¡ATRÁS LA REFORMA TRIBUTARIA!

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Que los Ricos Paguen el Sostenimiento de su Dominación!

El gobierno por mandato de sus socios y amos imperialistas a través de la OCDE, indicaron que para pagar los préstamos, tocaba hacer una Reforma Tributaria. Dicha reforma obliga a muchos más oprimidos a pagar renta y una nueva rebaja al salario de los obreros, que según dicen los apestosos economistas burgueses, «es muy alto respecto al ingreso medio»; en contraste, el gobierno descaradamente elimina impuestos «excesivos» a los capitalistas, como el impuesto de riqueza.

Se les Declara la Guerra a los Pobres Mientras los Ricos Evaden Impuestos

Los estudiosos calculan que cuesta 20 billones de pesos al año al país, tanto la evasión por renta de los pocos pero grandes capitalistas, como el contrabando dominado por grandes mafias que no paga IVA. Pero miembros de la clase explotadora no son los únicos pillos que quieren ganar y no pagar para mantener en pie su dominación de clase, la evasión por parte de los industriales es enorme.

Para septiembre de 2016 Colombia tenía 36 zonas francas en todo el país que concentraban 550 empresas nacionales e imperialistas, explotando 116.000 trabajadores, administrativos e industriales. Para finalizar el 2015 el 35% del capital total movido por estas empresas se contabilizó en 22 mil millones de dólares, y sus utilidades fueron de 16 mil millones de pesos, lo que dice del grado de superexplotación de esos trabajadores y la libertad de los capitales que gozan de grandes beneficios. Las empresas que allí producen, son de bebidas como Femsa Cocacola, cerveza, bebidas azucaradas como las producidas por Postobón, empresas logísticas como las del Grupo Santodomingo (es decir, los grandes capitalistas del país), quienes reciben beneficios tributarios tales como, pagar solo el 15% de impuesto a la renta, no causar ni pagar impuestos como el IVA o el arancel por las mercancías que les llegan, así como están exentas de pagar IVA por las materias primas, insumos y bienes terminados adquiridos en el territorio aduanero nacional. Además, las mercancías producidas allí tienen libre comercio internacional según sean los acuerdos (hasta la fecha Colombia ha firmado 10 TLC), dándoles privilegio para comerciar con 45 países. Este hueco fiscal que causan las zonas francas, no lo va a tocar el gobierno en su Reforma Tributaria, en cambio sí gravará con más impuestos a los pequeños y medianos tenderos, así como elevará el costo de vida para el pueblo al aumentar el IVA.

Por su lado, la Superintendencia Financiera reveló que «al cierre de junio, los establecimientos de crédito registraron utilidades acumuladas por $7.8 billones. Del total, los bancos presentaron $7.3 billones, seguidos por las corporaciones financieras con $293 mil millones, las compañías de financiamiento con $117 mil millones y las cooperativas financieras con $44.300 millones». Así es que el parásito sistema financiero ganó más, pero continúa pagando la misma carga tributaria.

Un terrible suplicio sufre el pueblo colombiano, quien no solo paga con creces el costo de la guerra reaccionaria para asegurar la propiedad y el poder de los ricos, sino además el crecimiento escandaloso de la deuda externa a la que no renuncia el Estado como lacayo del imperialismo, agravada por el sostenimiento de la enorme burocracia estatal, donde una escasa minoría tiene los sueldos más exorbitantes… Súmele la corrupción generalizada que corroe la estructura del Estado, donde los funcionarios hacen leoninos contratos con los monopolios para la propaganda de programas como «ser pilo paga», o la encuesta de 9 mil millones pagados por Simón Gaviria para «medir el nivel de felicidad de los colombianos», entre otros, donde el dinero se lo llevan los grandes canales, encuestadoras y empresas editoriales. Otro tanto sucede con la contratación para obras de infraestructura como el caso de Cementos Argos o las grandes constructoras para las vías, etc. Es decir, el pueblo paga la vagabundería, la burocracia inútil y la corrupción estatal: sobran razones para rebelarse e impedir la nueva carga tributaria que quieren imponer los capitalistas sobre el pueblo.

Pero mientras el gobierno amenaza con incrementar los impuestos o reducir los servicios sociales del Estado, no hace nada contra los capitalistas evasores que ocultan su riqueza en paraísos fiscales (como se sabe por los papeles de Panamá), del talante del cotorro Darío Arismendi, el mismo negociador del gobierno en La Habana, Humberto de la Calle, o el hijo del archimillonario Sarmiento Angulo, quienes tienen jugosos capitales salvaguardados del pago de impuestos al Estado. Pero en lugar de declararles la guerra a estos señores, el gobierno demagógicamente amenaza con cárcel a quienes evadan más de 5.000 millones de pesos; la persecución efectiva será solo contra el pueblo.

Para el proletariado será mucho más severo el peso de la reforma: si una familia obrera que gana el mínimo hace mercado con $400.000, con el aumento del IVA en 18.8% estaría pagando $76.000 de impuestos, mientras su aumento salarial fue de $45.000. Es decir, estaría reduciendo la alimentación en $31.000. Y si el 50% de los trabajadores en Colombia gana menos del mínimo, el caso es peor. En los hechos, la Reforma Tributaria significa una rebaja general del salario obrero. Por lo anterior, es justa la movilización y la huelga contra la Reforma Tributaria y demás ataques antiobreros y antipopulares.

Las dos primeras reformas tributarias del gobierno de Santos favorecieron a los pulpos económicos a quienes se les rebajó impuestos y dio gabelas tributarias, incrementándose la Deuda Externa, que del 2012 al 2016 pasó de representar el 20% del Producto Interno Bruto – PIB al 42%; es decir, los ricos empeñaron más el país, para enfrentar la crisis y salvar al gran capital. En el mismo periodo, el endeudamiento total pasó del 43% del PIB al 70%; en otras palabras, apenas el 30% del total que produce el país, no le pertenece al capital financiero mundial.

El gobierno del Robin Hood de los ricos, con su nueva Reforma Tributaria, le pagará más intereses a las entidades imperialistas y asaltará a la clase obrera y a la pequeña burguesía, aumentando su quiebra masiva. El hecho de que se quite el impuesto a la riqueza y se suba el IVA es una muestra del ataque a los trabajadores. Además dos millones de asalariados y pequeños propietarios tendrán que pagar ahora nuevos tributos al Estado. Y como si fuera poco, al incremento del IVA se le suma el recorte presupuestal para los pequeños y medianos campesinos en 38,5% (agro), para los pequeños y medianos propietarios de industrias en 9,1% (industria) y para ciencia y tecnología en 20%.

El argumento burgués de que Colombia debe ser aceptado como miembro del club de los países ricos y por esto tiene que seguir aumentando el tributo de los oprimidos, mientras el gobierno disminuye las rentas de los capitalistas, demuestra a los trabajadores que esta es una dictadura de la clase burguesa contra la inmensa mayoría trabajadora.

Los Lamentos de los Capitalistas

Capitalistas como Sarmiento Angulo se quejan por la enorme carga de impuestos que soporta y todos los medios le abren campo a su lamento, lo propio hace Ardila Lulle y los demás representantes de los grandes gremios, que con seguridad serán los que definan la Reforma. Los pastores y miembros de la iglesia reclaman que ellos no deben tributar porque sostienen este orden de cosas contribuyendo al sometimiento espiritual. Los cavernarios uribistas denuncian los exabruptos de la reforma, ocultando que durante su régimen triplicaron el IVA. La pequeña burguesía denuncia el mantenimiento de los descarados impuestos como el 4×1000 y los nuevos impuestos que le imponen a los pequeños negocios. Pero muy pocos denuncian el incremento del costo de vida para los trabajadores y la rebaja real de su salario.

La Reforma parte de dejar intactos tanto los privilegios de los ricos holgazanes que pagan poco o nada comparado con el saqueo y la superexplotación que hacen del pueblo y el territorio colombiano; pretende descargar la crisis de la putrefacción del Estado y de la caída abismal de las utilidades capitalistas en los hombros de los trabajadores. Los lacayos gobernantes en cabeza de Santos, respetan toda la deuda contraída con los imperialistas y los onerosos intereses que les pagan por préstamos leoninos; no quieren siquiera renegociar semejante carga, por las pérdidas que causan los descarados contratos con sus monopolios, por el militarismo que imponen como mandatos a todos los países oprimidos, así como por el estancamiento del crecimiento económico internacional.

El enorme costo de vida bajo el capitalismo y el incesante incremento de los impuestos para los trabajadores es culpa de los explotadores, de su sistema y de su Estado, no del pueblo laborioso. Es algo de lo que no se salvan ni los trabajadores en los países imperialistas, cuyos impuestos no se desvían para pagar tanto la corrupción, sino para el militarismo y la opresión de otros pueblos, sin dar beneficios reales para los que trabajan, en cambio sí para los zánganos monopolios imperialistas. Por esto es justo oponerse a la Reforma Tributaria, como parte de la resistencia a toda la dominación capitalista.

«»¿Qué Debe Hacer la Clase Obrera?

La lucha contra la Reforma Tributaria hace parte de la lucha contra todas las medias antiobreras y antipopulares que ha tomado el Estado contra el pueblo, por esto solo un enfrentamiento de conjunto, uniendo todas las reivindicaciones en el campo y la ciudad de los oprimidos y explotados, con la fuerza de la Huelga Política de Masas, podrá contra esta lesiva reforma y con el resto de ataques a los trabajadores que vienen aplicando de forma sistemática y gobierno tras gobierno las clases dominantes.

Separar la lucha contra la Reforma Tributaria, de las demás reivindicaciones del pueblo trabajador, es ayudarle a las clases dominantes y al gobierno, pues dispersa las reclamaciones y divide las fuerzas de los oprimidos. Ir detrás de los uribistas en esta lucha contra la Reforma es servir al sector más retardatario de la burguesía, quien puso en la administración del Estado a la caverna que igual o peor oprimió al pueblo. Ir tras los partidos reformistas en esta lucha es también dejarse engañar, pues es hipócrita su oposición a una medida económica del régimen, cuando le han dado todo el respaldo político para que legalice el despojo de los pobres del campo y se reelija con esta política como el centro de todo su gobierno.

El proletariado debe luchar de manera independiente y revolucionaria contra la Reforma Tributaria, haciendo sus propias manifestaciones y denuncias, uniendo sus luchas, organizando sus huelgas y mítines, denunciando tanto a reformistas y oportunistas como al gobierno y los uribistas, como responsables de la miseria, la opresión y la superexplotación de los trabajadores, proclamando la Plataforma de Lucha del Pueblo Colombiano y por la Revolución Socialista.

Los trabajadores no se deben conformar en comparar la tributación y su destino de los países imperialistas de Europa, Estados Unidos y Japón, con países oprimidos como Colombia. Porque allá donde hay datos más consolidados de la concentración del capital, son la constante las exenciones tributarias que le quitan carga a los burgueses y terratenientes para depositarlas abierta y legalmente en el pueblo. Además denuncias serias sostienen que con los impuestos pagados por los ciudadanos de los Estados Unidos, en realidad el Estado subsidia a las grandes empresas que fabrican material de guerra, trasladado a los países oprimidos como Colombia bajo el nombre de ayudas. Esto es lo que están tolerando los amigos de la paz, que se dicen demócratas, progresistas, socialistas y hasta comunistas y que han respaldado la firma de los acuerdos con la cúpula de las Farc; el mismo acuerdo que respalda el imperialismo.

«»Solo el Socialismo Liberará al Pueblo de los Impuestos y Garantizará el Progreso Social

Mientras existió el socialismo en Rusia y China, los capitalistas de los demás países pagaban una enorme carga tributaria para mantener en pie su «Estado de bienestar» y contener así la revolución. Cuando el proletariado perdió el poder y fue reinstaurado el capitalismo, la burguesía se ha zafado de la mayor carga posible de tributos, dedicándose a engordar sus riquezas a cuenta de expoliar a los trabajadores.

Hoy en día, tanto en países oprimidos como en los imperialistas las cargas tributarias son un azote para los trabajadores, quienes no se pueden liberar de este flagelo dado que este sistema de opresión y explotación junto con su maquinaria burocrático militar Estatal, son insostenibles por sí mismos.

Trayendo a colación la experiencia del socialismo en el siglo pasado, la renta nacional de la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas (URSS) fue 10 veces superior en todos los países que conformaban el bloque en el periodo de 1917 a 1950. Esta renta era lo que quedaba luego de cubrir el costo de los medios de producción (maquinaria, insumos, instalaciones, materias primas, etc.) y el costo del sostenimiento social (carreteras, defensa, etc.). De ese rubro, las 3 cuartas partes se destinaban a un fondo de consumo, que no es otra cosa que el pago de salarios y la inversión en las necesidades sociales de la mano de obra (ciencia, educación, salud pública, arte, seguridad social, administración pública, etc.).

De 1940 a 1952 la economía socialista logró hacer un millonario fondo que aumentó su monto durante estos años en un 77%. Con esto fue posible sostener y ampliar la industria y la agricultura, así como muchas otras ramas productivas básicas para el desarrollo social. Con el fondo social, el pueblo soviético construyó fábricas y plantas, minas y canteras, carreteras, ferrocarriles, centrales eléctricas, estaciones de máquinas y tractores, escuelas, hospitales, residencias, etc.

Bajo el capitalismo, con la llamada inversión extranjera y la inversión de capital nacional, se desarrolla solo lo que brinda ganancias a los explotadores, devoradores de hombres y destructores de la naturaleza, tal como carreteras, minas, canteras, etc. Pero las escuelas, hospitales y residencias para los trabajadores, son una parte miserable del presupuesto cada vez más recortado del Estado.

En la sociedad capitalista la reproducción ampliada es acompañada de un colosal enriquecimiento de un cada vez más pequeño puñado de capitalistas, que ganan cientos de miles de millones, mientras son arruinados los pequeños propietarios y crece el empobrecimiento de todos los trabajadores.

La Reforma Tributaria que cursa en el Congreso recorta todos los beneficios sociales, todo lo contrario de lo que fue el socialismo, donde en la URSS los fondos de consumo social alcanzaron los 134,5 mil millones de rublos, lo cual equivalía en ese momento a casi la mitad del presupuesto nacional. Solo el socialismo puede resolver de fondo el problema de la opresión tributaria contra el pueblo.

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