LA BURGUESÍA COLOMBIANA ES UNA CLASE ENEMIGA DEL MOVIMIENTO OBRERO

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Apropósito de la propaganda pequeñoburguesa y oportunista el Primero de Mayo

Este Primero de Mayo en Colombia, como lo dijo Revolución Obrera «…no fue de cánticos a la mentirosa paz de los ricos, sino de denuncia al gobierno de los explotadores, de condena a la explotación capitalista y de rechazo a las consecuencias de la crisis, dejando en claro el estado de ánimo de los trabajadores de persistir en el camino de la lucha» pero el papel del reformismo y del oportunismo sobre un sector importante de dirigentes sindicales intermedios y organizaciones sindicales, es la contraparte de esta tendencia, infundiendo en este bastión del movimiento obrero confianza en la burguesía, en su paz, en su Estado putrefacto y sistema en descomposición. A este sector es al que nos dirigimos en este artículo.

El proletariado colombiano tiene un papel histórico que cumplir, un papel de vanguardia, un papel de dirección de la lucha de todas las masas oprimidas y explotadas hacia la huelga política de masas y por la Revolución Socialista. Por este camino podrá transformar el infierno de la explotación en el paraíso de la libertad para la clase obrera y sus aliados. Esto es todo lo contrario de la orientación de los partidos reformistas y oportunistas, vestidos de patriotas, independientes, de obreros y hasta de comunistas. Para ellos, los obreros deben incluir entre la defensa de sus intereses, el respaldo a la paz de los ricos, la producción nacional burguesa, la lucha por la democracia burguesa… en suma, velar por los intereses de la asesina e hipócrita burguesía agraria, industrial, comercial y financiera como si fuese su aliada.

Esa clase es lo podrido de la sociedad colombiana. Es la clase que ha bañado en sangre el campo y la ciudad en búsqueda de la mayor ganancia; la misma que hoy concentra el capital, la propiedad urbana y la tierra en unas cuantas miles de personas adineradas, zánganas y descompuestas; la misma que rebaja el salario, aumenta el desempleo e intensifica la superexplotación a límites inaguantables para la clase obrera; la misma que destruye la naturaleza y vende el país al mejor socio postor imperialista.

Desde la década del 40 del siglo pasado, se acrecentó la importación de capital financiero en Colombia y ello permitió consolidar la alianza del imperialismo, la burguesía y los terratenientes. El resultado de dicha alianza fue la industrialización del país, convirtiendo a Colombia en un país capitalista oprimido, con un contingente obrero de más de 30 millones de personas concentrado principalmente en las grandes ciudades, con una fuerza de trabajo asalariada abundante y barata; tanto, que el desempleo abunda y el salario es de los más miserables de toda la región. Con una concentración de la propiedad de la tierra y materias primas para la industria, sin igual, uno de los países con mayor concentración de la riqueza y de la tierra en todo el mundo.

Compañeros obreros, los partidos que llaman a respaldar a la burguesía, socia y lacaya del imperialismo, son cómplices de ésta, así hoy estén también dirigiendo y asesorando la lucha inmediata de los trabajadores. La burguesía se vale de esta fuerza política porque ella es una clase reaccionaria e hipócrita, por lo que sus partidos políticos tradicionales y nuevos no tienen cómo enarbolar los intereses de los trabajadores y hacerlos pasar como sus banderas. La burguesía es una clase incapaz de enarbolar las banderas de la independencia y la libertad. Con la claudicación de las guerrillas al poder del Estado, se vuelve a confirmar que la caricatura de revolución de la pequeña burguesía tampoco lleva a buen puerto. La clase obrera siendo la mayoría y más poderosa fuerza en la sociedad no tiene porqué seguir tolerando que sus organizaciones proclamen el respaldo a intereses que no son suyos, como el de la paz de los ricos, la producción nacional burguesa y el Estado de los explotadores. Respaldo que fue común en varios comunicados este Primero de Mayo.

La clase obrera debe proclamar su independencia de todo el poder del capital en Colombia, de todos los partidos de la burguesía y de la pequeña burguesía; debe separar sus intereses de los del enemigo y de todos aquellos sectores de pequeños propietarios que quieren mantener la propiedad privada y la explotación asalariada; debe perder toda ilusión en la engañosa democracia actual y en el Estado putrefacto de los explotadores que la representa. La burguesía es una clase esclavista y enemiga de la revolución, traicionera de la liberación nacional, de la paz y la libertad.

Es a la clase obrera a quien le corresponde el papel de enarbolar las reivindicaciones de todo el pueblo laborioso, avanzar por el camino de la lucha directa y revolucionaria, constituir su Partido político independiente y organizar el asalto a la fortaleza enemiga mediante una auténtica Guerra Popular. Esta es la única salida posible al infierno del sistema de explotación asalariada y la infame opresión imperialista.

Los obreros son capaces de ponerse al frente de una verdadera revolución porque son la absoluta mayoría en la sociedad colombiana y bajo la dirección de un auténtico partido revolucionario pueden dirigir como clase un gran y radical levantamiento de los oprimidos y explotados contra las cadenas de la opresión y la esclavitud asalariada. La clase obrera sostiene todas las ramas fundamentales de la economía, es capaz de administrar todos los asuntos de la vida pública, así como todos los aspectos de la producción industrial y el funcionamiento del comercio. Es capaz, en cuestión de meses, de expulsar a todos los ejércitos reaccionarios y comenzar a edificar la construcción socialista, atacando rápidamente el hambre y la enfermedad, como ya lo demostró la revolución proletaria en el siglo pasado. Las leyes del capitalismo, la concentración y acumulación de su capital, la monopolización de la vida política y económica, el interés de la ganancia, son el freno al desarrollo económico, lo que mata de hambre y enfermedad al pueblo.

Los obreros no necesitan de la burguesía, ni de la dirección de los partidos de la pequeña burguesía para levantarse y garantizar el triunfo de una revolución. Es la clase obrera la que hace todo cuanto vemos en la sociedad. Los incompetentes, asesinos y destructores son los capitalistas parásitos que hoy tienen a la sociedad sumida en una crisis económica y social.

Desterrar del país a esa fiera salvaje capitalista en cabeza del GEA, de Sarmiento Angulo, de Santo Domingo, Ardila Lulle, de los imperialistas y de los malditos terratenientes, que empapan el campo y la ciudad de sangre obrera y campesina, que empujan a los trabajadores al hambre y a la barbarie, tal es la gran misión que tiene la clase obrera colombiana y para ello necesita de su Partido comunista revolucionario, de su destacamento político de vanguardia para que su enorme fuerza y gran capacidad pese en la balanza de la lucha de clases en Colombia.

Por lo anterior es que en la mira de cada obrero avanzado debe estar organizarse políticamente, estudiar y comprender el Programa Para la Revolución en Colombia, organizarse en círculos de estudio y trabajo revolucionario, difundir las ideas comunistas revolucionarias entre sus compañeros, el programa socialista y su versión popular; ponerse en contacto con los obreros revolucionarios de otras ciudades y centros fabriles, sumándose a las tareas de preparación del Congreso del Partido que necesita la clase obrera en Colombia. ¡No hay salvadores supremos compañeros obreros, solo de su fuerza y sacrificio podrá surgir un auténtico Partido de vanguardia en Colombia!

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