Hidroituango, Monopolio Asesino y Destructor de la Naturaleza

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El caso Hidroituango ha sido noticia desde hace varios meses: muerte, desplazamiento, destrucción de la naturaleza, desviación del río Cauca, confinamiento de comunidades, hambrunas… todo esto es el resultado de la sed de ganancia de unos pocos.

Pero este fenómeno no es fortuito, tampoco es tan solo un caso más de corrupción ¡No! Es un vivo ejemplo de lo que es el monopolio en la época actual del imperialismo, donde la acumulación capitalista se lleva a cabo de forma tan salvaje y despiadada que la acumulación de riquezas en manos de la minoría parásita dominante, contrasta violentamente con la miseria de la inmensa mayoría trabajadora, de la cual una parte muere de hambre, en medio de las gigantescas riquezas que se producen: la concentración de la riqueza está en muy pocas manos, mientras que la pobreza se socializa por doquier.

En ese sentido, Hidroituango, un proyecto de Empresas Públicas de Medellín – EPM y dentro de cuyos accionistas está también la gobernación de Antioquia, representa un monopolio que ha logrado poner de acuerdo a pocas empresas para taparse de ganancias a cualquier precio, lo cual es muy sencillo en esta época donde los monopolios no solo controlan la economía mundial sino que incluso ejercen o están entroncados con el poder político, como es el caso de EPM.

El Programa de los comunistas afirma que el “capitalismo imperialista es un régimen social que sobrevive de la depredación de las dos únicas fuentes de riqueza: la fuerza de trabajo y la naturaleza; su esperanza de vida depende de estrangular la sociedad y destruir la naturaleza”. Una verdad constatada por los irreparables daños causados por Hidroituango, donde con el cuento de generar energía eléctrica de exportación, ha desplazado miles de habitantes de la zona, asesinado decenas de dirigentes, sometido a la pobreza, hambre y miseria a la población y extinguido varias especies propias del ecosistema del río Cauca.

Hoy, pese a las denuncias infatigables contra las atrocidades que ha protagonizado Hidroituango, el proyecto sigue recibiendo el apoyo y aval del Estado, a través de la gobernación (accionista del proyecto) y de la misma presidencia (es decir del uribismo) que no mueve un dedo para pedir cuentas respecto a los incontables errores cometidos en la construcción de la represa y menos del destino de los recursos empleados en dicho proyecto, lo cuales –por cierto– son recursos públicos sacados de los bolsillos de los colombianos.

De ahí que además de seguir denunciando a este monopolio asesino, es necesario unirse a la lucha por destruir el paraíso del cual son dueños unos pocos parásitos capitalistas; pero no soñando con volver a la libre competencia (etapa inicial del capitalismo) o hacer del sistema capitalista un sistema más humano, porque es una utopía pretender retroceder el desarrollo del capitalismo; entendiendo que ya este sistema dio lo necesario para el desarrollo de las fuerzas productivas, el camino es luchar enconadamente por darle lugar al socialismo, nuevo sistema económico que desatranque la sociedad, haciendo que los medios de producción no sean propiedad de unos cuantos, sino de todos los que producen las riquezas de la sociedad y, para ello no hay otro camino que arrebatarle a los burgueses, terratenientes e imperialistas el poder político, destruyendo su Estado capitalista y construyendo el Estado dirigido por obreros y campesinos. Solo así podrá garantizarse que los hombres y la naturaleza no sigan siendo destruidos por unos cuantos malditos explotadores.

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