Fue la bandera política común enarbolada en la propaganda y la agitación de los comunistas revolucionarios, acogida y agitada por los obreros de todos los países en sus multitudinarias manifestaciones del Primero de Mayo.
De nuevo, el día internacional de la Clase Obrera se ha conmemorado sobre el tenebroso escenario de la crisis mundial del capitalismo, que en cinco años lo ha despellejado de todos sus adornos igualitarios y oropeles democrático burgueses, dejando en carne viva su régimen mundial de esclavitud asalariada, donde unos pocos amos del capital viven, y sólo pueden vivir, de la superexplotación de la fuerza de trabajo, que les depara acumulación y concentración de toda la riqueza producida por la sociedad y la naturaleza, en tanto acumula la miseria en la masa de trabajadores y sus familias.
En términos de economía política, significa llevar al extremo antagonismo la contradicción entre la producción cada vez más social, y la apropiación cada vez más privada; ni más ni menos que la contradicción fundamental de todo el sistema capitalista en el espacio y en el tiempo, la contradicción que ya marca en el reloj histórico de la sociedad la hora final del capitalismo, el imperialismo: capitalismo agonizante, capitalismo en descomposición, capitalismo parasitario, cáncer para la sociedad trabajadora, antesala del socialismo, porque se ha transformado en un sistema caduco que impide el progreso social, y debe ser sepultado por las fuerzas mundiales del trabajo socializado.
De ahí, que este año las manifestaciones del Primero de Mayo, hayan estado más que antes, colmadas de proletarios: en activo vinculados directamente a la cadena de la explotación asalariada, y en la reserva del ejército mundial de los desempleados; nativos de los diversos países, e inmigrantes convertidos en la gran fuerza social obrera joven, de choque, llena de brío, rebeldía y empuje del venturoso despertar del movimiento obrero en los países imperialistas; los recién venidos a sus filas desde los pobres del campo expoliados, y de los pequeño burgueses arruinados en las ciudades; los vencidos por los años, y los discapacitados por las enfermedades del trabajo; la población desocupada, obligada por el capital ocioso a buscar sustento en la gran cadena del reciclaje; los jóvenes recién egresados de profesionales, técnicos o simples bachilleres, condenados por parejo a esperar en las infinitas filas del desempleo…
Todos ellos, junto a sus mejores aliados los hermanos campesinos, indígenas y demás trabajadores, en los países, naciones y pueblos oprimidos, se manifestaron este Primero de Mayo contra la explotación mundial capitalista; contra el dominio político de la vida social impuesto por el capital financiero, los grandes grupos monopolistas y los países imperialistas; contra la opresión de los explotadores; contra la dictadura de clase de la burguesía en los países imperialistas; contra la dictadura estatal de la burguesía, los terratenientes y el imperialismo en los países oprimidos; contra las guerras de agresión imperialistas; contra sus lacayos y mercenarios; contra la opresión de los regímenes en los Estados islamistas y religiosos en Asia y África, y también de los falsos antiimperialistas y seudo socialistas en América Latina.
Esas son las fuerzas del trabajo en el actual mundo imperialista, en las cuales se materializa la gran rebelión mundial de las fuerzas productivas contra las relaciones sociales de producción basadas en la explotación asalariada, entreveradas con relaciones de servidumbre e incluso de esclavitud en los países oprimidos, cuya emancipación tiene hoy la magnífica perspectiva asegurada en que el anuncio del “viejo” Manifiesto Comunista de 1848 “Sin embargo, nuestra época, la época de la burguesía, se caracteriza por haber simplificado estos antagonismos de clase. Hoy, toda la sociedad tiende a separarse, cada vez más abiertamente, en dos grandes campos enemigos, en dos grandes clases antagónicas: la burguesía y el proletariado” se ha convertido ante nuestros ojos en un hecho real, que ha extendido por los confines del mundo la contradicción entre la burguesía y el proletariado, y la ha elevado al papel de principal contradicción mundial del sistema imperialista, que por ser la directa expresión de la contradicción fundamental, influye más decisivamente en el sentido revolucionario sobre las demás contradicciones; y por ser el proletariado la única clase consecuentemente revolucionaria bajo el capitalismo, será firme y segura vanguardia, única capaz de conducir al triunfo la Revolución Proletaria Mundial.
La tendencia de la lucha de clases hacia el socialismo, sufre hoy una gran debilidad, en su elemento decisivo para el triunfo de la revolución política y social: el movimiento consciente. El Movimiento Comunista Internacional MCI, así como tiene en su haber las grandes victorias revolucionarias de la Dictadura del Proletariado con ricas experiencias en la construcción del socialismo en las antiguas URSS y China, también ha sufrido terribles derrotas donde las más dolorosas han sido las matanzas directas a manos del enemigo de clase burgués en Alemania, España, Indonesia, Chile… pero las más costosas, las indirectas, a través de los lugartenientes “comunistas” de la burguesía, los oportunistas que desde las mismas filas comunistas han sido punta de lanza para socavar y derrotar la Dictadura del Proletariado, han malogrado temporalmente la revolución, han escindido y sumido al Movimiento Comunista Internacional en crisis espantosas.
Tal debilidad se hizo manifiesta este Primero de Mayo, donde los comunistas revolucionarios, los marxistas leninistas maoístas, marcharon divididos, sin un único centro ideológico y político internacional; en muchos países como Colombia, todavía sin un partido político del proletariado, independiente de las demás clases, firme en los principios y revolucionario hasta el fin; y donde ya existe, aún en el período de consolidar su reconocimiento como vanguardia, e incluso en países como la India donde prospera la Revolución por el camino de la guerra popular, todavía se encuentran divididos en varios partidos.
En medio de esta terrible debilidad, propia de un periodo cuyo nombre exacto es gran confusión y gran dispersión, la actuación en el Primero de Mayo dejó ver una tendencia progresiva de los marxistas leninistas maoístas a estrechar sus vínculos con las masas obreras, y en las voces matizadas de sus Mensajes, Declaraciones y Comunicados, también se percibió –con directas expresiones en unos, tácitas en otros, y balbuceos apenas en otros más– un discurso común sobre algunas cuestiones fundamentales para proseguir la lucha por la unidad en una línea general, y sobre esa base, en una misma organización internacional: el imperialismo es la fase superior y última del capitalismo, después de la cual sólo sigue el socialismo; la crisis económica mundial, de carácter inevitable bajo el capitalismo y reveladora de sus estertores agónicos; la vigencia de la Revolución Proletaria Mundial y la necesidad histórica de la Dictadura del Proletariado; la impotencia política de los comunistas revolucionarios en contraste con el empuje del movimiento espontáneo de las masas; el reconocimiento del papel y peso que viene ganando el proletariado como clase y fuerza social en todos los países; la vigencia de la teoría marxista leninista maoísta sobre el Estado, la violencia revolucionaria de las masas y el rechazo a la ilusa transición pacífica sin necesidad de destruir el viejo Estado reaccionario; el apoyo a las guerras populares dirigidas por los marxistas leninistas maoístas en la India, Filipinas, Turquía y Perú; la aceptación del colapso del Movimiento Revolucionario Internacionalista MRI, del ataque revisionista que lo ocasionó, y la palpitante necesidad de un nuevo centro del MCI, irreconciliable con todo tipo de oportunismo y dispuesto a dirigir las grandes batallas de la Revolución Proletaria Mundial por la Nueva Democracia y el Socialismo.
En ese contenido, fueron destacadas tres declaraciones conjuntas marxistas leninistas maoístas en el Primero de Mayo: “¡Para superar la crisis del capitalismo, la revolución proletaria es la única solución!” firmada por organizaciones de Europa, Asia, África y Norteamérica; “Proletarios de todos los países, uníos! ¡Viva el Primero de Mayo internacionalista y revolucionario!” firmada por organizaciones de Suramérica; “¡Al Combate por el Triunfo de la Revolución Proletaria Mundial! Mensaje Conjunto a los Obreros de Todos los Países, firmado por organizaciones de Europa, Asia, Centro y Suramérica, entre las cuales honrosamente se incluyó la Unión Obrera Comunista (MLM).
Enfrentar la debilidad del MCI, exige ahora, y con más ahínco, profundizar el conocimiento de la realidad en beneficio científico de la formulación de una Línea General, de la lucha teórica y de líneas para hacerla valer como tal, rechazando los ataques del revisionismo, las vacilaciones del centrismo, y los voluntariosos deseos del “izquierdismo”, exigiendo siempre seriedad autocrítica a las organizaciones que se han equivocado y titubeado ante al revisionismo, así como en el campo de la lucha política y de resistencia económica al capitalismo imperialista, consecuencia práctica con las Declaraciones.
Comité Ejecutivo
Unión Obrera Comunista (MLM)