La «Libertad de Prensa» es una Mentira

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Así lo confirma el despido de Daniel Coronell de la revista Semana por atreverse a preguntar por qué la revista se negó a publicar en febrero la investigación sobre la directiva del Ejército colombiano exigiendo “resultados”, que según el periodista Nicholas Casey, quien sí la publicó el 18 de mayo en The New York Times, conduciría a “repetir los crímenes de Estado mal llamados ‘falsos positivos’, las violaciones a los ‘derechos humanos’ y el asesinato de civiles como ocurrió en el pasado”.(Ver: Las revelaciones del The New York Times).

Daniel Coronell ha sido víctima de persecuciones y amenazas por sus denuncias, especialmente contra el sector mafioso y paramilitar de las clases dominantes representado en el uribismo. Ahora es despedido con el ánimo de silenciarlo por preguntar a los dueños y directores de Semana las razones de su silencio cómplice, y por aventurar tres posibles motivos de tal actuación: “El primero es que se haya pecado por un exceso de celo en la confirmación de la información. El segundo, que se haya cometido un error de criterio. Y el tercero, que la revista esté más interesada en defender los intereses del Gobierno que en la información”.

Y aunque el mismo Daniel Coronell afirme que “Yo no he sentido que los Gilinski hayan tenido relación con el ángulo editorial de la revista”… aunque Alejandro Santos Rubino, director de Semana se rasgue las vestiduras afirmando que la revista“siempre defenderá la libertad de expresión” y que “jamás hemos engavetado -ni engavetaremos- investigaciones periodísticas de interés público”… el hecho es contundente: la noticia no se publicó luego de una comida entre el títere presidente Duque, la nueva presidenta de Semana, María López, y el nuevo dueño del 50% de la revista, Gabriel Gilinski.

Semana, como los demás medios de comunicación, nunca ha sido una revista independiente, sino que está ligada directamente a las clases dominantes y al poder político de los capitalistas: a la tradicional familia López de los expresidentes Alfonso López Pumarejo y Alfonso López Michelsen y ahora al Grupo Gilinski, un monopolio que además de importantes industrias como Bon Bril, Atila, Productos Yupi y Plásticos Rimax, es propietario de importantes bancos como GNB Sudameris, la matriz de un grupo que conforman las firmas Servivalores (comisionista de bolsa), Servitrust (fiduciaria), Servibanca (red de cajeros electrónicos) y las filiales Banco GNB Perú y Banco GNB Paraguay.

El despido de Coronell confirma que en sociedad burguesa, donde impera la dictadura de los capitalistas y en la actualidad la de los monopolios, la “libertad de prensa” y de “pensamiento” es una mentira; las tan cacareadas “libertad” e “imparcialidad” de la prensa burguesa esconde el hecho real y objetivo de que los literatos, escritores, artistas y periodistas están atados “a la bolsa de oro y al soborno”, siendo censuradas, coercidas, amenazadas y asesinadas las voces disidentes y verdaderamente independientes.

El proletariado revolucionario, se solidariza con el periodista Daniel Coronell, condena la persecución y la censura, y opone a la mutilada e hipócrita libertad burguesa, la responsabilidad de decir siempre la verdad y por ello se ha propuesto crear una prensa que sea libre, no ya solo con respecto a la policía, sino con respecto al capital. Algo que fue posible desde el siglo XIX y que ahora es facilitado por los medios digitales, cuyo potencial debe ser utilizado al máximo, para acabar con la mentira de la libertad burguesa y construir la libertad basada en la supresión de la propiedad privada y del derecho de explotar a otros. Esa es la razón de la existencia de Revolución Obrera que aspira convertirse en una tribuna de los que no tienen voz y en un implacable combatiente contra toda forma de opresión y explotación.

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