FALSOS TESTIGOS, PRUEBAS INVENTADAS A 13 LUCHADORES DE PUEBLO

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Rompiendo vidrios, violando chapas y en medio de la oscuridad de la madrugada, agentes de la Sijin y de Antiexplosivos, penetraron brutalmente en las casas de los 13 capturados por supuestamente estar involucrados en hechos terroristas en Bogotá, como también en una protesta que se dio en la Universidad Nacional el 20 de mayo de 2014. Fueron tratados como si se tratara de peligrosos bandidos que pusieran en peligro a la sociedad, les violaron hasta el derecho a realizar una llamada, les inventaron pruebas y ni siquiera los organismos de seguridad del Estado burgués pudieron incriminarlos, pues finalmente se comprobó que algunos de estos jóvenes, ni siquiera estaban presentes en la ciudad el día de los hechos.

La detención selectiva a estos jóvenes se corresponde con el carácter terrorista del Estado de los capitalistas, que tiene a su servicio las fuerzas armadas y de inteligencia política para encarcelar o desaparecer a los luchadores que con una táctica reformista o revolucionaria, se interponen en los planes de los parásitos burgueses, terratenientes e imperialistas. El Estado de los capitalistas es una máquina de opresión y explotación que ejecuta todo su accionar contra las clases trabajadoras provenientes de diferentes clases sociales, contra aquellos que a diario se manifiestan de diversas formas en contra de los vejámenes que los ejecutores de la dictadura burguesa cometen en su contra.

Las clases enemigas del pueblo pretenden ilegalizar y criminalizar la protesta social, encarcelando a los luchadores, a los periodistas independientes, a los educadores populares, a los defensores de “Derechos Humanos” y ni que decir de los luchadores clandestinos que a diario trabajan por fundirse con las masas, para organizarlas con independencia del Estado y los politiqueros. La paz de los ricos es guerra contra el pueblo: en tiempos de la paz burguesa, las clases reaccionarias, arremeten indiscriminadamente contra los luchadores para obtener resultados basados en los falsos testigos y en las pruebas inventadas.

Generalizar entre las masas los levantamientos violentos contra el orden capitalista, debe ser el accionar del sector revolucionario de la sociedad, promoviendo el camino de la lucha directa y revolucionaria para conquistar y defender los derechos del pueblo oprimido y explotado por el capital. De lo contrario esa será la paz que le espera a los luchadores populares: agudización de la represión contra los justos reclamos que el pueblo le hace a los parásitos capitalistas.

Ejemplar fue la movilización de diferentes grupos políticos y sociales y destacada la denuncia que a diario hacían los familiares de los detenidos. Ese es el método correcto que las masas emplearon para denunciar los atropellos del Estado asesino y agitar constantemente y por diveras formas por la libertad de los compañeros que estaban detenidos. Fueron varios los mítines, plantones, denuncias en medios de comunicación populares y en redes sociales; incluso desde otros países llegaron mensajes de apoyo a los detenidos y a sus familias, como también se denunciaban en ellas el carácter asesino y terrorista del gobierno santista. Todo esto sirvió para que finalmente dejaran en libertad a los estudiantes.

Si por un lado el gobierno terrorista y hambreador de Santos ejecuta leyes contra los obreros y campesinos, el pueblo trabajador entiende que la rebelión se justifica. Si por un lado el Estado aplica con zaña la política de terrorismo contra los luchadores del pueblo, por el otro las masas luchadoras aplican en la práctica la gran verdad que Mao Tse Tung enseñó al proletariado mundial: ¡La rebelión se justifica! Por ello las luchas contra la violenta maquinaria estatal de los opresores y explotadores se deben agudizar y generalizar en cada rincón del país. La justicia burguesa no garantiza el castigo contra los asesinos y opresores del pueblo.

Será el poder de las masas obreras y campesinas armadas, como parte de un nuevo Estado, construido sobre las ruinas del Estado burgués, las que castiguen a estos verdugos del pueblo poniéndolos a trabajar si quieren comer.

Tomado de: Revolucion obrera No. 439

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