La Lucha Entre los Dos Caminos en el Movimiento Social E24

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Desde el pasado 24 de enero, un valioso movimiento de protesta tomó vuelo en algunas ciudades del país. Decenas de jóvenes rebeldes encabezaron una convocatoria para realizar una jornada de protesta aquel domingo de enero. Y el resultado fue de mucha valía, máxime cuando la mayoría de las organizaciones sindicales, y sobre todo los burócratas jefes de las centrales les dieron la espalda. Miles de personas aceptaron el reto, y el resultado fue, no sólo unas concentraciones y marchas combativas, entusiastas y revolucionarias; sino, que ese día se convirtió en un punto de inicio de lo que hoy ellos mismos llaman el Movimiento Social E-24.

De inmediato, varias tareas de movilización, propaganda, organización, discusión y debate, han sido el motor que ha mantenido viva la llama de la rebeldía y ansias comunes de cambio que aúnan estas voluntades en pro de luchar contra lo que ellos llaman «injusticias de esta sociedad»,

Uno de los organizadores nos expresa que «Queremos crear un movimiento que aglutine, motivados por las circunstancias que nos están afectado a todos; la convocatoria la hicimos por redes, y aquel día llegó gente desde las 9 de la mañana hasta las 3 de la tarde; y eso nos permitió recoger más personas para generar una serie de debates que ya ustedes conocen. A la gente le han cercenado el conocimiento, y queremos darles esas ideas para que entiendan mejor su situación y así se nos unan; dando un tipo de educación, así empezar a ejercer presión para que se atiendan las verdaderas necesidades de la gente».

El primer mes de vida del Movimiento Social E-24 fue positivo; jornadas de debate, movilizaciones, encuentros, conferencias, propaganda en varios sectores, reuniones de trabajo; y claro, también muchos tropiezos que han sido parte de la adquisición de experiencia para esta juventud ávida de conocimiento y con muchísimas ganas de entregar sus esfuerzos a la causa de los explotados y oprimidos de este país. Una juventud entusiasta que ha logrado incluso cautivar a varios revolucionarios de experiencia que han ido a aportar sus ideas, propuestas y trabajo pues se puede asegurar que allí, hay buena madera para moldear futuros jefes revolucionarios que pongan toda su energía a la causa de la revolución.

Pero claro, como en toda batalla, nada se puede ganar sin lucha. El E-24 es una caldera de ideas, donde confluyen cantidad de propuestas, lo que fue aprovechado hasta por un politiquero al que invitaron a dar una charla y terminó usando la reunión, para defender las tres administraciones de la supuesta izquierda en la capital; por fortuna, fue rechazado por gran parte de los asistentes, incluso uno de los compañeros lo desenmascaró como apologista de teorías nazifascistas.

Lo que ha sido hasta ahora este proceso del E-24 se puede considerar positivo y saludable para la lucha, pues la mayoría de lo hecho y dicho allí, apunta hacia la búsqueda del camino de la lucha en contra del gobierno y por las reivindicaciones de las masas. De esa idea, todavía muy general, de pelear por lo que afecta a las personas, se ha ido avanzando hacia la concreción en una plataforma de lucha compuesta por banderas claras que reflejen el sentir y las necesidades de la población. Y aunque es muy difícil lograr por ahora un consenso entre los participantes, respecto a la importancia de analizar la problemática social del país a la luz de la lucha que enfrenta a clases sociales, donde el Estado es un aparato de clase y no un «arbitro imparcial»; sí se puede asegurar que se ha ganado más conciencia de que el camino es de lucha y hacia un gran paro que levante a la población en defensa de una plataforma o puntos reivindicativos.

Llama la atención un episodio sucedido en el Valle, cuando unos compañeros abandonaron la reunión de discusión, pues allí se les ocurrió incluir como una forma de funcionamiento, las «Mesas de Trabajo». Comprensible el llamado de atención que pudieron haber hecho los jóvenes que allí protestaron por esta forma, pues es el nombre que ha adoptado el gobierno y sus cómplices dentro las organizaciones de las masas, a las soluciones mentirosas para desarticular cualquier paro. Las «mesas de trabajo» que impulsa el gobierno son, como dijimos ya hace 4 años en este periódico «ideadas por los teóricos del imperialismo, y han sido aplicadas internacionalmente como método, por organismos imperialistas tales como la ONU, para confundir, apaciguar, desgastar y desviar el movimiento ascendente de las masas, hacia las discusiones interminables del parlamentarismo burgués que no resuelve nada.»

Para el caso de lo sucedido en Cali, había que comprender bien el contenido de lo que allí se estaba discutiendo; y haciendo la debida claridad de lo que son ese esperpento inoculado desde los enemigos del pueblo, enfatizar que para las masas, y en este caso para el E-24 o Comité de Paro como allí también se le llama, lo importante era el contenido, recomendar llamarlos «Asamblea Sindical», «Asamblea Obrero Popular», «Comité de Huelga», «Comisión Negociadora», «Comité Intersindical», «Comisiones de estudio y trabajo», etc. Mientras se imponga la lucha y no la conciliación, el trabajo y no la pasividad, la confrontación y no el mero debate; el nombre es secundario y con seguridad en el mismo camino de la lucha hasta el nombre correcto se irá adoptando.
Nuestro periódico saluda el esfuerzo que hacen estos jóvenes progresistas y revolucionarios, y los anima a seguir adelante. Su trabajo contribuirá enormemente al avance de la lucha de las masas, si se logran armar pronto de una clara plataforma de lucha que recoja las necesidades más sentidas de las masas, sobre todo de los trabajadores tanto del campo como de la ciudad, y con especial énfasis en las necesidades de la clase obrera, que es el sostén económico principal en cualquier país capitalista como Colombia. Y esa claridad en las ideas y banderas de lucha, articularlo con una permanente actividad de movilización y con un acercamiento a las organizaciones de las masas, a los centros obreros o zonas industriales, al desarrollo de grandes encuentros obreros y populares; y una vinculación permanente a las diversas manifestaciones de rebeldía que se presentan en todas las regiones del país.

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