EL MOVIMIENTISMO Y EL APARTIDISMO LE SIRVEN A LOS ENEMIGOS

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Hemos conocido en los últimos años gigantescos movimientos de masas. Dichos movimientos son reconocidos por los revolucionarios como parte del movimiento objetivo de la sociedad que lucha por sus derechos hacia la emancipación del yugo de la opresión y la explotación. Movimientos que son espontáneos y que por sí mismos no pueden llegar a una verdadera revolución si no tienen una dirección consciente de la clase más revolucionaria ─la clase obrera─ que los conduzca hacia la toma del poder político, la destrucción del Estado de los explotadores y la construcción del socialismo bajo la Dictadura del Proletariado.

La crisis de este movimiento consciente, llamado Movimiento Comunista Internacional, es el gran obstáculo para avanzar en la revolución, cuando la energía del movimiento revolucionario de masas se manifiesta por todos los continentes llegando incluso a derrocar dictadores, como es el caso de Egipto, por ejemplo, donde terminó entregándose el poder a una junta militar. Pero la ausencia de los revolucionarios permite que se extiendan posiciones ideológicas burguesas que llaman a la era de la Revolución Proletaria Mundial, movimientismo, del cual es parte el de “los indignados”, la “primavera árabe”, el movimiento “occupy”, etc., considerando que ya la sociedad no está dividida en clases sociales, si no que ahora es una “multitud” que se enfrenta al “imperio”, donde su rebelión en busca espontánea de la revolución, ya es un movimiento cuyos fines son la búsqueda de la democracia bajo este sistema imperialista, donde la clase obrera ya no es la vanguardia de la revolución, ni el proletariado el sepulturero del capitalismo, quien desapareció de la escena política y se redujo al extremo con la “desindustrialización de los países”.

El movimientismo condena a las masas trabajadoras a ir a la cola de los partidos e intereses burgueses, porque impide que el partido de la clase obrera sea la dirección consciente de la rebelión de todos los oprimidos, porque defiende el multiclasismo, se opone a la independencia de clase del proletariado y a que el partido revolucionario de la clase obrera actúe como vanguardia para conducir al movimiento hacia la revolución violenta contra el poder político de los explotadores, lo cual significa que se perpetúe la opresión y la explotación.

Esas posiciones y organizaciones del movimientismo obedecen a una ideología burguesa que más antigua que la ideología del proletariado; en muchas partes quienes representan estas novísimas posiciones están mejor organizados que los proletarios, donde en la mayoría de países incluso no cuentan con su partido político revolucionario. Ellos cuentan con muchos más recursos y se imponen fácilmente porque su ideología rancia ha sido mucho más difundida por todos los medios y durante décadas; porque las clases dominantes son poseedoras de los grandes medios de difusión de las ideas e intereses de su clase, apoyando estas posiciones inofensivas para su dominación política, mientras se persigue y censura a las posiciones y organizaciones revolucionarias.

Hoy cuando este fenómeno se pone en boca de muchos activistas y hasta revolucionarios, ante un levantamiento inminente del pueblo colombiano, hay que criticar el carácter de clase que tiene esta terminología y esa posición política.

Los comunistas revolucionarios agrupados en la Unión Obrera Comunista (marxista leninista maoísta) desde hace varias décadas en Colombia previeron que la inevitable tendencia de la sociedad, era hacia un gran enfrentamiento entre las masas oprimidas y el Estado de los explotadores, y que la forma de esta tendencia objetiva del movimiento, tiene un nombre exacto en el movimiento obrero que es la Huelga Política de Masas.

Hoy los activistas que están al frente de organizar una huelga política de masas o paro nacional en Colombia, han dicho con justeza que este movimiento no le pertenece a nadie (refiriéndose a los partidos políticos existentes), lo cual es exacto porque éste nace de la justa rebelión contra la explotación y la opresión de los ricos. Pero además han afirmado algunos compañeros que el movimiento por la preparación de un paro nacional es apolítico, cosa que es incorrecta y le sirve al final a la política burguesa, porque condena al movimiento de masas a quedarse sin una dirección auténticamente revolucionaria, que solo puede venir de la organización de vanguardia de la clase obrera.

Es muy justo el rechazo a los partidos políticos burgueses y pequeño burgueses vestidos de “amigos del pueblo”, de obreros, revolucionarios y hasta comunistas, así como la independencia que han mantenido frente a los redomados jefes sindicales vendeobreros de las centrales, los que han demostrado con creces que están de palabra con los oprimidos y en los hechos con sus enemigos. Pero si se obedece a la idea de que el movimiento de masas debe ser ajeno a todos los partidos políticos, sin distinción de clase, es un engaño y condena al movimiento obrero a ir a la cola de las posiciones de sus verdugos.

La sociedad colombiana está dividida en clases sociales y la ínfima minoría propietaria de los grandes medios de producción (imperialistas, burgueses y terratenientes), expropia y explota la fuerza de trabajo de la mayoría trabajadora (principalmente de los obreros y campesinos). Proletarios, burgueses y terratenientes son las tres grandes clases sociales en la sociedad colombiana, siendo la pequeña burguesía (propietaria en algún grado de medios de producción pero oprimida y explotada también) un estamento, que conforme se afianza la monopolización de toda la vida económica, política y social, se quiebra en masa y cae mayoritariamente a las filas del proletariado, mientras otro sector de la sociedad se pudre en el lumpen, como consecuencia de un sistema que se descompone haciendo más insoportable la opresión, la miseria y la superexplotación.

Cada clase organiza sus gremios para la lucha por sus intereses económicos, pero además lo hace de forma concentrada organizando sus partidos políticos, con los cuales defiende sus intereses en el Estado y frente a él. La clase obrera por su parte, no tiene aún un Partido político revolucionario que la represente, pues fue malogrado por el oportunismo “izquierdista” desde la época de los 70’s, y este es el atasque principal para organizar su lucha general de clase, proclamar su independencia ideológica, política y organizativa, ocupar su puesto de vanguardia en la lucha de todos los oprimidos por la emancipación y organizar una auténtica Guerra Popular que derroque el poder de las clases explotadoras.

Es un engaño para las masas decir que su lucha económica no tiene que ver con la política, cuando los intereses de clase están en una disputa antagónica permanente y es evidente que toda la legislación política antiobrera y antipopular concentró y acumuló más poder y capital para los explotadores, despojando y haciendo miserable como nunca la vida para los trabajadores en el campo y la ciudad. Además el movimiento de resistencia de los oprimidos tiene una dirección determinada, que va más allá de la batalla contra los efectos del sistema, y es la guerra por derrocar la dictadura de clase de los explotadores, acabar con la propiedad privada y con la explotación; en suma, con un sistema decadente que tiene sumida a la sociedad en el actual atolladero en que se encuentra. A la cabeza de este movimiento solo puede ir la clase obrera moderna, el proletariado, como la clase más revolucionaria, la más concentrada, disciplinada, numerosa e importante hoy en toda la sociedad.

Por tanto la lucha social no se reduce a un cambio del modelo abusivo del capitalismo, sino que tiene su origen en la opresión y explotación de este sistema sobre el pueblo; condición que solo se puede suprimir acabando éste desde sus cimientos, lo cual solo puede realizarse como parte de la Revolución Proletaria Mundial. Vivimos en esa era desde el siglo pasado, donde solo la clase obrera armada de su destacamento político de vanguardia es capaz de dirigir y llevar a feliz término una revolución contra el sistema decadente actual.

Por lo anterior, se requiere que los activistas honestos permitan y ayuden a la difusión de las ideas del comunismo revolucionario entre las masas, acepten su dirección y la organización que las representa; respeten y propugnen por la independencia de clase del movimiento obrero, por la máxima difusión de sus posiciones políticas revolucionarias, identifiquen y se opongan tanto a la ideología como a las posiciones políticas que representan los intereses de los explotadores y sus lacayos en el seno del movimiento de masas.

Los ejemplos de la llamada Primavera Árabe en el Oriente Medio, demuestran que son las facciones de la burguesía quienes tienen la ventaja de sofocar un movimiento huelguístico o insurreccional y encausarlo a sus fines reaccionarios, dejando que todo siga igual. Un movimiento revolucionario no puede tener continuidad sin un partido auténticamente revolucionario y sin una clase realmente revolucionaria que sea su suporte principal, por esto estar por un paro nacional implica aportar y permitir que los comunistas revolucionarios trabajen con su propaganda independiente y con su organización independientes.

El apartidismo por su parte, mientras deja la puerta abierta a las ideas y a los fines burgueses, que se difunden ampliamente en la sociedad, cercena la difusión del programa y la organización política de la clase obrera, que infunde en los oprimidos la conciencia de que el movimiento obrero tiene la misión y fin supremo de sepultar al imperialismo y gobernar la nueva sociedad hasta la abolición de las clases, en una alianza con el resto de oprimidos y explotados, cuya principal fuerza es la alianza obrero campesina.

Los partidos políticos burgueses y pequeño burgueses, por sus intereses de clase, buscan canalizar el movimiento hacia la pasividad de las «mesas de trabajo», hacia los diálogos de paz con las guerrillas, hacia la desmovilización en espera de las demandas contra el gobierno, etc., y por esto el movimiento de masas debe entender que solo la política revolucionaria de huelga política de masas y por la revolución socialista, que se corresponde a los intereses generales del movimiento obrero, es la que sirve a sus aspiraciones en estos momentos.

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