BENDECIR LA PAZ DE LOS SEPULCROS Y ADORMECER LA CONCIENCIA DEL PUEBLO

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BENDECIR LA PAZ DE LOS SEPULCROS Y ADORMECER LA CONCIENCIA DEL PUEBLO 1

La Misión de la Visita del Papa en Colombia

Aun cuando la visita del papa es noticia vieja y otros hechos ocupan los diarios como las campañas politiqueras, los sucesivos escándalos de corrupción, los nuevos asesinatos de dirigentes sociales y hasta nuevas masacres como la ejecutada por la policía recientemente en Tumaco, es necesario contrastar los discursos y los hechos: palabras de paz, hermandad y perdón pronunciadas por el papa, frente a los hechos de guerra, muerte, persecuciones, confrontaciones… Esa es la cruda realidad y por eso la visita del papa tenía por objetivos: bendecir la paz de los sepulcros y adormecer la conciencia del pueblo.

Es de conocimiento público que desde el 2015 estaba acordada la visita del papa a Colombia y el propósito no era otro que, en palabras de Santos, «blindar» con la bendición del Vaticano el acuerdo firmado por el Gobierno con los jefes de las Farc; ya para esa época la firma era un hecho y, como se dijo en este medio, solo faltaban algunos detalles, pues en el fondo TODOS, incluidos los uribistas, estaban de acuerdo en legalizar el despojo de los pobres campo para darle un nuevo impulso al capitalismo en la agricultura.

Hay que insistir, el objetivo de la visita del papa era echarle la bendición a los acuerdos de paz, o dicho de otra forma, bendecir la paz de los sepulcros, ya que para las clases dominantes la religión a lo largo de toda la historia de la lucha de clases ha servido como medio de dominación ideológica sobre los pueblos; esto es claro para los dueños del capital y la usan para ello. Pero esto no es tan claro para los oprimidos, siendo necesario para el proletariado insistir en quitar ese velo; es por ello que desde la época de Carlos Marx en el Manifiesto del Partido Comunista se dice acerca del papel de la religión:

Cuando el mundo antiguo estaba a punto de desaparecer, las religiones antiguas fueron vencidas y suplantadas por el cristianismo. En el siglo XVIII, cuando las ideas cristianas sucumbían ante el racionalismo, la sociedad feudal pugnaba desesperadamente, haciendo un último esfuerzo, con la burguesía, entonces revolucionaria. Las ideas de libertad de conciencia y de libertad religiosa no hicieron más que proclamar el triunfo de la libre concurrencia en el mundo ideológico.»

Sin embargo, las propias ideas religiosas cristianas se convirtieron después en instrumento de los capitalistas. Es decir, la Iglesia Católica hace parte de la dominación de las clases dominantes y sirve a los intereses de los capitalistas, y este fue el servicio que le prestó el papa al capital con su visita; refrendando una vez más a quien sirve la religión, inoculando sutilmente el mensaje dañino para las masas, de que es posible la paz entre los explotadores y los explotados. Tras su humildad y dulzura el papa impregnó el veneno letal de que en verdad en Colombia se puede lograr la paz entre los terratenientes y los dueños del capital despojadores, con los trabajadores del campo y la ciudad despojados.

La religión juega un papel importantísimo en la alienación del pueblo; es por esto que los maestros de la clase obrera la han catalogado como el opio del pueblo, el aguardiente espiritual que, como las drogas, enajenan y embrutecen la conciencia, no permitiendo que el pueblo piense sobre sus condiciones materiales y se proponga emanciparse.

El Gobierno Santos logró su cometido de enajenar al pueblo y sacarlo aparentemente de la real situación de hambre y miseria, despidos en las grandes empresas, tercerización laboral, altos impuestos, engaño de las víctimas del desplazamiento forzado, muerte y asesinato de dirigentes sociales y reclamantes de tierras… la guerra de clases real, disfrazada por unos días con los cánticos, las bendiciones y recomendaciones del papa, pero la crisis económica y social, el hundimiento de la sociedad capitalista es una realidad que no pueden ocultar, como es imposible tapar con el sol con un dedo; como dijo la XI Asamblea de la Unión Obrera Comunista (mlm):

Tampoco puede ser solución de la crisis social mundial la política vaticana y demás iglesias que en concordancia con el reformismo, reconocen las terribles consecuencias sociales del capitalismo, pero no aceptan la necesidad de extirpar sus verdaderas causas. Además es una política sumamente peligrosa porque como parte del poder ideológico de la burguesía, apela a los sentimientos religiosos de las masas para apartarlas de las ideas revolucionarias; su prédica de ‘paz social’, ‘humanismo’ y ‘generosidad’ frente a los problemas sociales, sirve directamente a los opresores y explotadores, al inducir en la conciencia de los oprimidos y explotados la renuncia a los procedimientos de lucha revolucionarios.»

Los proletarios deben estar atentos porque pasado el sopor de la visita papal y la agudización de la crisis económica, que no tiene cómo superarse pronto, agudizará la crisis social que destaca las fuerzas revolucionarias dispuestas a sepultar este sistema moribundo, pero por sí mismas no lo harán; deben ser dirigidas por el proletariado y por tanto, su deber como la clase más revolucionaria es avanzar en organizarse en la UNICA organización que podrá dirigir este gran movimiento social: su propio Partido independiente.

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