El Capitalismo se ha Levantado Sobre la Sangre del Pueblo y Pagará por Ello

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El capitalismo se levantó sobre los huesos, la carne, la sangre y el sudor de generaciones sacrificadas. En su camino hacia la opulencia, los de arriba han acumulado su riqueza sobre los cadáveres de muchas generaciones de trabajadores que habitaban pocilgas, trabajaban del alba al oscurecer, desconocían toda libertad democrática y hasta entregaban a la devoradora fábrica los débiles músculos de chiquillos de ocho años.

Para nacer y crecer la sociedad burguesa tuvo necesidad no solo de las revoluciones que terminaron formándola, sino también de siglos de terror; la gran propiedad capitalista, a lo largo de los siglos, se ha formado y se sigue formando por medio de la expropiación implacable de los campesinos.

Y, para garantizar su derecho a enriquecerse, a explotar y oprimir, la burguesía engañosamente nos habla de democracia; cuando en realidad reduce los derechos a su derecho a explotar, a expoliar, a legislar contra los pobres, a acorralar a los que quieren un futuro mejor; a golpear, herir, violar, desaparecer y asesinar a quienes se levantan contra su perverso sistema de explotación y opresión.

De esa historia de vejaciones se desprende todo el terror que los ricos, su Estado y su régimen narcoparamilitar han desatado contra el indómito pueblo colombiano a lo largo de estos 33 días; no es nada nuevo, como tampoco es nueva la combatividad popular.

Y es que no puede ser de otra manera, pues al pueblo el hambre, el desempleo, la ruina, la enfermedad, la represión, el terrorismo de Estado, no le deja otra salida que la guerra de clases. Nuestra historia como país y la historia del movimiento obrero en todos los países nos señala que solo se puede hacer recular a la burguesía y su Estado, promotor de políticas hambreadoras, con la huelga, con el paro de la producción; aquí y en cualquier lugar el movimiento obrero, a fuerza de combates prolongados ha logrado conquistar la jornada laboral de 8 horas, la prohibición del trabajo infantil, el surgimiento de sistemas de seguridad social y de leyes que garantizan la seguridad en las fábricas, el derecho de asociación y de huelga. A los obreros nada nos regalan, todo absolutamente todo lo ganamos sudando y luchando.

Es por eso que hay que continuar, la burguesía y su régimen mafioso no va a resolver ninguna de las peticiones que se han hecho, está imposibilitada únicamente porque quiere seguir ganando, lo que significa que el pueblo trabajador debe seguir perdiendo. Así ha sido a lógica del sistema capitalista desde su surgimiento.

Pero continuar significa organizar con más contundencia los bloqueos, la participación de los obreros fabriles y de las principales ramas de la industria parando la producción, fortalecer los grupos de choque para enfrentar el Esmad, las guardias obreras y populares para defenderse de las hordas asesinas de policías, militares y paramilitares, continuar con las Asambleas Populares garantizando que sea las bases luchadoras las que resuelvan cómo continuar el Paro y no permitir que los chulos politiqueros se abroguen la dirección y convenzan de que la solución está en las elecciones del 2022.

Y finalmente preparase para enterrar el capitalismo, haciéndolo pagar por todos los expoliados, explotados, asesinados, desaparecidos, por los ríos secados, los bosques destruidos, la fauna extinguida; por todo el daño que le ha hecho la humanidad, este sistema debe morir.

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