EL HAMBRE BAJO EL CAPITALISMO Y LAS MENTIRAS CONTRA EL SOCIALISMO

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EL HAMBRE BAJO EL CAPITALISMO Y LAS MENTIRAS CONTRA EL SOCIALISMO 1

La muerte de millones de personas por física hambre, al lado del frenético incremento de la productividad de alimentos en el planeta, es uno de los tantos hechos que reflejan la irracionalidad del sistema económico actual. Ejemplo de esto es que en el mundo, mientras la cosecha de maíz en 2017 superó el récord de 1010 millones de toneladas alcanzado en la cosecha 2014-2015 (Ver: el mundo podría tener la mayor cosecha de toda su historia), según cifras oficiales hay casi 800 millones de personas que no tienen alimentos suficientes y 66 millones de niños estudiantes de primaria asisten a clases con hambre.

Las cifras son tan dramáticas y escandalosas que motivaron un Editorial del periódico El Espectador del 12 de marzo de 2017, alertando que «El mundo está a punto de vivir una tragedia sin precedentes en los últimos 70 años. ‘Desde principios de año estamos enfrentándonos a la mayor crisis humanitaria desde la creación de las Naciones Unidas. Hay más de 20 millones de personas en cuatro países que sufren inanición. Sin esfuerzos globales y coordinados, morirán de hambre’»«Es, sin lugar a dudas, la mayor crisis humanitaria desde la terminación de la Segunda Guerra Mundial en 1945», a lo que se suma que aproximadamente 5.6 millones de niños menores de 5 años mueren cada año por desnutrición y «cada diez minutos fallece un niño por una enfermedad prevenible». Paradójicamente, la misma publicación denuncia que ante esta situación en «Estados Unidos se anuncia el aumento del gasto militar en US$54 billones y un recorte sustancial a la cooperación externa para países en desarrollo que tanto la necesitan.»

Curiosamente los señores de El Espectador se rasgan las vestiduras para mostrarse «humanistas» ante esta tragedia mundial, mientras callan que el 60% de la población urbana y el 86% de la población rural de Colombia vive en los límites del hambre y de la pobreza; y que según el Instituto Nacional de Salud – INS, entre enero y mayo del año pasado, habían muerto en el país 94 niños por desnutrición; eso al lado de la existencia del mayor presupuesto para la nación, que hoy encabeza el asesino Juan Manuel Santos.

Los «humanistas» del diario bogotano, se muestran preocupados por la muerte por hambre en los países africanos y del Oriente, pero callan respecto a que en Colombia actualmente 17 millones de litros de agua se gasta la empresa imperialista El Cerrejón para regar sus carreteras, mientras que a los indígenas Wayuu se les han muerto casi 5000 infantes por desnutrición en los últimos años, apenas pudiendo acceder a 0.7 litros de agua de consumo diario. Según otro informe oficial reciente, que también callan los editores del periódico en mención, 5700 niños menores de cinco años murieron en los últimos cinco años por desnutrición, donde la mayoría de los casos se concentra en los departamentos de La Guajira y Cesar, con pacientes que fallecen, por lo general, en instituciones públicas, pero también en plena calle. Mientras tanto, Santos recorrió hace algunas semanas las comunidades de la Alta Guajira prometiendo agua, puestos de salud y kits de alimentación, pero los niños siguen muriendo, lo cual es una muestra más de la democracia burguesa: efectiva para favorecer a los poseedores, demagogia y represión para los pobres.

La burguesía y sus escritores, expertos en tergiversar la historia, se han dedicado a ocultar o minimizar los grandes desastres humanos causados por su insaciable sed de ganancia; y una de las argucias más utilizadas es la de inculpar a los comunistas por supuestas grandes matanzas contra la humanidad; que aún si fueran ciertas tamañas calumnias, serían ínfimas comparándolas con las reales y dramáticas soportadas bajo el feudalismo y el capitalismo, centuplicadas además desde que llegó a su fase imperialista. Un ejemplo de ello es la calumnia contra la revolución china y personalmente contra Mao Tse-tung: en el siglo pasado, cuando China era una colonia de ingleses, franceses y gringos, está documentado un desangre entre 1850 y 1864, de estos reaccionarios en alianza con los gobernantes imperiales chinos, de entre 20 y 40 millones de personas. A Mao Tse-tung y al Partido Comunista de China les adjudicaron gratuita y perversamente una hambruna que supuestamente dejó 14 millones de personas muertas entre 1959-1961. Como si esta campaña de cifras falsas fuera poca, en primera lista de sus buscadores en internet, señalan a Mao como un terrible inquisidor que mató a 70 millones de personas.

Así también vilipendiaron la Dictadura del Proletariado en Rusia, cuando rodeados de 14 potencias imperialistas y con una furiosa resistencia de los campesinos ricos desde adentro, a la nueva patria socialista se le impuso una lucha desesperada entre la vida y la muerte para someter la resistencia capitalista y expulsar a los imperialistas de las fronteras, cargando además con la miseria que dejó el zarismo a la sociedad; los medios de comunicación al servicios de los reaccionarios, les imputó a los bolcheviques, de dos a tres millones de muertos por hambrunas y a Stalin lo muestran como otro dictador que sólo crucificó a unos cuantos cientos de miles de personas menos que Hitler.

La Revolución Socialista en Rusia y China mostró el camino y la solución

Todo lo contrario de la falacia que propagan los reaccionarios, fue en la campaña de El Gran Salto Adelante liderada por el Partido Comunista de China, con Mao Tse-tung a la cabeza, donde se tomaron medidas económicas, sociales y políticas con el objetivo de transformar esa economía agraria milenaria, dependiente y atrasada hasta 1949, en una socialista, con una rápida y fuerte industrialización y colectivización de la agricultura. Dicha campaña, desarrollada entre 1958 y 1961, logró romper el cerco económico capitalista y la pérdida de la ayuda de la Unión Soviética, ya en manos de la nueva burguesía.

Tal fue el progreso del socialismo que en unas cuantas décadas pudo igualar la producción de alimentos de las grandes potencias imperialistas, conseguida luego de por lo menos dos siglos de dominio en el mundo occidental. En 1937 la Unión de Repúblicas Soviéticas Socialistas (URSS) producía más en alimentos que EE.UU. y Canadá juntos (para alimentar a la población, no para producir combustibles). En 1938 la URSS en cifras mundiales produce: la tercera parte del total del trigo, la mitad de la producción de avena y el 80% de la producción de centeno, además de ocupar el primer lugar en la producción de azúcar de remolacha. Pero esta verdad la acallan los reaccionarios porque su interés es prolongar la infernal dominación de clase burguesa. En cuanto a la revolución socialista de China, de 1949 a 1976, generó enormes mejoras en la vida del pueblo chino. De 1949 a 1975 la esperanza de vida se duplicó de 32 a 65 años. ¡A comienzos de los años 70, Shanghai tenía una tasa de mortalidad infantil menor que Nueva York! Con Mao, la economía industrial china tuvo un crecimiento impresionante, un promedio de 10% al año, incluso durante la Revolución Cultural. Entre 1949 y 1976 China, el supuesto “enfermo de Asia”, se transformó en una potencia industrial importante, con una tasa de desarrollo igualada solamente por los grandes auges de crecimiento de la historia y lo logró sin explotación ni ayuda extranjera y en medio de un ambiente internacional hostil.

En cuanto a la Revolución de Octubre de 1917, logró en lo social el primer sistema sanitario gratuito y universal, que elevó la esperanza de vida de los soviéticos, de menos de 40 años en 1917, a llegar a los niveles de occidente en los 80 (70 años). Los logros del sistema sanitario y de la erradicación del hambre se pueden comparar igualmente con la estatura media de los soviéticos, en 1917 1.60 m., en los 80 casi 1.80 m. Este sistema sanitario descubrió el parto sin dolor y realizó los primeros trasplantes de órganos en el mundo.

Jamás la burguesía podrá resolver los problemas sociales de la humanidad, porque su sistema económico social está basado en la propiedad privada y en la ganancia individual, por lo que entre más se produzca y más ricos sean los monopolios, más hambre y miseria habrá entre los oprimidos y explotados. Solo el socialismo, basado en la producción colectiva y con el máximo objetivo de elevar incesantemente el bienestar de los trabajadores, puede resolver los grandes problemas que padece la humanidad, para esto es que se requiere la Revolución Proletaria y la Dictadura del Proletariado, para poder garantizar este inevitable avance social hacia la verdadera libertad y el progreso al servicio de la humanidad.

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