¿Cómo identificar a la verdadera «izquierda» en Colombia?

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Por estos días se habla entre algunos compañeros en las redes sociales de las consecuencias de la pérdida del poder de la «izquierda» en Bogotá, llegando algunos a indicar que por esta razón la situación de las masas va a empeorar seriamente y que con razón deberán recibir más miseria de gobernantes como Peñalosa.

Es despreciativo con las masas este tipo de argumentos e incluso le ayudan a la burguesía a justificar su brutal dictadura de clase. El problema de fondo no es de los gobiernos, que administran los negocios de los ricos, sino del sistema de opresión y explotación. Sin embargo el motivo de este artículo es esclarecer el concepto de «izquierda» del cual se autorizan los gobiernos reformistas y su séquito, para ordenar a las masas que los elijan y que no se rebelen una vez en el poder, pues ellos representan el «progreso social».

Ha dicho Revolución Obrera en la columna de Sócrates Izquierdo «Sobre la Derecha y la Izquierda en Política», que se ha dicho «que los conceptos de izquierda y derecha en política ya no tienen vigencia, el baboso presidente Santos… se atrevió a decir que ‘los conceptos de izquierda y derecha son ya bastante obsoletos’, también gentes de la ralea de Lucho Garzón se llaman a sí mismos de ‘Centro Izquierda’ e incluso cavernarios como Álvaro Uribe y sus secuaces mafiosos y paramilitares llaman a su partido, Centro Democrático.

Tal confusión, donde pareciera que no existe derecha e izquierda, es un insulto personal a este columnista e induce a darles la razón a los modernos politicastros y lacayos diplomados de la reacción; pero en realidad, se trata de un barullo promovido por los ricachones interesados en envolatar la conciencia del pueblo, aun cuando el enredo también obedece a que los mal llamados partidos de izquierda no se diferencian de los partidos tradicionales o de derecha, caso de los distintos partidos oportunistas autollamados comunistas (mamerto, ‘marxista leninista’, ‘maoísta’) y el MOIR y otros que se dicen revolucionarios, como se lo hizo saber uno de los representantes del conservatismo a Wilson Arias en un foro realizado en la Universidad del Valle con motivo de la farsa electoral pasada: ‘lo que ustedes dicen defender son las banderas del Partido Conservador’.

Ante el envilecimiento de esos términos, cuyo significado más profundo es la diferenciación de posiciones entre revolución y contra-revolución, se hace necesario por mi parte y como lo obliga mi apellido a refrescar la memoria y a rescatar su verdadero contenido, hoy prostituido.

En política, según la historia que me contaron, los términos izquierda y derecha tienen su origen en una votación que se efectuó por allá en septiembre del año 1789 en la Asamblea Constituyente surgida de la Revolución Francesa, donde los partidarios de otorgarle al rey el derecho al veto sobre las decisiones de la Asamblea se ubicaron a la derecha del presidente de la Asamblea y los partidarios de acabar para siempre con la monarquía se ubicaron a la izquierda. Aquella histórica Asamblea proclamó meses después los derechos del hombre y la soberanía popular, entre otras cosas. Desde entonces, derecha en política significa lo aristocrático, lo elitista, lo conservador, lo caduco, lo reaccionario, e izquierda significa lo plebeyo, lo progresista, lo revolucionario.

De izquierda, progresistas y revolucionarios fueron los burgueses que se opusieron a la monarquía y al feudalismo, logrando la imposición de la república democrática en casi todo el mundo, aun cuando subsista todavía la figura del rey como en el caso de Inglaterra o España, donde la burguesía cobarde fue incapaz de acabar de raíz con la monarquía y aunque existan países donde la burguesía desde el principio haya preferido la alianza reaccionaria con los terratenientes por miedo al pueblo. Pero hoy, en la época de la agonía del imperialismo y la revolución proletaria, cuando la democracia proclamada por la Revolución Francesa se ha hecho reaccionaria, cuando la burguesía en todo el mundo se ha convertido en una clase que frena el desarrollo de la sociedad, solo puede ser de izquierda quien luche en su contra; es decir, quien abogue por la revolución proletaria y el socialismo.

De ahí que todos los que se hacen llamar de centro, en realidad son de derecha, e incluso esa llamada izquierda, que en Colombia sirve de oposición oficial en el establo parlamentario, que promueve la falsa paz entre ricos y pobres y contribuye a darle apariencia democrática a la dictadura derechista y reaccionaria de la burguesía es, como diría el cantautor mexicano José de Molina, ‘la izquierda que le sirve a la derecha’.

Hoy, ser de izquierda de verdad, significa estar en contra de toda forma de explotación y de opresión y pugnar por la abolición de la propiedad privada sobre los grandes medios de producción. Por ello los obreros deben preguntarles a todos los que se dicen progresistas y de izquierda cuál es su posición y confirmarán que no tienen diferencia con Uribe o con el reaccionario procurador Ordoñez: todos defienden la propiedad privada, y con ella, la explotación del hombre por el hombre.

Por mi parte, me siento orgulloso y seguiré haciendo honor a mi apellido. Y usted, amigo lector, ¿si está verdaderamente a la izquierda?»

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