COMPAÑEROS DESPLAZADOS CONFIAR EN EL ESTADO, ES CONFIAR EN NUESTROS PEORES ENEMIGOS

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Este aparato, con todas sus instituciones: Gobierno, Iglesia, Fuerzas Militares, Defensoría, Personería, Procuraduría, Ministerios, Congreso, etc., está hecho para salvaguardar los intereses de los ricos; por ello el desplazamiento a sangre y fuego de millones de campesinos, el asesinato de miles de mujeres y hombres en campos y ciudades de Colombia, se ha dado con la bendición de los gobiernos de turno. Por eso la Ley de Víctimas y Restitución de Tierras fue hecha para legalizar todas las tierras arrebatadas violentamente, y dejársela a las grandes empresas capitalistas de este y otros países, para que aumenten sus multitudinarias ganancias destruyendo sin compasión la naturaleza, mientras los desplazados nos vemos enfrentados a las peores condiciones sin que los gobiernos muevan un dedo para solucionar verdaderamente nuestra situación, para devolvernos nuestros derechos, todo lo que nos robaron.

Por eso en el “honorable” Congreso de la República, aprueban leyes y decretos, todos en contra nuestra y de todo el pueblo trabajador. Es el caso del Decreto 2569 de 2014 que nos suspende las ayudas humanitarias y la reparación, porque según ellos ya superamos nuestra situación de “vulnerabilidad”; acaso qué solución nos ha dado el gobierno que en realidad nos haya permitido vivir dignamente como vivíamos en el campo, sin tener que aguantar hambre, mendigando atención en salud, o sufriendo los atropellos de los arrendadores que nos sacan corriendo porque no tenemos para un arriendo, o soportando que la sociedad nos tilde de delincuentes y perezosos? ¡NO NOS HA DADO NADA, NI HA SOLUCIONADO NADA! Solo se ha burlado de nosotros todo el tiempo. Lo que hemos conseguido, es porque somos trabajadores y luchadores incansables que no estamos dispuestos a dejar que nuestros victimarios nos acaben.

Por eso compañeros desplazados, solo debemos confiar en nosotros como fuerza organizada y unida para conquistar y defender lo nuestro; solo debemos confiar en el pueblo que trabaja y lucha como nosotros, víctimas también de unos enemigos que tenemos en común. Sólo así lograremos hacer que el gobierno nos cumpla y devuelva todo. No más limosnas, nosotros no somos mendigos, ni delincuentes, ni terroristas.

Es por ello que debemos seguir con la lucha directa, en la calle, con las vías de hecho sin perder el impulso que hemos venido tomando con diferentes acciones como tomas, plantones, mitines, etc., emprendiendo una lucha tenaz por nuestras reivindicaciones. Hacerlo sin dejarnos engañar nuevamente por las amenazas y promesas del gobierno, quien a través de la Unidad de Víctimas, Defensoría, Instituto Colombiano de Bienestar Familiar, Personería, Unidad de Tierras, Ministerios y demás, nos presionan para levantar la protesta y ahí sí negociar; nos embolatan con las mesas de trabajo, firman actas y compromisos que nunca cumplen, o compran a algunos de nuestros líderes para que nos traicionen.

Nada de esto lo podemos seguir permitiendo, vamos a la lucha todos unidos, a pelear por lo nuestro; ya hemos sido víctimas de innumerables engaños por parte del Estado, hemos sido víctimas de sus fuerzas represivas enviadas para golpearnos cuando nos rebelamos exigiendo lo nuestro; a ellos no les importa el lugar donde estemos, o si hay niños, ancianos, discapacitados o mujeres embarazadas, porque la policía, Esmad, ejército y otros, son la fuerza del Estado de los ricos para reprimir, señalar, perseguir, desaparecer y asesinar al pueblo cuando se levanta contra los opresores y explotadores.

No más mesas de trabajo que desmovilizan y engañan; no más promesas de papel. Necesitamos solución inmediata en todo, y no limosnas.

Exigimos: Indemnización por lo más alto; reparación integral; vivienda digna y totalmente gratis; continuidad de todas las ayudas humanitarias, no al Decreto 2569 de 2014; manejo por parte de nosotros mismos, de los recursos para los desplazados; salud de calidad para todos; tierras para los que quieran volver al campo, con todas las garantías de seguridad y sostenimiento; trabajo estable y bien remunerado; que la indemnización de los menores de edad sea entregada a sus familias de manera inmediata, y no guardada en una fiduciaria para que los holgazanes banqueros sigan enriqueciéndose con nuestra plata; no al PAARI (Plan de Atención, Asistencia y Reparación Integral a las Víctimas), con el cual buscan sacarnos del sistema con trampas y tramoyas, cambiando letras o números de nuestra documentación para después decirnos que hay errores y negarnos las ayudas, nos quitan o rebajan aún más las limosnas que nos dan de vez en cuando.

Con el PAARI, quieren demostrar que porque podemos comer carne más de una vez a la semana, o tenemos cualquier electrodoméstico, ya no somos víctimas de la guerra reaccionaria que nos arrebató absolutamente todo, menos nuestra dignidad. La pretensión del gobierno es borrarnos y hacer creer al mundo entero que ya no hay desplazados, que nos cumplió, y dejar libres a los terratenientes y empresas capitalistas para que sigan obteniendo riquezas de las tierras que nos robaron.

Por lo tanto, es indispensable seguir recorriendo con mayor intensidad el camino de la lucha directa; unidos, organizados y peleando contra nuestros enemigos comunes: los dueños de la tierra, la industria, los bancos y sus padrinos imperialistas. Todo lo lograremos luchando por nuestra cuenta, sin depender para nada de los politiqueros que solo buscan utilizar nuestros sufrimientos para montarse en la maquinaria del Estado y seguir engañando y robando al pueblo. Siempre que exigimos nuestros derechos, los ricos y sus gobernantes nos tratan como delincuentes, pero en días de elecciones, ahí si nos tratan de ciudadanos y llegan a prometernos el cielo y la tierra para conseguir votos. No podemos caer en esa trampa compañeros desplazados; nuestros derechos no se venden, ni negocian, ni se mendigan; esos los conquistamos y defendemos con la lucha constante, porque es sabido de sobra que desde el Estado de los ricos no nos solucionarán nada.

Nuestra pelea no podemos tampoco entregarla o dejarla solamente en las manos de nuestros líderes o representantes; pues por muy honestos que sean, no deciden por nosotros; todo nos lo deben consultar, y las bases tomamos las decisiones; ellos son apenas nuestros voceros ante una negociación con las entidades del gobierno; somos la máxima autoridad y por tanto, tomamos las decisiones colectivas, no individuales. Debemos estar atentos para que los representantes siempre respeten esto, no se dejen dividir, ni permitan que nos dividan a todos; pues el gobierno a través de las instituciones con sus delegados, harán todo lo posible porque estemos desunidos y vencernos más fácil.

Adelante compañeros desplazados, tenemos todas las razones para luchar; así que para atrás, ni para coger impulso. Confiemos en nuestra fuerza poderosa y sigamos trabajando juntos para lograr una unidad más férrea, confluyendo todos más temprano que tarde en una sola organización que nos hará invencibles; ya que estar solos o dispersos en varias organizaciones, nos hace más vulnerables para que nuestros enemigos nos sigan engañando e incumplan nuestros derechos.

Desde el Comité de Desplazados de Bogotá, ese es el llamado que hacemos a nuestros compañeros, porque ¡NI EL ESTADO, NI LOS POLITIQUEROS. SOLO EL PUEBLO SALVA AL PUEBLO!

Comité de Desplazados, Bogotá

Tomado de: Revolucion obrera No. 438

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