiernos son agentes exclusivos de los antinacionales capitalistas criollos y de sus amos y socios imperialistas. A ninguno le importa el pueblo colombiano, solo están por su enriquecimiento personal y por la sociedad de los negocios internacionales entre bandidos explotadores.

Por esto es justo la unidad del pueblo colombiano alrededor de la Plataforma de Lucha que representa sus intereses. Por esto hay que condenar a todos los que ayudan a sostener el actual gobierno burgués, so pretexto de que hay que respaldar la paz, cuando ya se sabe que el lugar de las Farc en la guerra contra el pueblo lo han tomado los demás competidores paramilitares o guerrilleros en las zonas en que se disputa la renta extraordinaria del suelo.

Por esto hay que preparar y lanzar la huelga como lo han enseñado los obreros de Bundy, porque la paz de los ricos es guerra contra el pueblo y a la declaratoria de guerra contra los trabajadores, hay que responder con la fuerza de la huelga política de masas a nivel nacional.

Pero hay que advertir que ni un gobierno aparentemente nacionalista y protector como el que propone el Senador Robledo, el supuesto adalid de la lucha contra el «neoliberalismo» y las castas de poder del país, podrá cambiar el actual orden de cosas donde los explotadores ganan a manos llenas, mientras se oprime con toda la fuerza al pueblo y se superexplota a la clase obrera. Y no lo hará porque todo el sistema descansa sobre el derecho a la propiedad privada, la explotación asalariada y la opresión sobre otros pueblos. Ninguna de estas condiciones las cambiará un presidente por más que se diga de «izquierda».

La carga tributaria contra el pueblo solo puede remediarse con el socialismo, porque es un sistema basado en la socialización de los medios de producción, en la inversión social y sostenido con el poder efectivo de los obreros y campesinos; donde los beneficios no se los llevan las grandes entidades financieras mediante intereses como sucede ahora, ni los capitalistas mediante la explotación, haciéndose de los más ricos del planeta como Sarmiento Angulo, ni la burocracia estatal mediante enormes sueldos, privilegios y robo generalizado de los recursos públicos.

El sistema socialista sostenido con la Dictadura del Proletariado, confisca toda la propiedad privada de los imperialistas, burgueses y terratenientes, corta toda dependencia con éstos, declarando liberado el país de toda deuda externa y protegiendo sus fronteras del ataque militar mediante el armamento general del pueblo. El Estado de Dictadura del Proletariado, acaba con el ejército y la policía que se consumen 30 billones del presupuesto, expropia a los monopolios capitalistas que acumulan miles de millones de pesos para sus arcas, ni siquiera rebaja el sueldo de los Congresistas como propone Clara López, sino que acaba con todos sus cargos, así como el de todas las demás instituciones del Estado actual, y monta un nuevo sistema de administración pública, donde el que sea elegido por las masas para trabajar allí, debe hacerlo con el sueldo de un obrero promedio, no como es hoy donde un parásito parlanchín montado en su cargo por 4 años con dinero privado de familiares o monopolios, gana mensualmente lo de 40 trabajadores. Todos los cargos públicos en el Socialismo son elegibles y removibles en cualquier momento, lo que es inadmisible hoy, donde los congresistas, por citar un caso, deben ganar lo suficiente y aprobar lo suficiente en beneficio del poder capitalista para compensar el enorme costo de sus campañas políticas.

También, a diferencia del Estado de dictadura de la burguesía, en el Socialismo los cargos públicos y toda la administración, será democrática realmente para el pueblo bajo la Dictadura del Proletariado, pues es la iniciativa de los trabajadores y el poder de sus organizaciones el que decide sobre absolutamente todo. Contrario a cómo se hace hoy, donde son unos cuantos zánganos capitalistas quienes deciden en sus clubes privados el qué hacer con el destino de un país de 48 millones de personas.

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