ECOS DE LA CELEBRACIÓN DEL CENTENARIO DE LA REVOLUCIÓN DE OCTUBRE EN COLOMBIA (4)

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ECOS DE LA CELEBRACIÓN DEL CENTENARIO DE LA REVOLUCIÓN DE OCTUBRE EN COLOMBIA (4) 1

Intervención de un joven dirigente obrero en el acto de celebración del Centenario de la Revolución de Octubre, organizado por Revolución Obrera el 28 de octubre en Bogotá.


LOS OBREROS Y LA REVOLUCIÓN DE OCTUBRE: DE BESTIAS DE CARGA DEL CAPITAL A DIRIGENTES DE LA SOCIEDAD

El trabajo es la fuente de toda riqueza, afirman los especialistas en Economía política. Lo es, en efecto, a la par que la naturaleza, proveedora de los materiales que él convierte en riqueza. Pero el trabajo es muchísimo más que eso. Es la condición básica y fundamental de toda la vida humana. Y lo es en tal grado que, hasta cierto punto, debemos decir que el trabajo ha creado al propio hombre.»

Federico Engels 1876.

Partiendo de lo anterior podemos decir que el trabajo es la base de toda la historia de la especie humana, que el factor principal de ésta ha sido la producción de los medios de vida: comida, abrigo, vivienda, etc.

Sin embargo, en algún punto de la historia la producción de la vida material dio origen a la propiedad privada, la cual sometió el trabajo a la explotación dividiendo de esta forma la sociedad en clases, entre poseedores y desposeídos, entre explotadores y explotados, entre opresores y oprimidos. División que se mantuvo en los diferentes modelos sociales que había conocido la humanidad: el esclavismo, feudalismo y capitalismo. Pero de este último surgió la clase social capaz de hacer avanzar la humanidad a una fase superior de desarrollo, la clase obrera, indisolublemente ligada al trabajo, que tan pronto comprendió su situación de explotación, se dio a la tarea de transformar esa realidad desarrollando sus propias ideas y por medio de la organización y a costa de muchos sacrificios, consiguió romper las cadenas de la explotación elevándose a la posición de clase dominante en Rusia aquel octubre de 1917.

Pero la edificación del socialismo no fue tarea fácil, se necesitó del esfuerzo y sacrificio de los trabajadores para superar la austeridad que les había heredado el régimen zarista y para defender la patria socialista del ataque de 14 países que buscaban ahogar la revolución en la cuna.

A paso lento pero seguro se realizó la electrificación e industrialización del campo, la colectivización de la tierra, se incursionó en nuevas ramas de la industria, se planifico la producción y en pocos años Rusia pasó de ser uno de los países más atrasados de Europa a convertirse en una potencia, en la Unión Soviética, pero a diferencia de los demás países allí el trabajo había dejado de ser esclavizante, había dejado de ser una fuente de explotación y el fruto de éste se traducía en beneficio social.

A pesar de que aún continuaba la lucha de clases y las contradicciones, el socialismo realzó la condición del trabajador como un verdadero ser humano, ya no era éste una bestia de carga, ni mano de obra desechable, ahora se reconocía y se valoraba el aporte que hacía a la sociedad a través del trabajo y se le garantizaban las condiciones de participación en el direccionamiento de ésta.

Para el año 1930 se erradicó el desempleo, mientras el capitalismo atravesaba por la «gran depresión» donde la gente se suicidaba a causa de la difícil situación económica. La jornada laboral se estableció en 7 horas, reducida a 6 y 4 para las profesiones más riesgosas; los trabajadores contaban con una red de sanatorios, casas de descanso, clubs y balnearios puestos a su disposición, así mismo con un periodo vacacional de 30 días totalmente pagos. La edad de jubilación se estableció a los 60 años para los hombres y 55 para las mujeres, en cuanto a quienes se desempeñaban en los trabajos más pesados podrían jubilarse a la edad de 50 años, para acceder a la pensión bastaba con cumplir la edad y tener una cotización de 20 años, pudiendo pensionarse en cualquier momento por tener un hijo discapacitado. El pago por incapacidades era del 100% del salario, extendiéndose esta incapacidad por enfermedad de los hijos. La Unión Soviética fue el país que consiguió la mayor igualdad entre hombres y mujeres, nivelando los salarios, concediendo una licencia de maternidad de 12 meses, implementando guarderías estatales para que las mujeres pudieran trabajar y estudiar, mientras el Estado se ocupaba de la crianza de los hijos, de esta manera 9 de cada 10 mujeres trabajaban, estudiaban y además tenían tiempo de ocio…

Los benéficos del socialismo inspiraron a los obreros de todo el mundo a persistir en la organización y lucha por romper las cadenas de la explotación, lo que obligó a los estados capitalistas a ceder ante las reivindicaciones obreras para evitar que estos tomaran el camino de la revolución.

Pero la causa de la clase obrera fue traicionada y la burguesía consiguió nuevamente hacerse al poder y desmembrar la patria socialista y con ello echar por tierra cuanto pudo de sus avances.

Hoy el trabajo está regido por la explotación, los obreros del mundo no tenemos patria socialista y de las conquistas de nuestros antepasados no queda sino el recuerdo. Pero tenemos las enseñanzas de la Revolución de Octubre, las enseñanzas de la Revolución Cultural China, tenemos la imperiosa necesidad de cambiar este sistema social que amenaza con acabar la humanidad entera.

Hoy más que nunca cobran vigencia las palabras de Marx y Engels:

Que las clases dominantes tiemblen ante una revolución comunista. Los proletarios no tienen nada que perder en ella más que sus cadenas, tienen en cambio un mundo que ganar… ¡PROLETARIOS DE TODOS LOS PAÍSES, UNÍOS!

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